Una mujer debe pedir a un hombre a cabo

Preguntas y Respuestas: Política para proteger los derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras sexuales

2018.09.08 18:49 lulydelmar1 Preguntas y Respuestas: Política para proteger los derechos humanos de los trabajadores y trabajadoras sexuales

PREGUNTAS Y RESPUESTAS: POLÍTICA PARA PROTEGER LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS TRABAJADORES Y LAS TRABAJADORAS SEXUALES
1. ¿Por qué necesita Amnistía Internacional una política para proteger los derechos humanos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales?
Porque las trabajadoras y los trabajadores sexuales están muy expuestos a sufrir abusos contra los derechos humanos en muchos países del mundo. En nuestra política se indica lo que los gobiernos deben hacer para protegerlos mejor.
2. ¿Qué tipo de abusos están expuestos a sufrir las trabajadoras y los trabajadores sexuales?
Las trabajadoras y los trabajadores sexuales están expuestos a sufrir toda una serie de abusos contra los derechos humanos, entre ellos:
Hemos registrado muchos casos de policías –así como clientes y otros miembros de la sociedad– que han cometido abusos contra trabajadoras y trabajadores sexuales con impunidad.
3. ¿Qué dice su política que deben hacer los gobiernos para poner fin a estos abusos?
Dice que deben proteger, respetar y hacer efectivos los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales, lo que, entre otras cosas, supone:
En la política pedimos también la despenalización del trabajo sexual basándonos en datos que indican que la penalización hace que las trabajadoras y los trabajadores sexuales estén menos seguros, al impedirles pedir protección a la policía y facilitar la impunidad de los responsables de abusos.
Se puede consultar el texto completo de la política en: [link]
4. ¿Qué significa despenalizar el trabajo sexual
No significa eliminar las leyes que penalizan la explotación, la trata de personas o la violencia contra las trabajadoras y los trabajadores sexuales. Estas leyes tienen que mantenerse y pueden y deben reforzarse.
Significa eliminar las leyes y políticas que penalizan o sancionan el trabajo sexual.
Entre ellas figuran las leyes y reglamentos relativos a la venta, la compra o la organización de trabajo sexual, como ofrecer servicios sexuales, alquilar establecimientos, "regentar burdeles" y vivir de los beneficios de la "prostitución".
Por "trabajo sexual" entendemos exclusivamente el intercambio de servicios sexuales entre personas adultas y con consentimiento.
5. ¿Por qué es Amnistía Internacional partidaria de la despenalización?
Con este modelo, el alcance de la protección de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales es mayor, sea porque:
6. Quienes venden servicios sexuales necesitan protección, pero ¿por qué proteger a los "proxenetas"?
Nuestra política no trata de la protección de los "proxenetas". A toda persona que someta a abusos o explotación a las trabajadoras y los trabajadores sexuales se le debe aplicar todo el peso de la ley.
No obstante, señalamos un auténtico problema de las denominadas "leyes contra el proxenetismo", a saber: a menudo perjudican a las trabajadoras y los trabajadores sexuales mismos, en vez de a quienes los someten a abusos, porque son leyes demasiado generales y no lo suficientemente específicas.
Por ejemplo, en muchos países, si dos trabajadoras sexuales trabajan juntas por motivos de seguridad se considera que forman un "burdel", y su actividad es, por tanto, ilegal.
Amnistía Internacional cree que la ley debe utilizarse para impedir los actos de explotación, abuso y trata en el trabajo sexual, pero no creemos que los delitos de carácter muy general que hacen que la vida de las trabajadoras y los trabajadores sexuales resulte menos segura sean la forma más efectiva de impedirlo.
7. ¿Cree Amnistía Internacional que pagar por trabajo sexual es un derecho humano?
No. Nuestra política no trata de los derechos de quienes compran servicios sexuales. Está totalmente centrada en la protección de las trabajadoras y los trabajadores sexuales, que sufren diversas violaciones de derechos humanos relacionadas con la penalización.
Tampoco cree Amnistía Internacional que comprar servicios sexuales sea un derecho humano; lo que creemos es que las trabajadoras y los trabajadores sexuales tienen derechos humanos.
Veamos: los servicios sexuales deben siempre acordarse entre las personas interesadas. Nadie tiene derecho a exigirlos.
8. ¿En qué se diferencia la legalización del trabajo sexual de la despenalización?
Legalización y despenalización son cosas distintas, y la legalización no es el modelo que estamos proponiendo.
Más que la eliminación de las leyes que penalizan a las trabajadoras y los trabajadores sexuales, la legalización supone la introducción de leyes y políticas relativas específicamente al trabajo sexual con el fin de regularlo formalmente.
Amnistía Internacional no se opone a la legalización per se, pero los gobiernos deben asegurarse de que el sistema respeta los derechos humanos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales.
Creemos que todavía hay margen para avanzar en materia de despenalización y contra los abusos de derechos humanos derivados de la legalización, dado que hay trabajadoras y trabajadores sexuales que están quedando al margen de la ley en sistemas en que el trabajo sexual está legalizado.
Un ejemplo particularmente equivocado de cómo la legalización puede fallar es Túnez. Las trabajadoras sexuales tunecinas que trabajan en burdeles autorizados tienen que pedir permiso a la policía y que demostrar que pueden ganarse la vida por medios "honrados" si quieren abandonar su trabajo. A las que desarrollan su actividad al margen de esta regulación se las sigue penalizando; no tienen protección de la ley.
9. ¿Acaso no fomenta la despenalización del trabajo sexual la trata de personas?
Veamos: despenalizar el trabajo sexual no significa eliminar las sanciones penales a la trata de personas. La trata es un abuso atroz contra los derechos humanos. Los Estados deben tener leyes que penalicen la trata y aplicarlas de manera efectiva para proteger a las víctimas y llevar a los traficantes ante la justicia.
No hay datos fiables que indiquen quela despenalización del trabajo sexual fomentaría la trata de personas.
En cambio, la penalización del trabajo sexual puede obstaculizar la lucha contra la trata –por ejemplo, las víctimas pueden ser reacias a denunciar si temen que la policía tome medidas contra ellas por vender servicios sexuales–. Cuando el trabajo sexual está penalizado, las trabajadoras y los trabajadores sexuales están también privados de medidas de protección en el trabajo que podrían servir para aumentar la vigilancia e identificar y prevenir la trata.
Varias organizaciones que luchan contra la trata, como Freedom Network USA, la Alianza Global contra la Trata de Mujeres y La Strada International, creen que la despenalización del trabajo sexual sería una medida positiva en lo que respeta a combatir la trata.
10. ¿No perjudicará la despenalización del trabajo sexual los derechos de las mujeres y generará mayor desigualdad de género en el mundo?
La desigualdad de género influye considerablemente en que las mujeres comiencen a dedicarse al trabajo sexual, pero la penalización no impide que lo hagan, sino que simplemente hace que su vida sea menos segura.
Lo mismo cabe decir de las personas trans y los hombres –muchos de ellos gays o bisexuales– dedicados al trabajo sexual, que sufren discriminación y desigualdad.
Los Estados deben combatir la discriminación y los estereotipos de género perjudiciales, empoderar a las mujeres y a los demás grupos marginados y garantizar que ninguna persona carece de alternativas viables para ganarse la vida.
11. ¿Por qué no apoya Amnistía Internacional el modelo nórdico?
Con independencia de su propósito, las leyes contra la compra de servicios sexuales y contra la organización del trabajo sexual pueden perjudicar a las trabajadoras y los trabajadores sexuales.
A menudo suponen que las trabajadoras y los trabajadores sexuales tengan que correr más riesgos a fin de proteger a los compradores para que la policía no los detecte.
Por ejemplo, algunas personas dedicadas al trabajo sexual nos han contado que se ven forzadas a ir a las casas de los clientes a fin de que éstos eludan a la policía, por lo que tienen menos control de la situación y pueden tener que poner en peligro su seguridad.
Con el modelo nórdico se sigue penalizando a las personas que ejercen el trabajo sexual por trabajar juntas u organizarse a fin de estar seguras.
Las trabajadoras y los trabajadores sexuales pueden tener también problemas para encontrar alojamiento, pues sus caseros pueden ser procesados por alquilarles los locales. Esta situación puede dar lugar a desalojos forzosos de trabajadores y trabajadores sexuales de sus hogares.
12. ¿No está entonces Amnistía Internacional promoviendo la industria del trabajo sexual?
Amnistía Internacional ni apoya ni condena el comercio sexual.
Pero sí condenamos enérgicamente los abusos contra los derechos humanos de las personas que venden servicios sexuales y la discriminación que sufren, y creemos que la despenalización es un paso importante para abordar esta cuestión.
13. ¿Qué les parecen quienes no están de acuerdo con su postura?
Reconocemos que hay diferencias fundamentales de opinión sobre el tema de la despenalización del trabajo sexual y respetamos los puntos de vista de quienes no apoyan la postura que hemos adoptado.
Queremos entablar un diálogo respetuoso y abierto sobre la mejor forma de proteger los derechos humanos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales.
Creemos que hay muchos aspectos donde es posible el acuerdo, como garantizar que quienes se dedican al trabajo sexual o estén pensando en hacerlo tengan acceso a formas alternativas de sustento y puedan dejarlo cuando así lo decidan.
14. ¿Qué datos tiene Amnistía que respalden su postura?
Amnistía Internacional lleva más de dos años elaborando su política para proteger los derechos humanos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales, que está basada en un sólido trabajo de investigación y consulta con una amplia variedad de organizaciones y personas.
Hemos examinado el extenso trabajo realizado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud y otros organismos de la ONU. También hemos examinado las posturas de otras organizaciones, como la Alianza Global contra la Trata de Mujeres.
Hemos llevado a cabo un detallado trabajo de investigación directa en Argentina, Hong Kong, Noruega y Papúa Nueva Guinea y consultado con más de 200 personas dedicadas al trabajo sexual de todo el mundo.
Nuestras oficinas de todo el mundo han contribuido también a la elaboración de la política mediante una consulta amplia y abierta con grupos de trabajadoras y trabajadores sexuales, grupos que representan a supervivientes de prostitución, organizaciones que promueven la penalización, feministas y otras personas representantes de los derechos de las mujeres, activistas LGBTI, organismos que luchan contra la trata de personas, activistas que trabajan sobre el VIH/sida y muchas otras organizaciones y personas.
Este proceso se ha complementado con investigación previa de Amnistía Internacional sobre derechos humanos, en la que se ponen de relieve abusos cometidos contra trabajadoras y trabajadores sexuales. Son ejemplos de ella:
https://www.amnesty.org/es/qa-policy-to-protect-the-human-rights-of-sex-workers/
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2016.08.14 14:23 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.08.13 19:32 Volgrand [Spanish] Audiolibro: "El rescate de preciosilla"

¿Alguien interesado en dar voz a unos personajes de un fanfiction? Trabajo de fans para fans. Audiciones abiertas hasta el 15 de Septiembre.
MLP Audiobook: "El rescate de Preciosilla"
Please audition at Casting Call Club https://www.castingcall.club/projects/mlp-audiobook-el-rescate-de-preciosilla?ref=E450582 Deadline: Sep 15 12:00 AM Category: Audiobook
PROJECT IN SPANISH. If it works out, I may translate it to english too :).Este proyecto se empezó el año pasado pero, como fallaron muchos actores de voz, fue cancelado. He decidido relanzarlo usando las voces que fueron mandadas, y abriendo castings de nuevo para las que no.Este es un proyecto para una lectura dramática de un fanfiction de My Little Pony (MLP):"El Rescate de Preciosilla". Es un one-shot de 7400 palabras.La historia: Hace tiempo, una heroína Equestriana desapareció, y la guardia no logró dar con su paradero. Quince años después, un agente la encuentra y da la voz de alarma; la princesa Luna en persona envía a una de sus mejores agentes para rescatarla: la Cazadora Batpony Rise Love.Es una historia bastante oscura y con algo de violencia en la misma (no es gore) clasificada para mayores de 13. Quizá queráis leerla antes de leer todo este proyecto: https://www.fanfiction.net/s/10319999/1/El-rescate-de-PreciosillaTambién necesitarás conocer esta canción si quieres doblar a Rise Love: www.youtube.com/watch?v=jW5n3k2VgZE#t=49La fecha límite para mandar vuestros castings será el 15 de Septiembre.

Name: Rise Love Age: MiddleAge Gender: Female
Characteristics: Rise Love es una batpony, una asesina de élite: Sabe moverse sin llamar la atención e infiltrarse en cualquier ambiente. Adopta el papel que requiere para hacer el trabajo (en este caso, el de una compradora de esclavos). Pero cuando debe combatir se convierte en una cazadora de la noche: usa la oscuridad,el sigilo y su capacidad de usar ultrasonidos como los murciélagos para aterrorizar a sus enemigos y así atacarlos uno a uno.Sin embargo, una vez acaba el trabajo y vuelve a su vida "pública", es una yegua cálida, apasionada y una gran madre. Un personaje que lleva una doble vida muy marcada y que la actriz de voz debería lograr interpretar correctamente.ROL ADQUIRIDO POR UNADE. Audition Lines:
"En efecto no nos conocemos, señor Quilates, agradezco que me haya recibido tan de improviso. No se preocupe, sé que no ven muchos batponis por aquí, pero descuide: a pesar de lo que dicen los cuenta cuentos, no solemos beber la sangre de yeguas vírgenes. Y si así fuera, usted estaría fuera de todo peligro."
(risa suave y algo burlona) "Claro, entiendo. Un poni como tú no quiere mancharse las manos. Por lo que deduzco que tu primera opción será... envenenarme, ¿verdad?¿Y cómo pretendes hacerlo...si no he probado una sola gota de tu licor?"(Un tono que empieza con una suave risa burlona (un instante antes, ha sido amenazada por Quilates) y que acaba con la fría indiferencia de alguien que sabe que lo tiene todo bajo control)
(Canción "Come little children", en la descripción del casting call, arriba, tenéis el link)(Toda la canción cantada a capella, sin música, con una voz fría y enervante. Está cazando a varios guerreros, usando la oscuridad y la nana para que el terror de estos haga el trabajo por ella. Muy pausado, lento y enervante)."Come little children, I'll take thee awayinto a land of enchantment.Come little children,the time's come to play.Here in my garden..."(última linea susurrada al oído de un guardia antes de asesinarlo)"...of shadows."
Name: Mayordomo Esclavo Age: YoungAdult Gender: Male
Characteristics: Un joven esclavo que hace de mayordomo en la mansión de Quilates. Se sorprende al oír que llaman a su amo por el sobrenombre que usa cuando realiza actos criminales, pero luego hace pasar a Rise siguiendo intrucciones del mismo. Muy educado y servicial.ROL CERRADO, doblado por Yolocuica. Audition Lines:
—¿Qué desea?(le dicen que vienen a ver al señor Quilates. El mayordomo se sobresalta, ya que su amo no usa ese nombre públicamente)—Ah... este... ¿de parte de quién?(le dicen de parte de quién)—Espere un momento, por favor.
El señor Quilates la recibirá enseguida, señorita Rise Love. Sea usted bienvenida. ¿Me permite su capa?
"¿Desea beber algo, señorita Love? Como guste."
Name: Narrador Age: YoungAdult Gender: Male/Female
Characteristics: Esta historia utiliza el estilo del narrador omnisciente: Narra también los pensamientos y emociones de los personajes. El narrador debería ser capaz de narrar y describir con un tono acorde a la situación, y haciendo las inflexiones de voz necesarias para explicar que un personaje está aterrorizado, atento, o emocionado. Se aceptan tanto voces de hombre como de mujer.Casteado a Yolocuica Audition Lines:
El atardecer estaba llegando a su finsobre el reino de Isaura. Los habitantes del mismo iban abandonando las calles, mientras estas eran tomadas por guardias, mafiosos yalgunos comerciantes de la noche. Una figura oscura se dirigía con resolución y calma hacia un lugar concreto. Iba cubierta por una capa marrón, típica de un viajero."
"Una de las orejas de la poni se movió rápidamente, captando un sonido a su espalda. Era el caminar de unponi de tierra, pasando de largo junto a la residencia a varios metros de ella. Pero a pesar de su actitud distraída, Rise supo que el semental portaba un arma oculta bajo la capa. Era un guardia de Quilates. La estaban vigilando."
