Papel de la mujer en la sociedad pasada y presente

El Gobierno en la sombra del Ibex35, con ustedes, la Gran Coalición invisible. Una minoría selecta de los 417 consejeros de las principales corporaciones conforma el poder real: sus empresas empiezan a pesar más que el Estado, y a asumir paulatinamente sus competencias

2016.11.05 10:45 EDUARDOMOLINA El Gobierno en la sombra del Ibex35, con ustedes, la Gran Coalición invisible. Una minoría selecta de los 417 consejeros de las principales corporaciones conforma el poder real: sus empresas empiezan a pesar más que el Estado, y a asumir paulatinamente sus competencias

Rubén Juste de Ancos / José Luis Marín (infografía)
http://ctxt.es/es/20161026/Politica/9229/ministros-investidura-gobierno-Rajoy-coalicion-Ibex-35.htm
(Es muy interesante pinchar el enlace para ver las conexiones múltiples entre los poderosos)
Joaquín Costa escribió en 1903 que “lo que las mayorías hacen con el voto, las minorías lo hacen con la obstrucción”. Antes de las elecciones de junio de 2016, Juan Miguel Villar Mir -- el empresario y ex político que triplicó su fortuna durante la crisis– advirtió de forma apocalíptica: “Lo importante de verdad es que no se nos dé la presencia de Podemos, porque eso desajustaría la economía”. A continuación concretó los pormenores de su propuesta: “Hace falta que los dos grandes partidos estén para aprobar los acuerdos fundamentales que hay que hacer”. En aquellas mismas fechas, un manifiesto de expolíticos e intelectuales vinculados al PSOE, PP y Ciudadanos pedía evitar las terceras elecciones y urgía a formar “un Ejecutivo que cuente con el respaldo parlamentario suficiente para impulsar la estabilidad económica en el marco de nuestros compromisos europeos; para adoptar medidas sociales correctoras de las crecientes desigualdades; y para emprender una reforma constitucional que aborde, entre otras cuestiones, la mejora de la articulación territorial”.
En septiembre, tras la fallida investidura de Mariano Rajoy, se sucedieron semanas muy tensas. El PP chantajeó al PSOE con elecciones en Navidad, y el golpe palaciego que comenzó con los quejidos de Felipe González y acabó con Pedro Sánchez muerto antes de intentar formar una mayoría alternativa provocó un efecto dominó de consecuencias aún desconocidas. La formación de una gestora en el PSOE impuso, por imperativo, la abstención del Grupo Parlamentario Socialista en la investidura de Rajoy. Poco después, la Gestora comunicaba las sanciones contra los diputados que votaron no al candidato popular.
El 26 de octubre, durante la primera sesión de investidura, Rajoy prometió estar dispuesto a afrontar los retos de la nueva legislatura: “Si hemos de aceptar sacrificios, lo haremos con orgullo por el bien de España”. Eran las palabras del nuevo presidente del Gobierno, arropado por Ciudadanos y bendecido, en segunda ronda, por la abstención de un PSOE desgarrado. Sin embargo, ese ‘por el bien de España’ echó a temblar solo un día después de la reelección. Pedro Sánchez, en la entrevista que concedió a Jordi Évole en Salvados, confirmó las presiones económicas y mediáticas que había recibido para no formar un gobierno de cambio, y señaló directamente al diario El País, a Telefónica y su expresidente, César Alierta, entre los impulsores del movimiento contra Sánchez y su pretensión --nunca explicitada-- de formar una coalición de izquierdas.
El dardo del exsecretario general del PSOE apunta a las empresas del Ibex35, cuya capitalización alcanza el 50% del PIB –más de 500.000 millones de euros–, y que están dirigidas por 417 consejeros, 67 personas más de las que se sientan en el Congreso de los Diputados.
Estas personas controlan e influyen en empresas que operan en todos los sectores: banca, telecomunicaciones, educación, salud, alimentación, transporte. Un Estado paralelo y privado, o semiprivado, con un apellido propio: sociedad anónima. Entre ellos, destaca una minoría selecta que se sienta en varios consejos y, entre estos, algunos pueden presumir, además, de mantener privilegiadas relaciones con el Estado.
Se trata de un mundo eminentemente machista, que no conoce el significado de la expresión igualdad (tampoco de género). La presencia de mujeres es casi testimonial: en 2016 hay solo 74 mujeres entre 417 consejeros, 16 menos que en 2015; las ejecutivas han visto reducida su participación desde un 19,6% a un 17,7%.
Estos hombres y mujeres serán la sombra del próximo Gobierno, o mejor el próximo gobierno del Ibex en la sombra: adalides de empresas que cada vez empiezan a pesar más que el Estado. En el camino están los 5.000 millones de recortes que el Gobierno de Rajoy viene anunciando desde hace tiempo y que irán a parar a mejor lugar, como los 2.000 millones de la Obra Social de las cajas, que se transfirieron a los bancos que las adquirieron y a sus accionistas.
Los gobernantes conocen el principio de conservación según el cual “la materia ni se crea ni se destruye, se transforma”, mejorado de la mano de Joan Mach –precursor histórico del gobierno en la sombra–, que añadió: “El dinero no se destruye, sólo cambia de manos”.
Con ustedes, la élite del Ibex35 y, siguiendo el murmullo popular, los ministros de facto del país.
Primer ministro. Javier Echenique Landiribar.- Nacido en Pamplona, este antiguo directivo del BBVA y presidente del Banco Guipuzcoano es actualmente el gran vertebrador de empresas en el Ibex35, asentado en las poltronas de hasta cuatro de sus sociedades: Sabadell, ACS, Repsol y Telefónica; estas dos últimas, con pasado de titularidad pública. De él dicen que le encanta el deporte, pues practica el esquí, el montañismo y el golf, además de ser corredor aficionado habitual. Su característica principal es la discreción. Sus únicas declaraciones datan de 2013, en las cuales decía que “el guirigay político que tenemos es un desastre”, y recordaba a futuros navegantes que “no hay solución fuera de Europa y del euro, pero tiene que ser en una Europa ágil y competitiva”. Echenique es, de facto, el sustituto del antiguo patriarca del Ibex, Isidro Fainé, quien ha tenido que ceder ante las directivas de la ley de Cajas y retirarse de La Caixa y de varios consejos, aunque ha acabado en otro Ibex35: Gas Natural.
Portavoz y ministro de infraestructuras: Juan Miguel Villar Mir.- Doctor y académico con una extensa trayectoria empresarial, el octogenario millonario se apartó de la presidencia de OHL en agosto, como ejemplo de que la vieja guardia sí se retira, pero sólo un poco, al estilo de Felipe González. Ha abandonado la presidencia en favor de su hijo Miguel Villar-Mir, pero se mantiene en los consejos del Santander y Abertis. Mantiene sus posiciones como empresario, pero no puede ocultar su cercanía al poder político, que mantiene desde su presencia en el primer Gobierno preconstitucional del rey Juan Carlos, como ministro de Hacienda y vicepresidente, así como alto cargo del Ministerio de Obras Públicas. Sus escarceos con la política incluyen su presencia en los papeles de Bárcenas, con aportaciones atribuidas a la caja negra del PP entre 2002 y 2009. Durante ese periodo, un tercio de la facturación de su constructora, OHL, provino de adjudicaciones de Comunidades gobernadas por el PP. La crisis no ha hecho mella en su patrimonio, y puede presumir de haber triplicado su fortuna durante la crisis.
Ministro de Industria y Trabajo: Pablo Isla.- Presidente de Inditex y (anterior directirvo) de Telefónica. Presume de ser