"El unicornio se levantó y se alejó de Rise, sudando frió ¡¿Quién era esayegua?! ¿Cómo podía tener esa confianza? Estaba loca, ¡loca sinduda! La batponi se alzó ligeramente sobre el diván, enterrando su pezuña bajo la capa. Sus ojos, que antes solo brillaban ligeramente,de pronto mostraron el resplandor de un cazador preparándose para devorar a su presa. La batponi hizo un ruido con la garganta, como elronroneo de un gato... y Quilates volvió a sentir esa extraña vibración en los oídos.((pequeños diálogo aquí, Quilates llama a los guardias))Antes de que el grito muriera, Rise Love sacó un cuchillo de entre los pliegues de su capa y lo lanzó con precisión milimétrica. El arma pasórozando la oreja de Quilates, se escuchó el ruido del metalclavándose en carne, y un quejido sanguinolento. Cuando el noble segiró, vio aparecer de la nada a su guardia: un mago unicornio que, invisible, aguardaba para atacar. El desgraciado se llevó una pezuña a la garganta, de donde sobresalía la daga, y se derrumbó con la expresión de sorpresa de aquel que no entiende cómo ha muerto."
Name: Un potrillo y una potrilla: los hijos de Rise Love Age: Child Gender: Male/Female
Characteristics: Los dos hijos de Rise Love y su marido, batponis, por supuesto. Alegres y enérgicos que se lanzan a abrazar a su madre en cuanto llega. Muy, muy felices y contentos. Probad de hacer cada frase una vez como potro y el otro como potra. Audition Lines:
"¡Mami, ya has vuelto! ¿Qué tal la tía Emma?"(Alegre, espitoso, hace un par de semanas que no veían a su madre)
"Joooo, ¡pero acabas de llegar!"(Un poco quejica porque la mandan a dormir cuando su madre acaba de llegar.)
2 "¡Cántanos una canción, mami!"
Name: Marido de Rise Love (batpony, semental) Age: MiddleAge Gender: Male
Characteristics: Solo tiene dos lineas: un pacífico batpony que cuida de sus hijos cuando su mujer debe partir a una misión. Casteado a Spirit 2677 Audition Lines:
"Solo cuando no estás"(En respuesta a la pregunta: "¿Siempre eres tan paranoico, cariño?". Debería mostrarse aliviado y sonriente al ver a su mujer volver de otro trabajo, sana y salva).
"Se acaban de acostar, todavía deben estar despiertos."(Se refiere a los niños)
Name: Princesa Luna Age: MiddleAge Gender: Female
Characteristics: Luna envía a su mejor agente tras Fluttershy, pero su deber con Equestria supera a la amistad que tuvo con la pegaso, por lo que sus órdenes fueron "recupera el elemento de la bondad para Equestria". Especialmente en la última frase, debería mostrarse profundamente arrepentida de lo ocurrido, quizá casi llorando. Audition Lines:
"Conocemos ese hecho. El elemento no podía escoger un nuevo portador, y por eso te enviamos abuscar a Fluttershy. ¿Por qué está muerta?"
¡¿Tú la mataste?!"
"Lo siento mucho, Fluttershy. No pudimos salvarte."
Name: Fluttershy (Preciosilla) Age: YoungAdult Gender: Female
Characteristics: Flutteshy fue secuestrada tras el mercado de Rainbow Falls (cuando aceptó irse con la poni coleccionista para adiestrar al orthros), en una versión de la historia en que la transacción se llevó a cabo y no fue detenida.Después de ello fue drogada y vendida como esclava. La guardia perdió la pista de ella.En los quince años de esclavitud que pasa le ocurre de lo peor que podía pasarle: Es forzada a convertirse en una esclava sexual, torturada cuando se negaba a hacer algo, y acaba aceptando su destino para evitar más sufrimiento. En ese proceso su personalidad amable va dando paso al odio y los deseos de venganza (¡Rainbow Dash me traicionó!). Sin embargo, acabará sabiendo que no todo ocurrió como ella había imaginado en su incomunicación con Equestria, y que quizá no hay nadie a quien culpar realmente.Este papel es, en mi opinión, el más complejo. No busco simplemente alguien capaz de imitar a la Fluttershy Cándida: Busco a alguien capaz de dar sentimiento a una Fluttershy que ha desarrollado unos pensamientos de venganza terribles y que los airea con toda la crueldad posible. Así que cuando gritéis en el casting, aseguráos de transmitir estos sentimientos. Audition Lines:
"¿Cómo... me has llamado?" (incrédula: llevan 15 años llamándola 'Preciosilla', y aparece una desconocida llamándola por su verdadero nombre).
(Ira y más ira. Lleva quince años creyendo que la habían abandonado a su suerte y sufriendo lo indecible y, ahora que ha sido liberada, se cuestiona por qué tardaron tanto y qué hicieron sus amigas al respecto)."¡Y dónde estaban el resto de mis amigas, para impedirlo! —siguió la pegaso—. ¡Dónde estaba la princesa Sparkle para declarar latransacción nula! “Mis pezuñas están atadas”... ¡Y ella seatrevía a hacerse llamar la alicornio de la amistad! ¡¡QUINCEMALDITOS AÑOS!!"(Ira, ofensa, gritando)"¡¿Y qué se supone que tengo que hacer ahora?! ¡¿Ir a darles las gracias?! ¡¡Estaban allí cuando me fui con esa poni y el Orthros, Rise Love!! ¡Ningunalo impidió, ninguna me siguió para saber que estaba bien! ¡Esa misma noche me envenenaron y comenzó mi esclavitud!"
(Muy sombrío y cruel, el tipo de pensamientos que desarrolla alguien para culpar a otra persona de su situación (¡que sufra lo que yo!))"¿Pero sabes lo bueno de ser una esclava, Rise? Que aprendes mucho.Quizá debería aplicar a cierta pegaso azul algunas de las técnicas de tortura que me enseñó Gold Stone. El resto de mis... “amigas”deberían pasar por lo mismo que pasé yo... ¡que sepan lo que he sufrido por su culpa!"
Name: Guardias Age: YoungAdult Gender: Male/Female
Characteristics: Todas las líneas ocurren en una situación terrorífica: intentan sobrevivir en medio de una casa sumida en la oscuridad al ataque de una asesina. Indiferente si son voces de hombres o mujeres. Audition Lines:
"¡Y yo que sé,seguid buscando! ¡Solo es una yegua!"
"Señor Quilates,debemos llegar a la calle y pedir ayuda a la guardia."
"Dioses... ¡vámonos,joder, salgamos de aquí!"
Name: Quilates (Gold Stone) Age: Senior Gender: Male
Characteristics: Gold Stone, cuyo sobrenombre es Quilates, es un burgués del reino de Isaura que ha hecho fortuna a base de actos criminales: Robo, chantaje, asesinato, tráfico de esclavos... Vive en un reino esclavista y es él quien posee a la heroína que Rise love ha venido a rescatar. Siempre elegante y respetuoso. Desde el principio cree tener la situación bajo control, pero no esperaba que una batpony pudiera enfrentarse a él y a sus hombres. Una sorpresa que debe dejarse notar en el terror de su voz.Este personaje será doblado por mi (Volgrand) si no se presenta un actor de voz mejor que yo (que, siendo francos, no debería ser difícil). Audition Lines:
"Dígame, señorita Love, ¿qué le trae a mi mansión? Reconozco que tengo curiosidad por su oferta, no parece usted una dama de alta alcurnia."(Educada y respetuosamente, elegante en todo momento)
"¿Me está chantajeando?" (incrédulo, ofendido. Sigue hablando con un tomo progresivamente más oscuro)"Verás, Rise, creo que eso no va serposible. Sí, es cierto que cinco mil piezas de oro me vendrían muy bien, pero hay algo que no has tenido en cuenta."(Rise pregunta "¿Y eso es?". Quilates responde sombríamente):"El precio que se podría sacar por la única esclava batponi de Isaura."
"¡Arriba, está arriba! ¡Segundo piso, cuarta puerta a la izquierda! ¡Llévatela, llévate a todos mis esclavos, pero no me hagas daño!"(Aterrorizado, gritando)
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2016.06.18 11:20 EDUARDOMOLINA José Antonio Pérez Tapias. La paradoja de una mayoría no mayoritaria.

http://ctxt.es/es/20160608/Firmas/6554/campa%C3%B1a-electoral-pactos.htm
"Las paradojas tienen su encanto. Tensionando el lenguaje, son retos para nuestro intelecto. Por eso mismo hay que manejarlas con cuidado. Quien formula una propuesta sirviéndose de una paradoja puede que no salga airoso del reto que él mismo se haya planteado. En tal caso, por el contrario, puede ocurrir que el atrevimiento retórico provoque un mayor hundimiento en las contradicciones de las que se quería salir con una propuesta paradójica que pretendía ser como una cuña de la misma madera. Me temo que una situación así es la que puede tener que afrontar la dirección del PSOE y, concretamente, su portavoz a estos efectos, el reputado economista Jordi Sevilla, cuando lanza el mensaje de que “para evitar terceras elecciones, si no hay mayorías, debería dejarse gobernar al candidato que consiga mayor apoyo parlamentario”. Salta a la vista que está planteando de manera explícita la hipótesis consistente en que, de hecho, se reconozca políticamente, con la correspondiente traducción en comportamiento parlamentario, una mayoría que no se tiene. ¿Qué decir, pues, ante esta aparente solución para salir de todo posible bloqueo en un nuevo proceso de investidura de un candidato para la presidencia del Gobierno de España?
Hay que conceder, por una parte, que una fórmula como la propuesta se hace valer recordando al Partido Popular la obviedad, respecto a la cual son tan interesadamente olvidadizos, de que en España tenemos un sistema parlamentario. Por ello, la ciudadanía elige a sus representantes en las cámaras legislativas, siendo éstos los que después, en el Congreso de los Diputados, han de conformar la mayoría necesaria para investir a un candidato como presidente del Ejecutivo. No hay, por tanto, elección directa de un presidente que de suyo es un primer ministro. De nada sirve invocar sin más el hecho de la lista más votada para reivindicar que automáticamente sea presidente quien la haya encabezado, tratando así de legitimar apelando al voto de los electores algo que tales votantes de suyo no han elegido. Los electores sólo dan su voto para quienes han de representarlos en la sede del poder legislativo, entrando en sus funciones el apoyo a una candidatura presidencial en base a una mayoría parlamentaria que, si de entrada ningún partido cuenta con ella en términos de mayoría absoluta, ha de conformarse mediante pactos hasta lograr la mayoría suficiente legalmente exigida. No obstante, a pesar de ser así las cosas en la democracia que en nuestro Estado tenemos, la derecha, esa que tanto invoca la Constitución cuando le interesa, seguirá dando la lata con el tan recurrente mensaje engañoso de que se traiciona la voluntad de la ciudadanía si no se inviste presidente al candidato del partido con más votos. Es una intencionada falsedad a la que podemos atribuir voluntad de engaño.
Dicho lo anterior, es obligado señalar, por otra parte, los problemas que encierra la propuesta de desbloqueo parlamentario comunicada por Jordi Sevilla, la cual recoge formulaciones de Pedro Sánchez en otros momentos, así como se hace eco de la reiterada indicación hecha desde mucho tiempo atrás por Felipe González acerca de que se deje gobernar, mediante abstención por parte de PP o PSOE, a quien tenga cierta mayoría, sea PSOE o PP, aunque no llegue a la mayoría que debiera haber de no contar con abstenciones. Hay que señalar primeramente que una fórmula así de ninguna manera puede sostenerse en el vacío, sino que implica algún tipo de acuerdo, presentado incluso como de cortesía parlamentaria, para que los implicados en una situación como la que se quiere abordar acepten la solución. Es decir, es insoslayable reconocer que para que esa vía de desbloqueo funcione tiene que haber alguna suerte de acuerdo entre PP y PSOE. ¿Supondría tal acuerdo una forma “elegante” de dejar paso al PP hacia el gobierno, en el caso de que fuera el partido que aglutinara más apoyos seguros? Y, de otro lado, ¿entrañaría tal acuerdo una confirmada anuencia del PP en el caso de que fuera el PSOE el que pudiera ostentar más apoyos confirmados? Una respuesta positiva a ambos interrogantes conlleva alguna forma de acuerdo del PSOE con el PP, y tal cosa no debe eludirse ante la opinión pública.
Una segunda cuestión ineludible es la relativa a la mayoría que pueda o quiera conseguirse, lo cual para el PSOE es cuestión crucial. Desde el campo socialista, el asunto no puede limitarse a pedir a la derecha, e indirectamente también a la izquierda o a nacionalistas que no entren en la mayoría que se conforme, que den vía libre a una supuesta mayoría de diputados, confiando en la abstención de quienes no la integren para cumplir los exigentes requisitos para mayoría suficiente. El quid de la cuestión radica en dónde se pone el límite de la mayoría que se quiere hacer valer y, por supuesto, con quién se suma para lograrla. En otros términos, ¿vale recabar apoyo para una mayoría no mayoritaria cuando se ha desechado intentar un pacto más amplio o de otra índole que permitiera una mayoría suficiente, es decir -–con perdón por la redundancia--, una “mayoría (en verdad) mayoritaria”?
Pienso, como muchos ciudadanos y ciudadanas, que el PSOE debe aclarar al máximo la índole y el alcance de su propuesta, no sea que bajo una alambicada fórmula de sabor parlamentario se suministre el amargo trago de un pacto por la derecha, con Ciudadanos, por ejemplo, en vez de un pacto por la izquierda, quizá desechado ya cuando la misma fórmula se hace pública cual bálsamo de Fierabrás para evitar las tremendas calenturas que puede originar un nuevo retraso en formar gobierno o la hipótesis que nadie quiere contemplar de una tercera convocatoria electoral. Hace falta una fórmula magistral, ciertamente, pero somos muchos los que esgrimimos razones para que en su composición no se excluya un pacto por la izquierda que, aun con sus paradojas, puede ser la vía para no quedar hundidos en contradicciones insalvables.
  1. Desde los “cristianos viejos” a los españoles buenos
Ya lo dejó escrito Cervantes en las primeras líneas de su magna obra, El Quijote: “duelos y quebrantos los sábados”. Es decir, indicación de menú bajo la cual se recoge la autoritaria orden de que “den morcilla” o plato de huevos con tocino o chorizo, en sábado –¡repárese bien!--, para que ningún cristiano nuevo, siempre bajo sospecha de seguir siendo judaizante, escapara a la prueba que ha de pasar si quiere ver expedita la puerta para la integración social entre los cristianos viejos. Y en ésas seguimos, cuatro siglos después. Para algunos, no todos somos iguales. Piensan ellos que a los suyos, esto es, a ellos mismos les corresponde, por la naturaleza de las cosas, el poder, porque han de mandar los que tienen la pureza de sangre necesaria para ordenar los asuntos de la patria –identificados con los de su clase-- y velar por lo que ha de ser su incorruptible esencia –como incorruptible era el brazo de Santa Teresa que esgrimía el dictador de cuyo nombre no quiero acordarme, para legitimar con los restos de tan egregia doctora de la Iglesia, aunque fuera de ascendencia judía, el nacionalcatolicismo con el que legitimaba su criminal régimen--. Tal es el fondo telúrico de la derecha española, conservadora hasta las cachas, hoy entregada al neoliberalismo rampante que ha dominado la escena mundial y, por supuesto, el patio nacional, en los últimos tiempos.
¿Y a qué viene esto? Es interrogante al que cualquiera puede responder acogiéndose, según preferencias, o a la poesía de Bécquer o a la antipoesía del chileno Nicanor Parra: “¿Y tú me lo preguntas, amor mío?”. La respuesta está clara: la derecha española se mantiene en su imaginario carpetovetónico a piñón fijo. Y para prueba, un botón electoral, el que arrebatamos a Rajoy, desprendiéndolo de su chaqueta, la que lucía en el mirador de san Nicolás, en el Albayzín granadino, cuando, haciendo alarde de derroche de desparpajo antiplasma, se soltó su repeinada cabellera para decir: "Los mejores somos los españoles. Bueno, hay algunos un poco malos, pero son los menos, y los vamos a derrotar el 26 de junio, a todos". Claro, ¿verdad? Y dicho sin mayores problemas en un mitin del PP, después de la victoria de la selección española de fútbol, ganadora gracias a un gol de Piqué, independentista catalán fuera del estadio, pero cuyo gol, sirviendo lo mismo para un roto que para un descosido, es lo que más se parece al brazo incorrupto de la Santa de Ávila en manos de una derecha españolista posmoderna, a pesar de no haber sido moderna en ningún momento de su historia.
Si alguien piensa que esto es sacar demasiada punta a lo que no da para ello, que haga su inmersión en el psicoanálisis freudiano para adentrarse por los vericuetos donde circula lo reprimido en chistes, lapsus y actos fallidos. Tras la apariencia de ingeniosa broma electoralista, el candidato del Partido Popular juega con la vetusta diferenciación entre españoles de bien –“los mejores”-- y “los malos”, ésos de las izquierdas que, para el caso, tanto son los de un PSOE al borde de un ataque de nervios, como los de Podemos en la fantasiosa aventura de asaltar los cielos. El esquema de fondo no ha variado un ápice: los españoles de orden –del orden dominante-- y esos otros, los “jaraneros y alborotadores”, como dejó escrito Roberto Mesa en texto que no debiera ser olvidado. Apelación, pues, al imaginario colectivo, en este caso de la derecha más rancia, la cual es la que se permite dividir a los partidos políticos del momento presente en “constitucionalistas” y “no constitucionalistas”, habida cuenta de que es esa misma derecha con sus intereses sistémicos la que da o quita credenciales de lealtad a la Constitución, según la medida de dichos intereses. Está clara, pues, la jugada de un Rajoy que, con su currículum político, no debía de llegar de nuevo jamás a ser presidente del gobierno. El PSOE, por cierto, debería no dejarse enredar en ese perverso juego de clasificaciones discriminatorias entre constitucionalistas y no constitucionalistas. Sabe demasiado a etiquetas excluyentes como “españoles de bien”, “gente de orden” y “cristianos viejos”.
  1. Sobredosis de 'marketing' electoral. Miércoles 15 de junio.
    ¿Qué candidato presenta mejor imagen? ¿Qué partido vende mejor su programa? ¿Cuáles son los mejores mensajes en una campaña para captar votantes en el mercado del conjunto de los electores? ¿Cómo vencer a la competencia electoral de otros partidos en la disputa por el voto? ¿Cómo hacer que para ello funcionen bien los agentes electorales? ¿Cómo lograr una propaganda eficaz en los medios de comunicación?...
Cuestiones como las señaladas permiten constatar cómo a la terminología procedente del campo militar con la que los partidos políticos se entienden a sí mismos se sobrepone, especialmente en tiempos de campaña electoral, la terminología proveniente del campo económico, concretamente de las técnicas de venta que suelen reunirse bajo el rótulo de marketing, eludiendo, por lo demás, palabras de la órbita del castellano, como “mercadotecnia”. Lo de marketing parece que queda mejor y, además de permitir un rápido trasplante del campo económico al ámbito político, no deja de recoger ese neocolonialismo cultural del mundo anglo al que estamos sometidos, siendo, sin duda, uno de los actuales “signos de los tiempos”, como diría alguno.
Nada hay que objetar, sino todo lo contrario, a que en el campo económico y, más concretamente, en el mundo empresarial, se preste mucha atención a lo que señalan las teorías de marketing –seguiremos adelante con el término en cuestión, ya consolidado entre nosotros--, con el objetivo de explicar y, mediando explicaciones contrastadas con la realidad, potenciar las ventas de los muy diferentes productos con los que las empresas concurren al mercado pretendiendo ganar clientes, vender y obtener el máximo de beneficio. Sabemos además que tales teorías no cuentan solamente con ingredientes puramente económicos, sino que tienen en cuenta factores psicológicos decisivos respecto al comportamiento de los consumidores, así como otras muchas informaciones relevantes, desde las relativas a pautas culturalmente asentadas hasta las atinentes a datos demográficos relevantes sobre la población a la que se dirigen las campañas de venta. Un buen diseño de éstas es crucial para la competitividad, sin la cual se acaba sucumbiendo en esa guerra económica despiadada que supone la competencia en medio de todos los rigores del mercado.
Los diferentes ámbitos de nuestra realidad sociocultural no se hallan, por fortuna, separados por fronteras impermeables que hagan de ellos compartimentos absolutamente estancos. Mas siendo así, también es cierto que en nuestras sociedades, herederas de la modernidad, se han ido constituyendo distintas esferas, cada una con valores determinantes de sus propias dinámicas y con una lógica de funcionamiento en cada caso propia. Maquiavelo, por ejemplo, tuvo el indiscutible mérito de poner de relieve las peculiaridades de la esfera política, con la autonomía que le es propia –incluso estando económicamente condicionada, como señaló Marx--. Resulta ser, por tanto, un elemento distorsionante de la realidad el trasplantar sin más criterios y pautas propios de un ámbito a otro distinto. Si tal operación se consuma se confirma cómo desde un ámbito queda colonizado otro en el marco del mundo que comparten. Es decir, si la política se rige por pautas y criterios extraídos del campo de la economía, es que ésta domina a la política. Si ello se produce en tiempos de hegemonía del neoliberalismo, los hechos refuerzan el mismo sometimiento del Estado al mercado que desde dicha ideología se propugna.
Así, llega la hora de un debate electoral y los candidatos convocados al mismo están más preocupados por colocar mensajes prefabricados que por presentar el propio programa, están más atentos a cuidar la imagen con la que “venderse” que a comprometerse con sus propias propuestas, o se hallan más pendientes de los ecos mediáticos que de la palabra propiamente política. Lo volvimos a ver el otro día en el último, por único, debate electoral de los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno presentados por los partidos de ámbito estatal: PP, PSOE, Ciudadanos y la coalición Unidos Podemos. Visto todo, bien viene que todos recuerden que los ciudadanos no somos meros consumidores, que un votante no es un cliente, que el propio partido de cada cual no es una mera empresa, que un programa de gobierno no es un catálogo de ofertas y que el preciado bien del voto no es una mercancía. Está bien aprender de la economía, pero teniendo muy presente que la dignidad de la ciudadanía exige que la política no se vea sometida a ningún reduccionismo economicista. La política nunca puede ser –no debe ser-- mero mercadeo, en ninguna de sus variantes.
  1. No fue un duelo de titanes. Martes 14 de junio.
Terminó el tan anunciado debate a cuatro, publicitado como acto estelar en esta campaña para las elecciones del 26 de junio, y cada uno de los candidatos se retiró con los suyos para comprobar en cada caso que habían recitado bien las lecciones aprendidas. No hubo momento alguno que fuera especialmente vibrante. No se alcanzó ese clímax de intercambio de argumentos sólidos que cabe esperar de un debate de verdad, incluso electoral. El guión, por tanto, es decir, los guiones que traían los respectivos líderes, elaborados por sus correspondientes equipos, se siguieron conforme a lo previsto. Sin apenas intercambio de razones, cada cual se dirigía a los suyos, de camino tratando de sacar ventaja a su competidor inmediato –Rajoy pugnando con Rivera y Sánchez con Iglesias-- para lograr arrancar algún voto de la gran bolsa de los indecisos o de los electores situados en riesgo de abstención. Hay que temer que poco se habrá alterado por ahí el panorama que los sondeos demoscópicos nos han dado a conocer.
Ante los temas delicados, todo fue pasar de puntillas. El candidato del PP eludió pronunciarse claramente sobre la negociación con Bruselas para ganar mayor plazo de cara a reducción del déficit. El candidato socialista no quiso insistir en un problema grave: la sostenibilidad del sistema de pensiones, para asegurar la cual propone un impuesto a grandes fortunas, pero sin que eso llegara a ser cuestión en la que abundara. El líder de Ciudadanos se lanzó inicialmente defendiendo la idea del contrato único, mas sin detallar más armas en la lucha contra el paro. No tuvo fuertes críticas a tal propuesta, enmarcada como viene en contexto neoliberal. Desde Podemos, su cabeza de lista no bajó a detalles respecto a cómo concretar eso del cambio de modelo productivo.
Salieron de refilón otras cuestiones, pero de nuevo las prisas, las pinceladas gruesas. Sánchez mencionó la reducción del IVA cultural, cuestión que retomó Iglesias para decir otro tanto en cuanto a productos de primera necesidad. Rajoy mostró el lado débil de su no credibilidad cuando hace esa propuesta tan demagógicamente populista de bajar los impuestos. No están las arcas públicas para ello –ni los bruselenses hombres de negro dispuestos a consentirlo--. Una brevísima alusión mereció el tema de la educación, respecto al cual Sánchez mencionó una vez más la bienintencionada pretensión de pacto educativo. Iglesias perdió una oportunidad de abordar a fondo la difícil situación en que se halla la universidad española.
Pero, aun con todo, fueron desgranándose propuestas, puntos programáticos de unos y otros, haciendo cada cual lo que podía para mostrarse fuerte. Rajoy alardeó de capacidad de gestión, faltándole decir que la veteranía es un grado. Cierto es que su etapa de gobierno está manchada con la corrupción hasta límites desconocidos hoy por hoy, cuestión que llevó a Pedro Sánchez a decirle con razón que debía haber dimitido por ello en su mandato. Pero no se incidió mucho más por ahí. Fue Rajoy el que se enzarzó de manera ridícula con Rivera acerca de si había cobrado o no en negro alguna vez. Impresentable el Rajoy que animaba a Bárcenas, tratando ahora de escabullirse por vía tan fullera.
Salió, claro está, el tema de Cataluña: el referéndum. Rajoy se situó de inmediato en su encastillada defensa de la unidad de España, tan encastillada que es posición inoperante por inmovilista. Se le sumó Rivera, lo que era de esperar. Y Sánchez se fue directo contra Iglesias para reprochar que Podemos apoyara un referéndum en Cataluña situándose así contra la unidad de España. No tenía receptividad alguna, como viene ocurriendo, para siquiera reconocer que Podemos no alienta secesión alguna de Cataluña respecto de España. Todo queda del lado socialista en invocar la reforma constitucional con vagas referencias al federalismo y rehuyendo hablar de plurinacionalidad del Estado.
Con breves comentarios se despacharon cuestiones tan graves como la crisis de los refugiados en Europa y nada serio sobre política de seguridad y defensa. Todo se redujo a sacar a relucir el pacto antiyihadista para acusar a Podemos de no haberlo firmado. Por cierto, fue repetitivo Pedro Sánchez hasta la saciedad con el mensaje –había que colocarlo como fuera-- de que Podemos impidió que él fuera investido presidente del gobierno del cambio al votar “no” a ello junto al PP. Inútil es pretender ganar votos con eso a estas alturas. Más provechoso hubiera sido clarificar la política de pactos, al menos las preferencias, pues a la disyuntiva planteada por Iglesias de que o habría gobierno del PP o gobierno de Podemos con PSOE, o del PSOE con Podemos, según quién ganara más que el otro, Sánchez se limitó a una carcajada que no supo nada bien. Toda su declaración quedaba reducida a afirmar que con el PSOE está garantizado gobierno de cambio, mas sin explicitar nada más sobre pactos. Es la indefinición en que el PSOE se queda encerrado.
La noche siguió avanzando, pero este alicorto debate que no consiguió más mérito que reunir a los respectivos candidatos del PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, ni por asomo tuvo nada de duelo de titanes. Eso sí, acabado el debate…, cada tribu tocó el tam-tam para danzar alrededor de su jefe porque es "el mejor”. ¡Y usted que lo vote!
  1. Lógica ciudadana frente a lógica partidista. Lunes 13 de junio.
Cualquier campaña electoral galvaniza la vida de toda sociedad democrática. El tiempo político adquiere una especial densidad en tanto los partidos, con sus candidaturas, se sitúan en ese campo de batalla que es el de la lucha por el voto de ciudadanos y ciudadanas. Así es, como ahora mismo en España, incluso cuando se viene de un largo recorrido de elecciones anteriores que hay que repetir, de precampañas convertidas en campañas permanentes y de sobredosis de electoralismo que con su exceso contamina toda la dinámica política. Las distintas fuerzas, metidas en faena, se aprestan a intensificar la lógica partidista con la que buscan reforzar sus baluartes en todos los frentes para la dura competencia electoral. Ésta, poco menos que como aquella “guerra de posiciones” con la que Gramsci teorizaba la acción política que había que llevar a cabo para consolidar logros en las instituciones, reclama una actividad tan coordinada como disciplinada por parte de los partidos políticos. Pero la cuestión es espinosa, pues esa misma necesidad se puede convertir, no en virtud, sino en vicio.
¿Dónde está el quid de la cuestión para que la necesidad de coordinación y disciplina se convierta en vicio, en vez de ser virtud? Consideremos cómo funcionan los partidos. Sus respectivos equipos de campaña se afanan por seguir la estrategia diseñada, atentos a los cambios tácticos que haya que hacer. Hay que seguir puntualmente todas las actuaciones de los adversarios para neutralizarlas, hasta el día de las elecciones, cuando, al abrir las urnas, cada cual recogerá su merecido botín en términos de votos. Para todo ello, los candidatos necesitan un buen aparato que se haga cargo de las previsiones de la campaña, desde los mítines, la presencia en la calle, los debates con los rivales y la siempre delicada relación con los medios. Y ahora, el continuo trabajo de las redes sociales, esa nueva ágora social convertida en concurrido espacio político. La logística para tareas tan diversificadas y complejas requiere no sólo inteligencia dedicada a planificar, sino militancia dispuesta al quehacer de apoyo a candidatos y candidatas, teniendo todos al frente a quien en cada caso sea cabeza de lista y, en los grandes partidos, al candidato a la presidencia del gobierno. La militancia, cual ejército de afiliados convertido en tropa de infantería, asume las consignas de los estrategas y hace suyo el argumentario en que el programa se resume. Indispensable. La batalla electoral no permite descuidos; cualquier retroceso puede acarrear una derrota fatal. Todos a una, por tanto, como si cada partido fuera poco menos que una gran partida de partisanos –esos que acapararon la atención de Carl Schmitt a la vez que sentaba cátedra al definir la esencia de la política según la lógica amigo/enemigo--. Es así como la lógica partidista se impone con férrea determinación, mas con pie tan forzado que la hace muy vulnerable en medio de la sociedad actual, con la cultura política que se va abriendo camino.
El talón de Aquiles de la lógica partidista, impregnada de una concepción cuasi-militar de las organizaciones políticas –en el mismo lenguaje se refleja--, es que queda muy lejos de la lógica ciudadana con la que funciona una sociedad adulta, bien informada e institucionalmente organizada. Así, la lógica ciudadana es sensible a la pluralidad, cosa que a la lógica partidista se le suele atragantar; o la lógica ciudadana está abierta al debate y a la crítica, actividades que a la partidista, que tanto gusta cerrar filas, le resultan peligrosas para su pretendida cohesión, por lo que acaba primando actitudes dogmáticas. “Con razón o sin ella, yo con los míos”, suele decir quien está empapado de lógica partidista. “Yo, buscando la verdad con razones que podamos suscribir más allá de fronteras partidarias”, piensa quien ha asumido la lógica ciudadana. Mientras esas dos lógicas vayan por vías divergentes, la ciudadanía se verá distante de los partidos políticos. Y éstos, con sus consignas y argumentarios a cuenta de un interés de parte muy lejano de criterios universalistas, quedan atrapados en una lógica, con frecuencia ilógica, que los ciudadanos no comparten y que muchas veces queda tan lejos de la verdad de los hechos que hasta alimenta el ridículo. Téngase esto presente a la hora de participar en debates electorales, especialmente ante ese público de millones de ciudadanos que concita un debate televisivo.
  1. La derecha sabe, pero no contesta. Domingo 12 de junio.
Hay que erradicar la corrupción política. ¿Pero qué dice el Partido Popular al respecto? En verdad, nada. Vacuas generalidades sobre el traído y llevado regeneracionismo y, a lo sumo, la declaración de algún lumbrera diciendo que eso de la corrupción depende de la (pecaminosa) naturaleza humana. Así, ante preguntas sobre hechos que tocan cuestión tan importante para la sociedad española y la honorabilidad de sus instituciones, el PP guarda silencio. Es decir, se calla todo lo que sabe, empezando por todo lo que sabe acerca de sí mismo. ¿O es que Luis Bárcenas, que era senador del Reino, además de tesorero del PP, no era conocido por nadie y sus actos quedaban en el más profundo secreto? Y de todo eso que queda bajo los rótulos de “Operación Gürtel” u “Operación Púnica”, ¿no hay nada que decir en serio, asumiendo responsabilidades políticas, que de las otras ya se ocupan los tribunales? No vale, como algunos pretenden, recurrir a fórmula tan usual en demoscopia como “no sabe, no contesta”. Sí saben y, siendo así, no contestan. Es más, saben que todos los demás sabemos y, a pesar de ello, no contestan. Si dicen algo es para evitar respuestas fehacientes ante preguntas tales como las que versan sobre la fianza de más de un millón de euros que el PP tiene que abonar por su presunta implicación en los pagos en negro de su economía sumergida. De escándalo.
El caso es que en medio de esta campaña electoral se ha colado una noticia que obliga al PP, y en especial a su candidato a la presidencia del gobierno, a pronunciarse. Hablamos del informe de la OCDE reconociendo que los ajustes aplicados en Europa, como “política de austeridad”, son negativos: frenan la economía hasta tal punto que impiden el necesario crecimiento para salir de la crisis. Justo lo que se viene diciendo desde hace años desde ese lado, considerado antisistema, en el que nos hemos situado los que hemos sido y somos contrarios a los abusos de la troika, al “gobierno de los banqueros” –Habermas dixit--, a la tiranía de los mercados, a la impotencia de la política y, por encima de todo, al castigo hecho caer sobre las espaldas de trabajadores –incluyendo parados--, pensionistas, mujeres, jóvenes…, todos los que han sufrido los recortes de unas políticas democidas. Sin embargo, aun llegando ese mensaje desde la OCDE, el PP no dice nada, es más, se ratifica en las políticas aplicadas, tan destructivas del Estado de bienestar como perjudiciales para la economía, como si todo lo ocurrido no tuviera nada que ver con el gobierno presidido por Rajoy. De nuevo, saben, y saben que sabemos sobre la culpa de tanto sufrimiento inútil, pero no contestan.
Con todo, no debe escapar al más somero análisis que la OCDE, organización del orden capitalista, al recoger en su informe la evidencia de que la llamada austeridad es contraria a la recuperación económica, no deja de alimentar la propia contradicción consistente en declarar a la vez que los recortes practicados fueron necesarios y, por ende, beneficiosos. Ya el FMI nos agasajó en diversos momentos con mensajes contradictorios de ese tipo, para así salvar la cara de los gobiernos neoliberales. Ahora, además, se hace planteando a la vez que no se apriete a un gobierno como el español con sanciones por incumplimiento de normativa antidéficit. Un regalo compensatorio para el PP en campaña. Una vez desenvuelto, lo que queda es que los demás partidos en liza, y la ciudadanía, desarmen el truco del regalo, desvelen la contradicción de la misma OCDE y exijan al PP que conteste.
  1. Socialdemocracia en discusión. Sábado 11 de junio.
Al levantarse por las mañanas, más de un candidato se planta, con la mejor cara que pueda, y pregunta: “Espejito, espejito, ¿hay alguien más socialdemócrata que yo?”. Y el espejo cobra vida de repente para partirse de risa.
La ficción no aguanta en serio una disputa como la que se está planteando en torno a la socialdemocracia. Esa señora lleva en crisis desde 1914, cuando el SPD votó, contra todo lo que había sostenido, los presupuestos para que Alemania entrara en la I Guerra Mundial. Rosa Luxemburg escribió La crisis de la socialdemocracia señalando contradicciones que hasta el día de hoy no se han superado. No obstante, pasada la guerra, no ya la Gran Guerra, sino II Guerra Mundial, la socialdemocracia conoció su esplendor. Fueron años en los que en el centro y norte de Europa hubo clima propicio para, mediante un gran pacto social y un pacto político entre la derecha civilizada (democristiana) y partidos socialdemócratas, construir el Estado de bienestar impulsando políticas acordes con derechos sociales. Las posibilidades de pleno empleo –gracias a una economía mixta y a políticas seriamente redistributivas, así como gracias a una energía barata-- permitieron que cuajara lo que era un pacto entre democracia y capitalismo para frenar presiones revolucionarias que pudieran venir de la órbita comunista.
Ese pasado dejó valiosísima herencia en términos de Estado social. Las cosas empezaron a cambiar con la crisis del petróleo de los setenta, encareciendo costes de producción, y después con la “caída del muro de Berlín” acabando con los regímenes comunistas y dejando el campo abierto para la expansión mundial del mercado capitalista. La revolución informacional suministró la base tecnológica para la globalización. Las coordenadas de la socialdemocracia “clásica” se disiparon, pues su marco era el Estado nacional. Y el neoliberalismo ganó la partida hasta el día de hoy. La socialdemocracia claudicó al aceptar las premisas económicas neoliberales –Tercera Vía--, con la buena intención de mantener políticas sociales. Pero esa cuenta no sale, y ahí está atascada la socialdemocracia europea en una crisis que no remonta.
El PSOE llegó tarde, por las circunstancias de España, a la construcción del Estado de bienestar. Hizo lo que pudo, que no fue poco, mas desde confusa amalgama de planteamientos socialdemócratas y políticas económicas neoliberales. Su debilidad ideológica jugó a favor de una élite escorada hacia posiciones socioliberales. Después, al hilo de la crisis, los ropajes socialdemócratas se sacaron del baúl. Iba de suyo que correspondían a la talla del PSOE. Y en ésas se estaba hasta que aparece Podemos, atemperando su anterior discurso rupturista con propuestas de corte socialdemócrata. Después de todo, sería una buena noticia para la familia, sólo que no es recibida así en plena batalla electoral. Desde el PSOE se percibe como llegada de intrusos para quedarse con la herencia del Abuelo; desde Podemos se pugna para presentar su programa como nueva versión de una socialdemocracia puesta al día. ¡Pues tengan cuidado por ambas partes! Nadie puede ostentar el monopolio de la socialdemocracia como planteamiento ideológico, pero todos deben saber que es una herencia, más allá de las disputas, que necesita radical renovación. Hay que pensar, más allá de coyunturas electorales, cómo reconstruir proyecto socialista en este complejo siglo XXI.
  1. El ‘zas’ del CIS. Viernes 10 de junio.
En el día esperado, en la fecha oportuna, llegó el emisario del CIS y… ¡zas!, con golpe algo violento sobre la mesa, acaparando la atención de quienes impacientes le esperaban, dejó sobre ella los datos de su último estudio. Todos se arrojaron sobre ellos, ansiosos por ver los que afectaban a cada cual, pues si bien cada partido político contaba con información acerca de sus expectativas de voto, ahora se trataba del informe del Centro de Investigaciones Sociológicas, ese organismo “autónomo” que en España depende del Ministerio de la Presidencia. No había quien se privara de criticar los aliños de cocina demoscópica con que los datos de esos informes son tratados, pero en el fondo todos conceden consideración a un análisis con rigor científico sobre muestras suficientemente cuantiosas y variadas. El sesgo gubernamental que haya cada cual se lo descuenta según su criterio. Y ya estaban en ello cuando el susodicho emisario, antes de despedirse, obligó a los congregados a posar su vista en algunos datos que, sin excusas, debían tener en cuenta: la situación económica aparecía valorada como mala o muy mala por un 74,4% de los encuestados y llegaba hasta el 80,7 el porcentaje de quienes valoraban mal o muy mal la situación política.
Se trataba de apabullantes datos para reflexionar, debatir y actuar. Así, cuando cada uno de los allí concitados esperaba que el “zas” del informe del CIS rebotara sobre la cara de alguno de sus adversarios, lo cierto es que el metafórico golpe cuya onda se expandía imparable hizo mella en todos los congregados. Era una advertencia. Sería políticamente mortal para todos ellos pasar por alto el contexto, socialmente duro y económicamente hostil, en cuyo marco los partidos concurrentes a las elecciones debían hilvanar cada uno su texto. Y ello sin edulcorar el fracaso del que se venía y sin juguetear frívolamente con una voluntad ciudadana que ya se manifestó cuando votó en las anteriores elecciones y a la que ahora había que pedirle con sumo respeto que lo hiciera de nuevo. Y no porque los electores se hubieran equivocado, sino porque los elegidos malgastaron en errancia culpable el voto que los llevó al escaño.
Marchó el emisario del CIS no sin detectar, cual mensajero del zar, malévolas miradas de algunos que hasta quisieran matarle –-metafóricamente, por supuesto--, sobre todo las de quienes no podían arrimar los datos de la encuesta a la sardina de sus intereses electorales. En el sondeo, el PP queda como ganador de las elecciones –escandaloso borrón y cuenta nueva sobre su corrupción sistémica--, aunque oscilando entre perder uno o hasta cinco escaños. Ciudadanos, pagando un evidente escoramiento a la derecha que hace que votantes suyos se deslicen más a la derecha, aparece con uno o dos diputados menos. El PSOE, perdido en un mar de indefiniciones sin encontrar el rumbo a pesar de las buenas medidas puntuales registradas en su cuaderno de bitácora, aparece dejando atrás en el Congreso en torno a diez o hasta doce escaños. ¡Ruina! Veremos en qué queda el pronosticado sorpasso por parte de Unidos Podemos, en cuyas filas brindan con proclamas de hegemonía y etiquetas recién impresas de “cuarta socialdemocracia” –la nueva-- ante datos que sí favorecen claramente a la formación morada. Atención: la lucha va a ser agónica, con las miras puestas en quienes desde el graderío contemplan la batalla. Hay en torno a un 34 por ciento de abstencionistas que tienen en sus manos el posible voto más preciado. Y quedan campaña electoral y urnas.
  1. Campaña para una política de verdad. Jueves 9 de junio.
Meses de campaña electoral permanente nos preceden. No obstante, no faltan los rituales, aunque sean en modo un tanto residual, que marcan la inflexión para entrar de nuevo oficialmente en campaña. El calendario emplaza. Y así se activará al máximo la rueda del acelerado girar de actos, discursos, presencia en medios, dejarse ver en las calles por parte de candidatos y candidatas… Sólo cabe esperar que ese girar no se quede en mera repetición de lo mismo, a modo de remedo de la más baja estofa del eterno retorno a pequeña escala. Mal nos irá a la ciudadanía española si en las semanas que median hasta el próximo 26 de junio todo se reduce a confirmar el dicho de que segundas partes nunca fueron buenas.
Estamos ante una nueva convocatoria electoral, tras una más que efímera legislatura, liquidada por agotamiento de los plazos sin que se pudiera formar gobierno. Todos hablaron de fracaso, y toca ahora convertir lo que significa ese diagnóstico en una nueva posibilidad. Por ello, si los protagonistas más destacados de este proceso reiniciado no marcan distancias respecto a lo que supuso el que condujo a las anteriores elecciones generales, será difícil culminarlo con éxito. Elementos nuevos los hay, y algunos de singular relevancia. La coalición de Podemos e IU bajo la denominación de Unidos Podemos marca novedosamente la situación. En gran parte va a condicionar el debate político. Ya lo está haciendo. Será un error, sin embargo, dejar que la campaña electoral se plantee en los términos de con Podemos o contra Podemos. Tal polarización, extraña a la pluralidad generada desde las circunstancias políticas de España en los últimos tiempos, no beneficiaría ni a la misma formación morada. El pluralismo como valor democrático requiere un tratamiento más fino, como espera la inteligencia del electorado.
Estemos, pues, atentos, como los más interesados espectadores, una vez alzado el telón de un drama electoral en el que ciudadanas y ciudadanos no vamos a dejar de ser participantes. No debemos. Y no sólo por el hecho de ir a votar cuando se abran las urnas. Participar es seguir los debates electorales, reclamarlos, interpelar a los candidatos, exigir claridad a los partidos y, en el caso en que se milite en ellos, entrar de lleno en un juego democrático siendo capaces de mantener la exigencia y autoexigencia de que sea limpio. Y que cada cual responda, desde cómo va a quitarse de encima el PP la corrupción en que ha nadado, hasta cómo va a despejar el PSOE las indefiniciones que le aquejan, por ejemplo, en cuanto a política de alianzas. O desde cómo afrontará Podemos la gestión de sus propuestas programáticas, hasta cómo irá Ciudadanos más allá de medidas de regeneración democrática.
Las crisis serán las que no faltarán, aportando sus recurrentes elementos corales: la lucha contra el paro, la recuperación económica, la restitución de los derechos robados, la reconstrucción del dañado proyecto europeo, la reconfiguración constitucional del Estado… Son las cuestiones cruciales que, como decía el Ortega y Gasset en las páginas iniciales de aquella iniciativa suya que puso bajo El Espectador como rótulo, son las propias de una “vida española que nos obliga a la acción política”. Sabemos aquí y ahora que debe ser política de verdad, verdadera política con la verdad por delante. Queremos elecciones sin publicidad engañosa."
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2016.06.07 04:03 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.06.04 05:57 ShaunaDorothy Las elecciones peruanas y la sombra de Fujimori - La izquierda reformista apoya al populista burgués Humala (Otoño de 2011)

https://archive.is/3GKng
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas del 5 de junio produjo una apretada victoria para el populista burgués Ollanta Humala, quien fuera oficial del ejército durante los días más negros de la guerra interna del país en los años 80 y principios de los 90. Con el apoyo de los sindicatos y los grupos de izquierda peruanos, Humala derrotó a Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, caído en desgracia. Durante la década en que estuvo en el poder (1990-2000), Fujimori desató un terror brutal contra los obreros, los campesinos y los pobres, usando como pretexto la insurgencia campesina de Sendero Luminoso. Casi 70 mil personas fueron asesinadas en este sangriento conflicto. Mientras tanto, la “terapia de shock” económica de Fujimori aumentó marcadamente la pobreza de las masas rurales y urbanas. El ex presidente, que luego fue sentenciado a 25 años de prisión bajo cargos de homicidio, secuestro y corrupción, recibió regularmente las visitas de su hija en su exclusiva prisión en Lima durante la campaña presidencial.
Desde la caída de Fujimori, Perú ha presenciado un boom económico bajo la presidencia de Alejandro Toledo y Alan García. La exportación de minerales —entre ellos el cobre, el zinc, el oro y la plata— ha despegado, mientras el país firmaba acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y China. Los rascacielos, los hoteles y restaurantes elegantes y los centros comerciales han proliferado en Lima. Sin embargo, poco o ningún progreso ha conseguido la vasta mayoría de los peruanos que vive en las villas miseria que rodean a la ciudad o en las áreas rurales del país. Para 2009, el 62 por ciento de la población intentaba sobrevivir con menos de tres dólares diarios.
El trasfondo de la elección de Humala fue un estallido de protestas entre los pobres rurales. Según reportó el periódico español El País (7 de junio), “Hay más de 230 conflictos sociales activos o latentes en Perú”, notablemente protestas de comunidades indígenas contra la incautación de tierras. En 2009, un choque entre la policía y los pueblos indígenas que habitan la provincia de Bagua, en el norte amazónico, dejó 33 muertos, 23 de ellos policías, y cientos de heridos. Esto se sumó a meses de protestas contra los decretos del gobierno que abrían el área a la inversión imperialista, y que el régimen de García tuvo que revocar. Este junio, los enfrentamientos entre el pueblo aimara y la policía por las concesiones otorgadas a la compañía minera canadiense Bear Creek dejaron al menos seis muertos y 30 heridos en la región meridional de Puno, cerca de la frontera con Bolivia. Una vez más, el gobierno tuvo que retroceder, cancelando la licencia minera a Bear Creek.
Fue en las áreas rurales mayoritariamente indígenas en donde Humala recibió más votos, mientras que Keiko Fujimori recibió la mayoría de sus votos en Lima y otras ciudades costeras. En la primera vuelta, en la que Humala obtuvo el 32 por ciento y Fujimori el 24, los principales candidatos del establishment gobernante fueron eliminados, incluyendo a un ex presidente, un ex ministro del gabinete y un antiguo alcalde de Lima. El candidato de la gobernante APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) declinó al principio de la campaña, y su partido obtuvo sólo cuatro de los 130 escaños del congreso.
Los votos por Humala y Fujimori no fueron tanto a favor de ellos sino en contra del otro. Muchos de quienes votaron por Humala en la segunda vuelta lo hicieron para impedir el regreso del “fujimorismo”. Entre las fuerzas burguesas que lo apoyaron estuvieron el ex presidente Toledo y el aclamado escritor de derecha (y alguna vez candidato presidencial) Mario Vargas Llosa, quien proclamó que Humala “defender[ía] la democracia en el Perú” e impediría “el escarnio de una nueva dictadura” (EFE, 19 de mayo). A su vez, muchos de los que votaron por Keiko Fujimori lo hicieron basándose en las persistentes imputaciones de que Humala era un izquierdista radical e incluso un comunista, con el fin de mantener más o menos el status quo.
Algunos comentaristas señalaron que Humala ganó probablemente porque Keiko Fujimori cometió más equivocaciones. Pasó de defender el gobierno de su padre como “el mejor que tuvo el Perú en toda su historia” a pedir perdón por sus crímenes. Entre los crímenes que recibieron mayor atención estuvieron los perpetrados por el tristemente célebre Grupo Colina, un escuadrón de la muerte ligado a los escalones más altos del régimen. Este grupo fue el responsable de atrocidades como la masacre de Barrios Altos de 1991, cuando quince personas acusadas de simpatizar con Sendero Luminoso fueron asesinadas en el centro de Lima, y la masacre de La Cantuta de 1992, en la que nueve estudiantes y un profesor universitario fueron secuestrados y asesinados. También en 1992, el Grupo Colina asesinó al líder sindical Pedro Huilca, secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), para luego inculpar a Sendero Luminoso por el asesinato.
Otro asunto que recibió una atención generalizada durante la campaña fue la esterilización forzosa de 300 mil mujeres de 1993 a 1999 como parte de una campaña gubernamental. Esto vino tras la “recomendación” del Fondo Monetario Internacional de controlar el crecimiento demográfico. El gobierno de Fujimori llevó a cabo diversos planes de esterilización, siendo particularmente agresivos en las áreas rurales indígenas. Muchos documentos salieron a la luz mostrando que las autoridades habían establecido cuotas mínimas de esterilizaciones por semana. Más de 25 mil hombres, otra vez principalmente indígenas, también fueron esterilizados. Se atrevieron a denunciar estos actos brutales muchas mujeres que sufrieron consecuencias no sólo físicas (dolores constantes y severos que les impidieron seguir trabajando la tierra), sino también sicológicas; muchas terminaron abandonadas por sus esposos.
¡Romper con el populismo burgués!
Humala, cuyo Partido Nacionalista es esencialmente un vehículo personal, se postuló al frente de una alianza llamada Gana Perú, que incluía grupos de izquierda reformistas como el Partido Comunista Peruano (PCP) y el Partido Socialista, entre otros. Estos reformistas continúan su política perpetua de atar a la clase obrera a fuerzas burguesas; por ejemplo, en 1990 apoyaron a Alberto Fujimori contra Vargas Llosa. Pero, en este caso, incluso formaban parte de la planilla electoral “de izquierda” triunfante, presentando sus propios candidatos al congreso bajo la bandera de Gana Perú. Cuando supuestos socialistas impulsan un programa de colaboración con fuerzas burguesas, es siempre y en todas partes una traición a los intereses del proletariado.
La burocracia sindical —incluyendo la de la CGTP, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), el sindicato magisterial SUTEP y otros sindicatos menores— también apoyó activamente a Humala, y algunos sindicatos postularon candidatos en su planilla. El PCP estalinista y los maoístas de Patria Roja-Movimiento Nueva Izquierda (PR-MNI) son la fuerza motriz tras los grandes sindicatos, aunque sean partidos más bien débiles. El año pasado, PR-MNI apoyó a la candidata triunfante a la alcaldía de Lima, Susana Villarán, de la coalición burguesa Fuerza Social. Animado por este éxito, el PR-MNI inicialmente se mantuvo distante de la alianza de Humala, sólo para terminar lanzándose con todo a apoyar al nuevo presidente.
Lejos de ser un radical, mucho menos un comunista, Humala ha hecho todo lo posible por mostrar que será un líder “responsable” del Perú capitalista. En las elecciones de 2006, que perdió contra García tras haber triunfado en la primera vuelta, Humala se presentó como aliado del caudillo populista burgués venezolano Hugo Chávez. Esto provocó la ira de los capitalistas peruanos y de sus amos imperialistas estadounidenses, que temían que procediera a nacionalizar sectores de la economía, como lo ha hecho Chávez en Venezuela, revirtiendo así la ola de privatizaciones que inició Fujimori.
En esta ocasión, Humala se esforzó mucho por distanciarse de Chávez, jurando que no llevaría a cabo nacionalizaciones y que mantendría una “economía de libre mercado” aunque con “una mejor distribución y más justa de los recursos”. Promovió el “modelo de Brasil”, donde un régimen de frente popular centrado en el Partido dos Trabalhadores (PT) ha supervisado el capitalismo durante los últimos nueve años. El PT envió a Luis Favre (antiguo seudotrotskista y hermano de Jorge Altamira, líder del Partido Obrero argentino) a ayudarle a Humala en su campaña. Por el otro lado, Keiko Fujimori se rodeó del círculo de su padre y contrató como asesor a Rudolph Giuliani, el antiguo alcalde de la ciudad de Nueva York, tristemente célebre por haber desatado el terror policiaco en los guetos y barrios.
Tras las elecciones, el bando perdedor especuló cómo pudo haber impedido la victoria de Humala, y los ganadores repitieron incesantemente que respetarían “a la inversión privada y a la propiedad privada”. Todos concordaban en que había que “tranquilizar a la Bolsa” y “reconciliar a la familia peruana”. La primera salida de Humala al exterior tras su victoria, antes de su toma de posesión el 28 de julio, fue a Brasil. En una reunión con la presidenta petista Dilma Rousseff, celebró el “modelo exitoso de crecimiento” del país. (Tras casi una década de gobierno del PT, Brasil sigue siendo uno de los países más inequitativos del mundo, con una brecha inmensa entre las condiciones de vida de la élite y las de las masas obreras y campesinas.) Después fue a Washington, donde sostuvo reuniones amistosas con Hillary Clinton y Barack Obama. Y ahora un conglomerado de capitalistas estadounidenses y peruanos ha anunciado la mayor inversión minera en la historia de Perú.
Entre las pequeñas organizaciones seudotrotskistas de Perú, el Nuevo PST (Nuevo Partido Socialista de los Trabajadores, seguidor del fallecido aventurero argentino Nahuel Moreno) apoyó a Humala descaradamente. En un artículo en Internet, llamó a “respetar las esperanzas que vastos sectores de los obreros y del pueblo han puesto en Ollanta Humala”, añadiendo: “estamos dispuestos a acompañarlos en su experiencia votando críticamente por él” (litci.org, 17 de mayo). La Corriente Marxista Revolucionaria, una escisión supuestamente de izquierda de la Tendencia Marxista Internacional de Alan Woods, aconsejó a Humala “adoptar un programa socialista en el que se llame abiertamente a eliminar la propiedad privada capitalista y a sustituir al Estado burgués por una democracia obrera” (militante.org, 9 de junio). Aunque a veces finge defender a las masas pobres e indígenas de Perú, Humala es un político burgués que necesariamente defenderá el sistema de ganancia brutal y explotador frente a todo lo que amenace el dominio capitalista.
El sangriento legado de Fujimori
Durante el mandato de Alberto Fujimori, la Liga Comunista Internacional denunció la sangrienta guerra del gobierno contra los obreros, los campesinos, los pobres y los grupos izquierdistas como las guerrillas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). En abril de 1997, un escuadrón de la muerte ejecutó a sangre fría a catorce miembros del MRTA que habían ocupado la residencia del embajador japonés, donde retuvieron como rehenes a varios carniceros militares, empresarios de alto rango y funcionarios de gobierno, con el fin de obtener la libertad de 450 de sus camaradas en las prisiones de Fujimori. La LCI organizó protestas al nivel mundial contra esta masacre, llamando a “¡Liberar a todas las víctimas del terror de Fujimori!”
Si bien criticamos la estrategia guerrillera del MRTA como incapaz de eliminar la explotación y la opresión capitalistas, saludamos el valor de sus militantes, que habían obtenido una amplia simpatía entre los obreros y campesinos peruanos. Contrastamos al MRTA con Sendero Luminoso, cuyas actividades en general no merecían más que asco. Pese a la retórica izquierdista que utilizaba, Sendero era conocido por su violencia patológica, por ejecutar públicamente a prostitutas y asesinar a oponentes políticos, incluyendo partidarios del MRTA y organizadores sindicales. Como escribimos: “Este repulsivo grupo parece tener muchos paralelos con el genocida Khmer Rouge de Pol Pot en Camboya, con su ideología primitivista y antiurbana, su culto a la personalidad y sus operaciones gangsteriles” (“Peru: For Workers Revolution to Smash Fujimori Dictatorship!” [Perú: ¡Por la revolución obrera para aplastar la dictadura de Fujimori!] WV No. 659, 10 de enero de 1997).
En cuanto a los remanentes actuales de Sendero, el ala en torno al líder encarcelado Abimael Guzmán llama por la “reconciliación nacional”. Los abogados de Guzmán formaron un partido, el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales, con la idea de participar en las elecciones. Al final, un par de sus partidarios fueron postulados como parte de la planilla del partido Justicia, Tecnología, Ecología. Las autoridades responsabilizaron a la otra ala de Sendero, que sigue siendo clandestina, por la muerte de cinco soldados durante la emboscada a una patrulla militar que se dirigía a vigilar las elecciones en el área del valle de los ríos Apurímac y Ene, al sureste de Perú. Ésta es una base histórica de Sendero y periódicamente es escenario de actividad rebelde.
¡Por la revolución socialista en toda América!
A la perspectiva de colaboración de clases de la izquierda peruana, los trotskistas contraponemos la lucha por la revolución proletaria como el único camino para liberar a las masas. Mientras los reformistas le dan una cubierta de izquierda al populismo burgués latinoamericano, nosotros buscamos la movilización independiente de la clase obrera contra todas las alas de los capitalistas en la lucha por un gobierno obrero y campesino. El venezolano Chávez, quien tiene la retórica más izquierdista entre estos populistas, ha usado los ingresos petroleros del país para llevar a cabo algunas modestas reformas sociales, así como algunos repartos de tierras y una mínima nacionalización de la industria. Pero, si bien defendemos esas nacionalizaciones contra el ataque imperialista, no se trata de medidas socialistas; más bien, son parte de un programa que ata a las masas obreras a los gobernantes burgueses locales.
Perú es un ejemplo extremo del desarrollo desigual y combinado. Enormes villas miseria colindan con mansiones coloniales de la venal burguesía; los ricos, en deuda con sus amos imperialistas estadounidenses, viven en el lujo, mientras que millones de pobres indígenas en el campo luchan por apenas sobrevivir. Como en el resto del mundo semicolonial, la burguesía nacional es totalmente incapaz, debido a su debilidad y dependencia respecto al imperialismo, de cumplir las tareas de las revoluciones burguesas clásicas de los siglos XVII y XVIII, que sentaron las bases de la modernización económica y la creación de sociedades industriales.
La única fuerza capaz de mostrar un camino hacia delante es la clase obrera, con su enorme poder social potencial, particularmente en las aceleradamente crecientes (e inmensamente lucrativas) industrias minera y de gas natural. El proletariado debe enarbolar la causa de todas las víctimas del capitalismo peruano, desde las masas indígenas hasta los pobres urbanos y las mujeres, cuya profunda opresión es reforzada por el yugo de la Iglesia Católica. Para romper las cadenas de la opresión imperialista se requiere forjar un partido leninista-trotskista dedicado al derrocamiento del orden capitalista y el establecimiento de un estado obrero. Semejante revolución debe tener la perspectiva de extenderse al resto de América Latina —sobre todo al dinamo industrial que representa Brasil— y, de manera crucial, a los países capitalistas avanzados de Norteamérica.
La LCI lucha por construir un partido obrero revolucionario internacional —una IV Internacional reforjada— que pueda vincular las luchas de los obreros de las semicolonias con las de sus hermanos en los centros imperialistas. En Latinoamérica, un partido así se construiría en oposición no sólo a la derecha “neoliberal” flagrantemente proimperialista, sino también a los nacionalistas burgueses y los políticos reformistas de todos los colores. La tarea de arrancar a Latinoamérica del atraso y la subyugación al imperialismo le corresponde al proletariado. Como escribieron los trotskistas peruanos del Grupo Obrero Marxista en 1946:
“Nuestra revolución, simultáneamente democrática y socialista, no puede desarrollarse y triunfar dentro del estrecho marco del estado nacional. No puede triunfar a menos que el imperialismo sea aplastado. No puede triunfar sin la ayuda de victorias revolucionarias en otros países latinoamericanos... Hacemos un llamado al proletariado peruano a luchar por sus objetivos históricos, por el comunismo mundial, con la confianza de que ‘las masas de los países atrasados, conducidas por el proletariado consciente de los países capitalistas desarrollados, accederán al comunismo sin pasar por los diferentes estadios del desarrollo capitalista’ (Tesis adicionales sobre los problemas nacional y colonial, adoptadas por el II Congreso Mundial de la IC [Internacional Comunista])”.
—“Manifiesto de los trotskistas peruanos” (1947, nuestra traducción del inglés)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/fujimori.html
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2016.02.04 19:41 MVega43 ¡¡¡VÁYASE…, SR. GONZÁLEZ!!!..., QUE NO NECESITAMOS SUS CONSEJOS

Dice Felipe que hace estas declaraciones, porque estoy cansado de que interpreten lo que suponen que pienso o debería pensar. Felipe ignora que cuando uno habla, máxime cuando ese uno se cree investido de autoridad, y amplifica sus palabras en un “medio” (El País, 28-I-2016), del grupo PRISA, siempre presuroso en ponerse a su servicio, se expone a ser interpretado en función de los intereses, no siempre ecuánimes, de los intérpretes. Justo lo mismo que él hace con sus juicios de intenciones y conductas de los demás, sin aportar argumentos. Por lo tanto, el que habla desde esa tribuna, si sus razonamientos son objetivos y fundamentados en datos históricos-empíricos, no debería sentirse a disgusto con las interpretaciones ajenas; el tiempo y la “academia”, que suelen ser neutrales, pondrán las cosas en su debido lugar… Pero el sufrimiento de Gonzáles (a veces sufro) no debiera ser por lo que los demás piensan, ¡sólo faltaba!, sino porque estoy en desacuerdo con unos o con otros, incluso con unos y con otros, aunque dice, hipócritamente, que trato de ser prudente. Y digo hipócritamente, porque en estas frases pone de manifiesto, una vez más, su “gran ego”, que nunca consigue disimular. Desde que Pablo Iglesias, el de PODEMOS, dijo aquello de que le gustaría ser el Felipe González de los años ochenta, su ego no ha dejado de corroerle las entrañas. ¡Tan irrepetible se cree!. No se explica, si no, la bilis que resuma por su boca cuando se refiere al líder de PODEMOS. Debería, por el contrario, de enorgullecerse de que alguien le elija de modelo. También lo tuvo como icono Rodríguez Zapatero… El buen maestro debe sentirse sanamente orgulloso de la capacidad de superación de sus alumnos, Pero lo que realmente corroe el ego de Felipe es que sabe que ya no puede volver atrás, y que, por mucho que lo intente, nunca va a estar a la altura de P. Iglesias, que, con su edad actual, similar a la de Felipe en los ochenta, el joven Iglesias está mucho mejor preparado académicamente que aquél otro joven “de la chaqueta de pana”. Alguien ha catalogado esa especie de envidia que sufren algunos padres viejos respecto de sus hijos, cuando éstos intentan desalojarlos de la actividad, de “síndrome de Abraham”. No sé si el nombre de esa patología psíquica obedece al mito bíblico del frustrado sacrificio de Isaac por su padre Abraham… ¡Así es la vida!... ¡El pelo, Felipe, no se cae o blanquea con la gripe!... Deberías, pues, sentirte muy a gusto, como reivindicaste en un reciente mitín, de tu contribución cuando gobernabas. Y aún te sentirás más reconfortado, si olvidas el “rebufo” irónico que se ocultaba tras aquel “autobombo”… Al menos, Felipe, no caerías en las tremendas contradicciones, cuando no mentiras, de tu discurso, de las que vamos a dar cuenta seguidamente.
Y lo primero con lo que no estoy de acuerdo es con el anzuelo que su entrevistador, Antonio Caño, le pone, para “tirarle de la lengua”: su influencia dentro de su partido y en la sociedad no sólo no ha decrecido en este tiempo –dice-, sino que ha aumentado ahora que el país vive la zozobra de una crisis política de muy difícil solución y de consecuencias inciertas. ¡Por favor, no más salvadores! Ante ese anzuelo, el entrevistado se crece y se llena de falsa humildad, recordándonos su gobierno de hace más de veinte años, y los diecinueve que fue Secretario General del PSOE: que es prudente a la hora de decir lo que piensa a los líderes del partido…, ante los que, si me preguntan, respondo, pero intentando no entrometerme nunca…, y que no le toca decidir. ¿Alguien se cree tal cosa?... ¡Quizá, Susana Díaz!... Poco porvenir tendrá Pedro Sánchez si se lo cree…
Pero antes de desmenuzar el texto de esta larga entrevista, no me resisto a expresar mi intuición, a juzgar por lo incongruente y deshilvanado del mismo, que esta entrevista ha sido “tramada” y “convenida” con urgencia. Que me perdone Felipe por esta mi primera “malinterpretación”.
Para aclararnos qué “luminosas ideas” nos propone este “venerado” Oráculo de Delfos, para el bien de la Patria y el bienestar de los españolitos, más que una “glosa” a un pensamiento coherente, me veo obligado a hacer un “comentario de texto” a la manera que lo haría un aventajado alumno de bachillerato. Sirva, pues, el esfuerzo, al menos, para recordar aquellos años jóvenes, ya que la conclusión del mismo la tengo prefijada desde la primera lectura del texto: a fuer de querer decir mucho, NO DICE NADA. En esto coincido con algunos de los comentaristas que he oído o leído. Sobraba la misma entrevista sólo por inoportuna… Vayamos, pues, por partes:
Primero, ¿qué necesita España, según Gonzáles, para recuperar su identidad perdida y volver a retomar el rumbo adecuado? Un programa progresista y reformista, y, por tanto un Gobierno que se identifique con tal programa. Pero, ¿qué entiende Felipe por tal programa, más allá de eslóganes y frases manidas? Y ¿qué Gobierno será capaz de llevarlo a la práctica? Contestemos al primer interrogante. Después de muchos rodeos y divagaciones contradictorias, para empezar, ni siquiera utiliza la palabra cambio, para que ese Gobierno nos saque del statu quo al que la crisis financiera y sus consecuencias económicas y sociales han provocado: recortes y desigualdades, corrupción, a lo que hay que añadir el desafío secesionista (de Cataluña). Todos estos fenómenos sólo han originado y han acelerado la sensación (atención a la palabra) de que hacen falta cambios, además de que vivamos una especie de final de ciclo. Al contrario de lo que ocurría en los años ochenta, en que sabíamos dónde estábamos y qué queríamos ser. Ahora hemos perdido el rumbo y no sabemos ni a donde vamos ni quienes somos. ¡Vamos, que sin él, los españoles y hasta su mismo partido nos hemos quedado huérfanos!... Todo ello es lo que justifica un proyecto reformista para España. De ese proyecto sólo sabe él, pero no acierta o no quiere explicárnoslo. Habla de la “manida” reforma de la Constitución; de la reforma electoral, que él no hizo cuando la ley vigente le beneficiaba; de la educación y de la sanidad públicas, o, ¡atención que esto es nuevo!, de reformas en las relaciones industriales (¿?) ¡De las puertas giratorias, nada de nada! Pero, además tiene la desfachatez de decir que de nada de esto está hablando nadie. Y digo bien desfachatez, porque da la impresión de que el tiempo que tiene que dedicar a “sus negocios” le priva no sólo de leerse el programa de PODEMOS, sino también el de su propio partido. Este “sabio” no está en el mundo de la realidad…, y comienzo a dudar de si lo está en el de los negocios…
Pero, mira por donde, en todo ese “bla…,bla…,bla” deja vislumbrar su idea de reforma: no estoy hablando, dice, de derogar leyes pasadas, sino de propuestas reformistas (dale con la palabreja) y de los votos que éstas necesitan para salir adelante. Y, aunque “de boquilla” dice que el bipartidismo imperfecto ha quedado atrás, lo que esa lógica de contradicciones realmente oculta es su intención de que todo siga igual, aunque con cierta apariencia de cambio… Más claro se expresa en el Editorial, que parece lo ha escrito él, de El País ( 31-I-16).
De anuncio teatral considera la “huida” de P. Sánchez hacia los militantes ante la “presión” a la que le someten sus “barones”. Es contradictorio que el editorial considere una evidente falta de liderazgo acudir a las bases, cuando han sido éstas las que le eligieron en “primarias” como Secretario General. Y cuando menos, resulta coincidente con la opinión de El País que P. Sánchez hable menos de un programa de cambio y de izquierda, y en su discurso utilice cada vez más las palabras “reformista” y “progresista”. Es sintomático que Sánchez en su discurso, una vez que el Rey le nombrara “candidato”, no haya utilizado ni una sola vez la palabra izquierda para referirse a su futuro Gobierno. En la campaña electoral decía que el único partido que podía aglutinar a toda la izquierda era el PSOE, e, incluso, criticaban a PODEMOS de ser “populista” y no definirse en cuál de esos dos topismos (derecha-izquierda) se situaba. ¿Por qué este giro? Porque eso es lo que le indica el “portavoz” del grupo Prisa: el líder socialista no debe jugar al equívoco de decir que va a reunir una imposible mayoría progresista y de izquierda. Las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas. A ello nos referiremos en la respuesta al segundo interrogante. El entrevistador no queda satisfecho con las “explicaciones” de en qué debe consistir un proyecto progresista, viéndose obligado a repetir la pregunta hacia el final de la entrevista. Y, de nuevo, encuentra como respuesta un torrente de palabras huecas y frases vacías: necesitamos una economía social de mercado, …que es parte de la identidad fundamental de Europa… Se cree que incluyendo el término “social” entre los de “economía” y “mercado”, puede ocultar la Europa de los “paraísos fiscales” de Holanda y Suiza; la del expresidente del Eurogrupo y ministro de finanzas, el socialdemócrata J. Dijsselbloem, o la de J-Claude Juncker, actual Presidente de la Comisión Europea que, siendo ministro de finanzas en Luxemburgo, igual que su colega, facilitaron enormes recortes de impuestos a empresas multinacionales ficticiamente radicadas en sus respectivos países, al mismo tiempo que obligaban a Grecia o España a recortar y recortar el gasto en servicios sociales con tal de disminuir el “déficit público”, para garantizar a los mercaderes acreedores el cobro de sus inversiones (Aconsejo la lectura del artículo de Vicent Navarro, Público, 2-II-16). Una Europa muy preocupada por la “libre circulación de capitales”, mientras en sus fronteras diariamente mueren decenas de fugitivos del hambre y de la guerra con sus hijos en brazo. Parece que Felipe tranquiliza su conciencia con sólo decir que esos desajustes, provocados por los “excedentes” de riqueza que genera tal modelo económico, se pueden corregir sólo con frases manidas como la distribución justa de aquéllos, tenemos que dignificar el trabajo, superando la precariedad, mejorando los salarios y relacionándolos con la productividad. Este “visionario” no es consciente de que tales desajustes son estructurales del propio sistema capitalista, y no quiere ver que el pensamiento político que lo sustenta, el “ultraliberalismo”, que, antaño, tanto criticaba de los “chicago-bois”, se ha implantado como una doctrina dogmática y de “pensamiento único”, con el que se ha venido a identificar la “socialdemocracia” europea. ¡Es pura desvergüenza no querer aceptar, por muy “vida muelle” que se lleve, lo que la experiencia diaria “gime y grita” en los que la padecen!... ¡Y ya van muchos años de ese tipo de política y de meras “recetas cosméticas”!...
Del problema añadido que representa el “secesionismo catalán”, por no alargarme, remito al lector a lo que ya tengo escrito en varios trabajos anteriores. Así que vamos a la contestación del segundo interrogante.
¿Qué Gobierno podrá llevar a cabo ese programa “progresista y reformista”? De la cantidad de combinaciones que el “pactódromo” puede facilitarnos, voy a liberar al lector, aunque en el borrador me había hecho algunas, para resaltar las contradicciones de las que hace Felipe. Así que, sólo algunos comentarios al respecto. Comenzaré por uno general. Habla del orden lógico de las consultas del Rey de cara a la “investidura”, y critica como lo podría hacer cualquiera con un mínimo de sentido común, el “esperpento” montado por Rajoy. Pero obvia la gran crítica que un “montaje” así merece. Porque un “personaje”, todavía Presidente en funciones, no debería haber pisado la Zarzuela, con la “mochila” de corrupción que lleva a sus espaldas. En ese mismo día le habían metido en ella la “imputación” de su enésima tesorera, la de su partido como tal, y toda la corrupción valenciana, empezando por ACUAMED… ¿Es esa la forma de respetar la Jefatura del Estado, la Constitución, el Parlamento, etc.? ¿Es esa la ejemplaridad con la que pueden exigir al resto de los ciudadanos respetar y cumplir las Leyes? ¿Qué “papelito”, pues, se le reserva a P. Sánchez? El consejo del “gurú” no puede ser más pertinente: Sánchez debe cumplir con el mandato de los electores y del Comité Federal del Partido,… y debe intentarlo (formar Gobierno), si fracasa el PP. ¿Con quién y cómo? Y, a medida que el entrevistador concreta más sus preguntas, el entrevistado aumenta sus contradicciones. Calcula que, aunque con enormes dificultades, la aritmética parlamentaria le dará para llevar adelante una tarea de Gobierno reformista y progresista. Lo conseguirá hablando con todos y en base a un programa. ¿Por qué obvia de “izquierda”? Porque para ello tendría que contar con PODEMOS y otros como IU o ERC. ¡Y eso sería como “nombrar la soga en casa del ahorcado”!... Los de Iglesias y sus plataformas, que son los únicos y primeros que pusieron su programa sobre la mesa, quedan excluidos de ese todos; pues, el comportamiento arrogante (¿?) de los líderes de Podemos, con humillaciones que ponen al descubierto cuáles son sus verdaderas intenciones, no se debe aceptar. Pero el “amigo del de “el caracazo” no desaprovecha la oportunidad de hacer un “guiño hipócrita” a los votantes de PODEMOS, para explicar a sus votantes las verdaderas intenciones de Iglesias y los suyos… ¿Y cuáles son esas intenciones? Los recurrentes “topicazos”: Venezuela, Gracia, añadiendo uno más: son puro leninismo 3.0. ¡¡¡Lí-ne-a!!! Porque, para cantar ¡bingo!, le ha faltado dos numeritos más: lo del “oro de Moscú”; y algo más actual: “la financiación de Irán”. Y su amnesia, cercana al “alzhéimer”, le impide recordar la lluvia de marcos alemanes, facilitada por su padre adoptivo, Willy Brand, Filesa, etc. Pero a los que tenemos su edad no se nos olvida. También ha olvidado sus históricos e “histéricos” esfuerzos para desalojar del poder a Suárez y su tambaleante UCD. ¿Recuerda, al menos, cómo un tal “Isidoro” y un tal “Andrés”, con ese “oro alemán”, intentaron hacer casi desaparecer al PCE y a sus votantes y militantes, por cuya monumental lucha y sacrificios se pudo restaurar la Democracia, y aquéllos “tapados” pudieran darse a conocer, embadurnando los muros y paredes del país con retratos de chicos melenudos, chupitas de cuero y chaquetas de pana? No me resisto a recordarle, por si no ha leído o visto, el espantoso ridículo que han hecho sus “correligionarios” Matteo Renzi y Hollande ante la visita a Italia y Francia del Presidente iraní, Hasan Rohani. Ante la expectativa de los miles de millones de euros a invertir, hasta las Venus que adornan la plaza del Campidoglio se han visto obligadas a cubrirse sus “partes pudendas”, para no herir la mirada hipócrita del presidente de un régimen, que todos sabemos cómo trata a las mujeres… ¡Menos mal que el invierno no está demasiado frio!... Y nuestro ministro Margallo ya estaba camino de Melilla por si “el persa”, a su regreso, quería ver los terrenos donde instalar su ansiada refinería de petróleo… En fin, ¡que cuando el dinero, de color negro o amarillo, “cae” a raudales, sus beneficiarios, con el pretexto de crear puestos de trabajo, olvidan los principios más elementales, sus culturas y sus más ricas tradiciones artísticas!... ¡Ay, sr. González, cómo algunos cambian de chaqueta con el escaso tiempo transcurrido desde entonces! ¡Otros, en cambio, siguen igual o peor!...
Pero retomemos el hilo (de araña) de la entrevista. Es novedad que ahora Felipe abandone la “gran coalición” (PP+PSOE+C´s) que tenía en mente antes de las elecciones. Quizá fuera por las buenas perspectivas que los sondeos daban entonces a Ciudadanos. Pero tampoco le vale la del Gobierno del Ibex-35, ya que esa combinación podría hacerle (al PSOE) una “pinza”, ¡cómo la recuerda!, ayudando la subida de Podemos, y dejando a éste el espacio de la oposición. Pero, ¡aclárese sr. González!, ¿cuál es el mejor Gobierno posible? Es inútil; de nuevo nos encontramos con la táctica disuasoria de “echar balones fuera”, como respuesta: es mucho pedir(me) en una entrevista como esta, pero creo que ha llegado el momento de mirar a los ciudadanos y abandonar estrategias de trileros como la que hemos visto el viernes pasado. A nadie le extrañaría que a estas alturas de mi vida prefiriera que haya un Gobierno con programa acordado para España, por lo que necesitamos, incluso si no es el Gobierno que más me guste personalmente (¿?) Me va a permitir el lector la osadía de, más que de comentar, sacar a la luz lo que oculta este “galimatías”: nadie, a estas alturas, sabiéndose lo “forrado” que estoy, se escandalizaría que yo prefiriera un Gobierno a la medida de mis intereses, porque lo necesito para ganar tiempo, aunque no fuera todo lo de derecha que le gustara a mis socios…
Y acto seguido, entra en el análisis “engorroso” de la aritmética parlamentaria. Pero de tal engorro voy a librar al lector, aunque prometí un comentario más literal del texto. Me lo agradecerá, porque, si bien acusa a otros de “trileros”, cuando este “alquimista” hace uso de la “magia” y el “conjuro”, deja en pañales al propio Pitágoras. Su editorial en El País del día siguiente, lo explica más claro: las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas, ni siquiera aceptando la hipótesis extremadamente generosa de que Podemos sea considerado como tal; sus diputados, junto con los de IU y los socialistas, suman 161 escaños. ¿Y los de ERC y otros del Grupo Mixto? ¿No adivina el lector en este texto el “alambique” desde el que el “ilustre Mago”, con su “abracadabra”, pretende hacer desaparecer a los parlamentarios de PODEMOS, mandándolos al “gallinero del hemiciclo”?
Dice ver posible un Gobierno PSOE+C´s, pues, según él, podría haber base parlamentaria para las reformas que necesitamos, aunque, de momento, no dice cuáles son esas bases y cuáles las reformas. Sólo que la ve factibles, si el PP no practica la vetocracia… ¡Así se las ponían a Felipe, pero el otro! ¿Ha sacado el lector alguna conclusión clara? No se desanime; que tampoco el entrevistador, que le sigue preguntando en qué basa sus preferencias por un Gobierno progre sista y reformista. Pero la respuesta vuelve a ser “etérea”: haciendo frente al inmovilismo y al liquidacionismo. Dos males que pretende conjurar recurriendo al consenso de la Transición. En ese recurso fácil al espíritu de la Transición, Felipe olvida detalles importantes. Bien está que esos detalles los ignore el “piquito de oro” de A. Rivera, citando al propio Felipe, a Fraga, S. Carrillo y sus papeles en la elaboración de la Constitución y en los Pactos de la Moncloa. Pero de ninguna manera debe ignorarlos el que estuvo presente en tales eventos: aquél consenso fue impuesto por los “poderes fácticos”, y los que más se beneficiaron del mismo fueron los “restos del franquismos”, que, aprovechando la “derechización” del PSOE, intentaron liquidar las fuerzas que realmente lucharon contra la dictadura, que, ingenuas, creyeron que tiempo tendrían de recuperar lo perdido, una vez instaurada la Democracia. Pero tales esperanzas fueron frustradas por ese bipartidismo imperfecto, que ahora denuncia Gonzáles hipócritamente.
Lo que sí tiene claro Felipe en todas sus “maquinaciones” es la exclusión de PODEMOS. La desconfianza que él presume en esta fuerza emergente hacia un Gobierno monocolor del PSOE, quiere revertirla en confianza hacia sus palabras y hacia las promesas de su partido. Pero eso sería tanto como confiar en las “nuevas” promesas del PP, después de lo visto en la legislatura que acaba. No sé, pues, de qué se asusta Felipe y la “vieja guardia”, de que PODEMOS exija garantías del cumplimiento del programa, participando en el posible Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Intentar deslegitimar esa exigencia con el fútil argumento de que lo que desea Iglesias son “poltronas”, más bien alimenta esa desconfianza, como presagian las primeras decisiones tomadas en el Parlamento, perjudicando a PODEMOS, cuyos sesenta y nueve diputados representan a más de cinco millones de españoles. Pero, es que, además, se olvida de que la ejecución de cualquier programa político de gobierno, no se hace desde las “tribunas” del Parlamento, sino en los despachos ministeriales, detrás de una mesa y en una silla… ¿O es que Felipe y los que piensan como él confían más en un pacto con el PP, que sigue reclamando el primer “sillón”, o de éste con su “marca blanca”, C´s, cuyo líder siempre dijo que no apoyaría ni a Rajoy ni a Sánchez, ni participaría en un Gobierno que él no presidiera? Ahora que el resultado electoral le “ha bajado los humos”, no quiere perder su trozo de la tarta, presentándose como un “hombre de Estado” conciliador, haciendo de “celestina” ante los que, no ha mucho, casi desairaba… Por cierto, ¿de dónde saca este “aprendiz de trilero” los 17 millones de votantes que, dice, están detrás de su proyecto?...(Al Rojo Vivo, 3-2-16). Y una pregunta más a este “hombrecito de Estado”: si en estos días se muestra tan atareado en su ir y venir a la Moncloa y Ferraz con la “salvífica” misión de convencer a PP y PSOE para que retiren el veto que, mutuamente, se tienen, ¿por qué no hace lo mismo con el círculo rojo en el que él y los suyos pretenden confinar a PODEMOS?...
Ante la insistencia del periodista, Felipe no encuentra una Ariadna que le ayude, como a Teseo, a salir del “laberinto” en que se ha metido. Conoce de sobra el NO del PSOE a negociar con el PP; igualmente sabe de la negación de C´s de apoyar al PSOE, si pacta con PODEMOS… Entonces, ¿En qué queda ese Gobierno reformista y progresista preferido por él? ¿Cómo ha de considerarse, si no de hipócrita, de marrullera, habida cuenta de la aritmética parlamentaria, su respuesta: creo que ni el PSOE ni el PP ni otros deberían negar la posibilidad de un Gobierno para España, si no están en condiciones de hacerlo ellos con sus formulaciones y programas? Sólo encuentro una consideración: la de “respuesta escapatoria”.
Por último, la UE y Europa como excusa. Ha echado de menos en la “campaña” que no se hablara del tema. ¿No ha participado él en algunos mítines? ¿Es que sólo le dejaron tiempo para “denigrar” a PODEMOS? ¿Dedica algo de su tiempo para preocuparse por el gravísimo problema de los refugiados, que puede “dejar en pañales” a la Europa de los Derechos Humanos? Por otra parte, es tremendamente hipócrita, cuando dice: No soy partidario de esas campañas que tratan de meter miedo a los ciudadanos, para condicionar su libre voluntad, inclusive la presión que pueda venir de la Comisión Europea… ¡Como si él y los suyos estuvieran al margen de tales presiones, de la que esta misma entrevista no es más que una prueba evidente! ¿Qué pensar, además, de las reuniones y “comilonas” de la “vieja guardia”, para agitar a su “quinta columna” del Comité Federal?
Por fin termina esta larga interviú con un poco de “peloteo”, pues como no sea por la veneración que el periodista profesa por el “líder”, ignoro en qué escenarios potenciales se esté especulando con su nombre como una especie de solución ideal…, o por qué cree que se echa tanto en falta un Felipe González en España… (¿?) Y la respuesta no puede ser más de “beata piadosa”: porque ha dado tiempo a olvidarse de los errores que cometí…, y porque reconocen que siempre puse por delante los intereses de España, y eso se echa de menos ahora… ¡AHÍ QUEDA ESO!...
Y ya que me he alargado más de lo previsto, no importa un poco más para reconocer a Pedro Sánchez su habilidad en recurrir a las bases, intentando fortalecerse frente a sus detractores internos. Si de verdad pone en práctica todo lo que ayer le oí decir en una entrevista en TV-5 con Piqueras (3-2-16), y mantiene el “talante” que le observé, en las dificultades que tiene por delante, saldrá fortalecido como líder del PSOE, fortaleciendo a la vez a su partido. Alguien tiene que relegar a los libros de historia a personajes como Felipe Gonzáles. Pero, Pedrito, para todo ello no puede dejar pasar la oportunidad que te brinda el “leninista 3.0” de formar un Gobierno de Izquierda…
Manuel Vega Marín. Madrid, 4 de Febrero de 2016. Solicitoopinar.blogspot.com.es @ElmismotalVega
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2015.10.21 17:52 joelius60 los diez compromisos

Los diez compromisos que exige el presente político actual en España, tanto para un partido o grupo político que aspire al poder, como para el ciudadano que vota.
En mi opinión, y en este momento concreto que nos ha tocado vivir en España, éstos son los diez compromisos que un partido que se considere democrático debería tener como norma y, por tanto, asumirlos en su programa electoral, pues la defensa de los derechos humanos y los de la ciudadanía en general, que es lo que se espera y es lo que debe ser exigible de los servidores públicos, deben de estar por encima de todo y para ello hay que proceder a una reforma de nuestras leyes en este sentido: 1.- Reforma de la constitución para actualizar nuestra realidad social y plurinacional adecuándola con las instituciones que respondan a un mejor servicio a la ciudadanía. En este sentido, algunos ejemplos: a) Reforma del sistema electoral, para que la democracia sea lo que debe ser y todos los votos tengan el mismo valor, “un hombre / mujer, un voto”. Nada de listas cerradas elegidas por una cúpula directiva o a dedo: elección directa del candidato por la ciudadanía. Y además, todos somos, podemos, o debemos ser, electores y elegibles. En este sentido, todos los cargos públicos deben ser elegidos de forma directa por la ciudadanía, incluida la Jefatura del Estado. b) Eliminar la duplicidad, triplicidad, etc., en la gestión pública. Eliminación del Senado, diputaciones y entes paralelos. Los tres únicos entes administrativos deben ser el Estado, las nacionalidades o Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, cada uno con sus atribuciones bien definidas. También, reducción del número del número de representantes políticos en el congreso y entes autonómicos y locales. c) El estado es laico. Las relaciones del estado con las asociaciones religiosas no deben privilegiar a ninguna y no tienen cabida en el engranaje estatal. La iglesia católica, a sus iglesias. 2.- Establecer un sistema impositivo justo, progresivo y tendente a reducir las desigualdades sociales sin que no privilegie los beneficios empresariales (como ocurre ahora en detrimento de los ingresos salariales). Persecución activa del fraude fiscal pues no deben existir privilegios ni con el dinero opaco, ni con ninguna actividad privada y menos aún con ninguna religión, pues no dejan de ser una asociación privada. En este sentido, ni un euro del dinero público debe financiar la idea religiosa, sea la que sea. Y todas las asociaciones e instituciones religiosas deben cumplir con la fiscalidad que les corresponda por su actividad y patrimonio, incluidos los lugares de culto, iglesias y demás. Revisión, asimismo, de los bienes de la iglesia católica ¿Le pertenecen o son del pueblo / estado que es el que los ha construido y mantenido? 3.- Establecimiento de un salario mínimo digno que posibilite para los trabajadores y las familias tener suficientemente cubiertas sus necesidades vitales, y también establecimiento de un salario máximo, a partir del cual los ingresos que excedan tengan un tributo especial, más alto y creciente. 4.- Respeto y defensa del estado de derecho, dónde el poder judicial debe tener independencia total del ejecutivo, y exigencia de que éste actúe con celeridad y justicia. 5.- El estatuto de los trabajadores debe incluir a todos, también a los servidores públicos, políticos incluidos. NO a los privilegios. 6.- Promover una cultura que nos haga libre pensadores, no súbitos. La religión, como tal, debe quedar fuera de las aulas y ser sustituida por historia de las religiones dentro del tiempo dedicado a estudiar la historia y en las que se explicara someramente qué son, qué hacen o han hecho, sin entrar en dogmatismos ni evangelización o prácticas religiosas. Que cada asociación, grupo o institución religiosa adoctrine por sus propios medios. 7.- NO a los medios de comunicación con control partidista. Independencia y profesionalización en la gestión para los medios de comunicación. 8.- Incremento de la ayuda para combatir el hambre, el subdesarrollo y las desigualdades que existen en los diferentes pueblos de la Tierra. NO a las fronteras, NO a las barreras contra las personas 9.- Propuesta para la reducción a corto / medio plazo de la jornada laboral hasta las 6 horas/día, sin pérdida de salario (mejorar la productividad con formación, investigación y desarrollo). El trabajo hay que repartirlo, el paro hay que erradicarlo. 10.- En el plano internacional, tres cosas: a) Luchar políticamente para que la ONU deje de estar controlada por cinco países y sea lo que debe ser, un órgano democrático de gobierno mundial. b) También, presión para la resolución del conflicto del Sáhara. c) Y ¡cómo no!, pedir perdón por la salvaje conquista de América, por el exterminio de unas culturas dignas (seguramente, mejor que la de los españoles de aquellos tiempos) y por la esclavización de las mismas así como por el expolio llevado a cabo, incluido el cultural. Finalmente, como conclusión, y aunque hay multitud de detalles a desarrollar en relación con estas propuestas, debemos considerar dos cosas más: Una. Los ciudadanos, primero. La sanidad, el trabajo, la educación y la cultura son un derecho, no una mercancía. De rescates bancarios o similares a costa de la ciudadanía, nada de nada. Lucha sin cuartel contra corruptores y corruptos, con exigencia sí o sí de devolución de lo defraudado y que paguen con la cárcel su delito. Y lucha sin cuartel, también, contra el despilfarro público. Nos sobran aeropuertos sin aviones, autovías sin coches, aves sin pasajeros y tenemos tantos y tantos espacios públicos infrautilizados que no eran ni imprescindibles ni necesarios, sino todo lo contrario, que es preciso amortizar y tratar de rentabilizarlos. Corrijamos, primero, los desmanes de la gestión de la “partitocracia” que nos ha estado gobernando hasta ahora. Dos. Memoria histórica, otro asunto a corregir. Hay que reparar el daño que ocasiona la llamada “memoria histórica”. Aportar lo necesario para que, ¡de una vez por todas!, las dos Españas puedan encontrarse, entenderse y colaborar para hacer una gran nación de naciones (o nacionalidades y regiones, tanto da, pues ni la bandera, ni la lengua, ni la cultura deben ser obstáculo para un buen entendimiento). José Luis Sánchez, Octubre del 2015 
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2015.07.02 14:48 kzlove CONSULTA SOBRE DESIGNACIÓN DE MIEMBRO DEL SENADO POR LA COMUNIDAD VALENCIANA

copia textual del mail que acabo de recibir
Compañeros y compañeras,
Tras los resultados obtenidos por PODEMOS en las elecciones autonómicas el pasado 24 de Mayo, corresponde al Grupo Parlamentario de PODEMOS/PODEM en Les Corts Valencianes, de arreglo con la legislación vigente, proponer a una persona para senador o senadora.
Por este motivo, con ánimo de seguir los principios de transparencia y participación, desde el Consejo Ciudadano Valenciano decidimos abrir una consulta a los inscritos para poder proponer candidatos y candidatas y elegir votando telemáticamente quién será la persona que el grupo parlamentario proponga.
Es importante explicar determinadas circunstancias especialmente relevantes respecto al proceso:
Cabe la posibilidad de que en cuanto se revise el censo de la Comunidad Valenciana de cara a las elecciones generales al Senado, éste caiga en 4.000 personas o más debido a la actual tendencia demográfica, en cuyo caso, el Grupo Parlamentario de PODEMOS/PODEM perdería el derecho a su senador o senadora. Eso significa que la persona designada podría ocupar el cargo sólo durante unos meses. Como se explicará en el Reglamento enlazado, se elegirá a una mujer y un hombre, y finalmente será senador o senadora quien corresponda de los dos por motivos de corrección por criterios de género, ya que todavía no sabemos si nos corresponde la proposición de un hombre o de una mujer. Las candidatas y candidatos deberán cumplir con los requisitos necesarios de acuerdo con la normativa vigente y en particular con la Ley 9/2010, de 7 de Julio, de la Generalitat, de Designación de Senadores o Senadoras en Representación de la Comunidad Valenciana. Es necesario tener en cuenta que esta ley recoge, entre otras cosas, la necesidad de una comparecencia de la persona elegida en sesión pública en la que se le podrán pedir explicaciones y aclaraciones sobre su formación académica, trayectoria profesional o política, sobre su currículum o se le podrá preguntar sobre sus puntos de vista respecto a cuestiones relevantes para la Comunidad Valenciana. Este proceso consultivo se ve marcado por la premura, ya que el candidato o candidata ha de ser comunicado a la Mesa de Les Corts el día 7 de Julio del presente año. Por ello los plazos serán cortos. Creemos que el hecho de que los plazos que nos vienen marcados sean cortos no debe impedirnos intentar hacer que la decisión sea lo más democrática y participativa posible. Para ello solicitamos vuestra colaboración y comprensión. 
Los plazos con que se llevará a cabo la consulta serán los siguientes:
Presentación de candidatos/as y promoción de las mismas, entre el 02 y el 03 de Julio. Subsanación de errores y formación de equipos: 03 de Julio Votaciones: entre el 04 y 05 de Julio. Proclamación de resultados: 06 de Julio. 
Para inscribir tu candidatura individual: https://participa.podemos.info/primarias-comunitat-valenciana-candidaturas-senado
Para inscribir tu candidatura individual ya inscrita a un equipo o lista: https://participa.podemos.info/primarias-comunitat-valenciana-listas-senado
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2015.05.02 14:08 Juligarka LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA o cómo aparcar los egos y las creencias en aras de un bien común.

Una creencia es un pensamiento o un conjunto de pensamientos que consideramos veraces y en base a los cuales actuamos y sentimos. Nuestro cerebro no distingue la realidad de la ficción creada por él mismo. La prueba evidente son los sueños, ficciones creadas por nuestra mente, mientras dormimos, que a falta de otras referencias proporcionadas por los sentidos, consideramos reales mientras se están produciendo. A veces, incluso después de despertar, nos queda la duda de si lo “vivido” ha sido un sueño o ha ocurrido realmente.
Si tenemos en cuenta que nuestros pensamientos, nuestro sistema de creencias, determina las emociones que sentimos y las conductas que realizamos, podemos entender que cuando creemos saber algo, obraremos en consecuencia, sea cierto o no.
Pensemos ahora que un juicio, no jurídico, sino de valor, es decir, la valoración que hacemos de alguien o de su conducta, es también un pensamiento o un conjunto de pensamientos: una creencia. Creemos, por tanto, que tal o cual persona actúa bien o no, hace lo correcto o no, obra con una intención o con otra, en base a la información que tenemos, siempre limitada y distorsionada por una serie de variables personales, tales como la actitud hacia ese tipo de persona (prejuicios) o sus actos, nuestra historia personal en relación a esos asuntos, la experiencia previa con personas o situaciones que relacionamos con las presentes e, incluso, nuestros intereses personales, sean conscientes o no en el momento de juzgar a otros.
Normalmente juzgamos a una persona o su comportamiento de manera que refuerce nuestras propias creencias y, sobre todo, que nos haga sentir bien. Esto último explica un conocido mecanismo de defensa psicológico: la proyección. Cuando activamos este recurso, vemos en los otros “defectos” o características que, en el fondo, sabemos que son propios; pero no nos gustan y realizamos una “pirueta mental”, gracias a la cual los vemos en otras personas de las que nos distanciamos, para autoconvencernos de que, al ser diferentes a ellos, nosotros no somos así.
Por otra parte, consideremos el concepto “Ego”.
El Ego es una estructura psicológica simbólica, que representa la necesidad, construida por cada uno de nosotros, de sentirnos bien en base a los refuerzos (recompensas o premios) que obtenemos de los demás y de nosotros mismos. El Ego, para ejemplificar de manera sencilla su funcionamiento, es aquello que nos hace seguir discutiendo del tema que sea, incluso cuando se nos han acabado los argumentos o los otros son más consistentes que los nuestros. Es muy habitual que, en una situación así, optemos por una “huida hacia adelante” y terminemos descalificando a nuestro interlocutor, ante la imposibilidad de rebatir sus razones de manera lógica. El Ego también nos impele a discutir e incluso pelear, con el único objetivo de que el otro no quede “por encima” de nosotros. Hay, por ejemplo, millones de disputas familiares por herencias, donde los hermanos dejan de hablarse, no por los objetos o bienes a repartir, sino por no consentir que el otro se salga con la suya.
Recientemente escuché las enseñanzas que había aprendido, de golpe, un hombre mientras transcurrían los que pensaba iban a ser los últimos momentos de su vida, ya que el avión donde viajaba estaba a punto de estrellarse. Como afortunadamente sobrevivió, pudo contarlo y de las tres cosas que aprendió en esos momentos dramáticos, rescato aquí la segunda: “He perdido mucho tiempo, a lo largo de mi vida, discutiendo sobre cosas sin importancia con personas que sí me importan. A partir de ahora, entre alimentar el ego o ser feliz, elijo ser feliz”. La idea me parece de una potencia brutal, porque muchas veces discutimos únicamente para obtener una cosa: el dudoso placer de sentir que llevamos razón o, más crudo aún, de que hemos “vencido” al otro. Pensemos si realmente merece la pena.
Una vez comentados brevemente estos dos conceptos: las creencias y el ego, consideremos qué es o debe ser la unidad en un partido político y qué es el bien común. La unidad, dentro de un partido político, no es pensar todos igual, sino actuar todos en la misma dirección. Esto se puede conseguir, exclusivamente, con una actitud y un comportamiento democráticos exquisitos, que nos permita aceptar posturas, discursos, programas, estrategias, etc., diferentes a las que nosotros defendemos, si hay una mayoría de compañeros que las comparten. Y, a partir de esa aceptación, realizar un esfuerzo de comprensión y de empatía respecto a las posturas mayoritarias, hacia los compañeros que las defienden, así como de interiorización, procurando encontrar las partes asumibles y esforzándonos por entender sus valores, que les han llevado a ser las elegidas por la mayoría de los compañeros y compañeras. Y desde el otro grupo, el mayoritario, la unidad se consigue empatizando con la postura de las minorías, teniéndolas en cuenta para incorporar a la organización, estrategia, ideario o programa político del partido, todo aquello que tenga un encaje razonable con las posturas mayoritarias, de manera que se consigan dos objetivos necesarios: no desmotivar a las minorías, porque su trabajo sigue siendo necesario, y no desaprovechar las aportaciones que puedan realizar.
Si analizamos mínimamente nuestro comportamiento en el ámbito de un partido político, descubriremos que tanto las creencias, los juicios, como los egos, si no sabemos controlarnos, van a provocar enfrentamientos, actuaciones injustas y malas prácticas, ya que anteponemos nuestra necesidad de compensar carencias personales a las necesidades de la población, que podríamos satisfacer de conseguir su apoyo para gobernar. Lo curioso es que estas mismas limitaciones que descubrimos a nivel individual o personal, se dan también en las propias organizaciones.
Me referiré exclusivamente a los partidos de izquierdas (o que se autodefinen de izquierdas), porque los partidos de derechas tienen unos objetivos diferentes, ya que trabajan para las élites y para mantener un modelo social y económico que las beneficie y perpetúe en su statu quo de superioridad y dominio. No confundamos estos objetivos con las declaraciones de intenciones de sus programas electorales, ni con su discurso formal que, naturalmente sostiene un argumentario en favor de las clases populares y de la mayoría de la población. Esto ha de ser así necesariamente, porque sin el voto de esa mayoría, nunca podrían gobernar ni legislar de manera democrática. Sin embargo sus actuaciones reales, una vez alcanzado el poder, van en la primera dirección.
Me refiero, por tanto, a los partidos de izquierdas, cuyo objetivo ha de ser mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y proporcionar unos servicios públicos de calidad, así como un entramado socio-económico orientado a las personas, que permita a las clases trabajadoras un nivel de vida digno y un bienestar social aceptable. Pues bien, estos partidos tienen varios problemas a la hora de conseguir una cuota de poder suficiente como para implantar el modelo de sociedad que defienden sus idearios.
Uno de estos problemas es el inmenso poder mediático de la derecha, que prácticamente copa todos los mass media, en manos de grandes empresas de comunicación, propiedad de las mismas familias y corporaciones que poseen también los medios de producción, distribución y venta en su gran mayoría.
Ello implica que cualquier intento de la izquierda por convencer a los votantes de que están siendo sistemáticamente engañados por la derecha, se encuentra con un ejército de periodistas a sueldo del capital (no es una descalificación, sino la constatación de un hecho) que transcriben los comunicados oficiales unos, ejercen la opinión tendenciosa otros e, incluso, si lo consideran necesario, fabrican noticias que favorecen a sus amos y perjudican a la izquierda real (hay otra “izquierda” en España que se ha aliado hasta ahora con el sistema capitalista).
Otro problema de la izquierda es la ley electoral española, que favorece las mayorías y penaliza a los partidos con menos votos. A estas alturas de la película, todos sabemos que un partido “pequeño”, con una cuarta parte de votos que uno “grande”, no obtiene el 25% de los escaños que éste, sino muchísimos menos. O dicho de otro modo: los escaños de los partidos muy votados, son mucho más baratos (en votos) que los escaños de los partidos menos votados.
Lo anterior no sería tanto problema, de no ser por otro que comento a continuación; desde mi punto de vista el más grave: la madre de todos los problemas de la izquierda; la fragmentación, la desunión.
Si hubiera un gran partido de izquierdas, enfrentarse al gran partido de derechas se haría en un plano de mayor igualdad, a pesar de la variable prensa, de la ley electoral y del poderío económico de la derecha, que permite sembrar miedo y cosechar voluntades. Sin embargo esa unidad resulta inviable, hoy por hoy, precisamente por lo expuesto al principio de este artículo; muy especialmente por los egos, tanto de las personas como de las organizaciones.
A este respecto me limito a comentar lo vivido en mi localidad, recientemente, donde, desde el Círculo de Podemos, hemos intentado crear una Agrupación de Electores, integrando a miembros de todas las fuerzas políticas de izquierdas, puesto que añadir una fuerza más al abanico ya existente, consideramos que únicamente serviría para fragmentar más aún el voto y, por tanto, entregar de nuevo la alcaldía al PP, incluso si este recibe menos votos que en las anteriores elecciones.
El razonamiento es simple y así ha sido presentado al resto de fuerzas políticas: aunque saquemos más votos que la derecha, si dichos votos se reparten entre cinco candidaturas, el PP conseguirá más concejales y volverá a controlar el ayuntamiento.
El método democrático de Podemos es conocido: primarias para decidir la candidatura y el orden de presentación de candidatos, incluyendo lista “cremallera” con paridad absoluta de hombres y mujeres, así como asumir formalmente el código ético de nuestra formación. A partir de ahí, renuncia a todas las siglas y presentar una opción de izquierdas única para ganar al Partido Popular, que ha realizado una gestión nefasta durante los últimos cuatro años con el apoyo, además, de una tránsfuga.
Pues no ha podido ser.
¿Por qué? Básicamente y repartidas las “razones” entre unos y otros, porque “no vamos a renunciar a nuestras siglas ni a la identidad de nuestro partido”, “nuestro cabeza de lista tiene que seguir siendo cabeza de lista”; “nada de primarias para decidir candidatos y orden, la lista ya está hecha”, “nuestro programa no se va a tocar”… Es decir: ego, ego, ego y más ego; de personas y de organizaciones.
Mi reflexión personal es que los partidos políticos, teóricamente tienen un fin, un objetivo, una razón de ser, más allá de ellos mismos: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; sea a nivel municipal, autonómico o estatal. Sin embargo, la actuación de dichos partidos me revela que el verdadero fin de estas organizaciones políticas son ellas mismas y cubrir las necesidades de todo tipo de sus dirigentes. En algunos casos extremos, necesidades pecuniarias y corruptoras; en muchos otros, necesidades EGOistas de cualquier tipo.
Si yo, como persona de izquierdas, quiero que mi pueblo, mi nación, el mundo… sea un lugar más habitable, más justo, más amable con la gente y, al mismo tiempo, mantener mis posturas de siempre, mis estructuras organizativas de siempre y mis principios, actitudes y conductas de siempre, seguramente estoy trabajando en dirección contraria a lo que quiero o digo querer. ¿No podría plantearme dejar de hacer, pensar y sentir “lo de siempre”, para darle una oportunidad real al cambio?
PODEMOS se plantea, incluso, un cambio constituyente desde la legalidad vigente, lo que exige las tres quintas partes del Congreso votando esa nueva Constitución. ¿Va a obtener Podemos 210 diputados? Ojalá; pero es poco probable. El PP tiene actualmente mayoría absoluta con 186 y los 202 de Felipe González en 1982 siguen siendo record absoluto. ¿Se puede? Claro que se puede; solo hace falta que voten suficiente personas, pero ya hemos comentado las dificultades a las que se enfrenta cualquier partido de izquierdas. Si en un pueblo relativamente pequeño en cuanto a número de habitantes, donde se conoce todo el mundo, resulta imposible llegar a un acuerdo, en teoría tan simple como presentar una única candidatura para desbancar al PP ¿cómo de imposible va a ser en toda España, donde los intereses EGOistas crecen de manera exponencial?
Aún así, el argumento sigue siendo demoledor: Una candidatura de izquierdas, frente a una de derechas, incluso con la Ley D´Hondt vigente, gana a la derecha en España, porque aunque su impresionante maquinaria mediática y electoral (sobre todo si la financia en negro) convenza a muchos ciudadanos de las clases desfavorecidas por las políticas neoliberales, siempre somos más que ellos. El problema es la fragmentación, la concurrencia por separado a las elecciones, mientras que la derecha es monolítica y, salvo esa excrecencia cool que le ha salido al PP en forma de Ciutadans españoles, todos los convencidos de que vivirán mejor si gobierna la derecha, con independencia de la cruda realidad posterior, votan a un único partido, de manera que cada voto vale mucho más, en escaños, que los nuestros.
¿Es mucho pedir aparcar los egos, considerar las creencias como lo que son, meras creencias, en lugar de verdades absolutas inamovibles y eternas para, por una vez, convencernos realmente de que el pueblo está por encima de nuestras miserias partidistas, de nuestros intereses particulares, de nuestras carencias emocionales e incluso de nuestra identidad partidaria que, al fin y al cabo, no es sino un constructo más, un invento para mantener las fantasía de la diferencia.
La meta ha de ser un mundo justo y equilibrado, donde la ambición absurda de unos pocos, no condene al resto a la miseria y la desesperación; donde el dinero sea una herramienta y no el fin supremo; donde haya la suficiente cordura social como para proteger la única casa que tenemos: el planeta Tierra.
Las comunidades humanas, en todo el universo, solo han de trabajar por un objetivo: la armonía. Conseguir la armonía de los grupos humanos permite crear el ambiente adecuado para la evolución individual, de la misma manera que el crecimiento personal propicia la armonía de las comunidades. Si la política no trabaja en esta dirección, no es política, sino un arma más en favor de élites poderosas que ejercen su dominio sobre masas indefensas.
Convirtamos la política en su verdadera esencia, desarrollando acciones de participación ciudadana que propicien una mayor calidad de vida para todos. Podemos hacerlo; solo se necesita “voluntad política”.
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2014.10.03 21:25 nandoanton Propuestas Circulo Podemos Discapacidad

Compañeros y compañeras:
Me presento, me llamo Beatriz Ros y soy portavoz del Círculo de Dis-capacidad, también formo parte del grupo de trabajo transversal de Málaga Diversidad y Capacidades Diferentes.
Durante estos últimos días a mi y a otros compañeros del círculo, nos ha chocado la poca aceptación que han tenido nuestras enmiendas. Exceptuando el borrador de Parla (gracias!), no han sido recogidas por ningún otro borrador. Nos resulta sorprendente debido a que, la Dis-capacidad, es un tema que creemos importantísimo sea defendido en la nueva política que Podemos pretende hacer. En España, somos aproximadamente 4.000.000 de personas con una Dis-capacidad reconocida, somos un grupo excluido de la sociedad, y en tiempos de crisis se han agudizado aún más nuestras carencias y dificultades.
En estos momentos el sentimiento que nos ha quedado es que, seguimos atrás, en un segundo plano.
El escrito que os hago llegar, es para saber la opinión y pedir el apoyo de todos los círculos. Ayudadnos a visibilizar este colectivo y formemos entre todos una sociedad libre, justa, inclusiva y solidaria.
Gracias a todos!
Beatriz Ros
Propuestas del Círculo de Dis-capacidad
1- ACCESIBILIDAD
Para que todos tengamos las mismas oportunidades, es necesario crear una sociedad inclusiva, donde el negro sea igual que el blanco y el hombre igual que la mujer. Cuando un compañero/a en silla de ruedas no puede asistir a una asamblea porque el local no es accesible, o un ciego no puede participar en un debate online porque la web elegida no es accesible, no estamos perdiendo una opinión, sino una oportunidad, la de demostrarnos a nosotros mismos, que realmente queremos y trabajamos para que todos tengamos igualdad de oportunidades, por eso es necesario velar porque las herramientas que se utilicen en Podemos, tanto presenciales como telemáticas, tengan en cuenta la diversidad funcional, la eliminación de las barreras físicas, de comunicación , de actitud o de cualquier otro tipo que limiten o impiden el acceso y la participación.
2- CREACION DE UNA COMISIÓN DE POLÍTICA TRANSVERSAL
JUSTIFICACIÓN DE LA PROPUESTA
Los principales órganos de participación política de Podemos son los círculos, entre los círculos, los conocidos como sectoriales son un reflejo de los intereses y demandas específicas de la sociedad. Es por ello que desde Podemos Discapacidad consideramos que es fundamental que la actividad de los mismos esté presente en los círculos territoriales porque en estos es donde se puede dar forma a los distintos proyectos específicos, potenciando la inclusión de aquellos que por su condición hayan podido verse excluidos de la sociedad.
De momento, la presencia de los círculos sectoriales está siendo anecdótica, salvo algunas excepciones. Estos deben ser encauzados para evitar que todo el trabajo desarrollado se pierda por el camino
Es por ello que consideramos que desde la organización del partido debe contemplarse la creación de una Comisión de Política Transversal para que todos los círculos tengan presentes determinados temas: mujer, discapacidad..., y construir entre todos una sociedad inclusiva.
OBJETIVO
-Conseguir establecer una nueva forma de hacer política basada en las demandas de la sociedad. Para ello se trata de potenciar una política transversal desde la base, consiguiendo enraizar en todos los círculos las luchas sociales iniciadas en los círculos sectoriales y desarrolladas en los distintos movimientos sociales.
-Ser catalizador de los agentes del cambio dentro de las propias estructuras del partido.
FUNCIÓN DE LA COMISIÓN
-Asesorar a los círculos en materia transversal -Evaluar las acciones de los círculos sectoriales y crear una infraestructura que permita desarrollar sus iniciativas dentro de los círculos territoriales. -Marcar las directrices sobre política trasversal -Encargarse de que los círculos lleven a cabo una política transversal, elaborando criterios que los círculos deberán ir incorporando para poder ser validados. -Derivar a los círculos específicos, velando para que se cumplan los Derechos Humanos, potenciando la participación de las minorías y grupos en riesgo de exclusión.
MIEMBROS
Este órgano estará formado por un grupo de expertos de cada una de las materias que consideremos fundamentales dentro de nuestra política transversal.
Estos estarán en contacto directo con los círculos sectoriales y territoriales, actuando como puentes de comunicación, evitando que las propuestas transversales sean únicamente objeto de debate en sus nichos de origen. Para ello estarán en contacto directo con los círculos aprovechando al máximo las sinergias generadas por el "espíritu" de Podemos.
PROPUESTA PARA LA ELECCIÓN DE ASESORES
Los expertos saldrían de una lista de candidatos propuesta por todos los integrantes de los círculos sectoriales competentes, nosotros como Círculo de Discapacidad votaríamos solo para presentar el listado de candidatos en esa materia, si alguien por ejemplo estuviera apuntado al Círculo de Discapacidad y Feminismo, por ejemplo, podría votar en esas dos materias. Pero la elección de los miembros dependería de la Asamblea que elegiría un asesor por cada lista, de esta manera garantizamos que el asesor de una materia es conocedor del tema.
3- CUOTA DEL 10%
Una de las modalidades de discriminación positiva para conseguir la participación de aquellos colectivos en riesgo de exclusión son las cuotas.
Podemos Discapacidad pretende conseguir el empoderamiento de este colectivo con el fin de que participen activamente en la vida pública. Por ello consideramos que, al igual que se hace con las mujeres, las candidaturas políticas deben incluir un porcentaje de personas con diversidad funcional para que un porcentaje determinado de estas personas pueda acceder a puestos de toma de decisiones o candidaturas políticas en igualdad de condiciones.
Dado que la discriminación se encuentra profundamente enraizada en las prácticas organizacionales y en las actitudes cotidianas, la aplicación gradualista de la discriminación positiva solo conseguirá resultados a largo plazo. Las cuotas, en cambio, constituyen un sistema eficaz para favorecer el acceso de las personas con dis-capacidad a los centros de poder a corto plazo.
Dado que el número de personas con discapacidad ronda el 10%, eso sin contar con las personas que aún siendo discapacitadas no cuentan con dicho certificado, consideramos fundamental establecer dicha cuota de reserva como representativa del colectivo. En caso de que no se cubriera la cuota, dicho cupo pasaría a formar parte del ordinario, pudiendo salir elegido cualquiera.
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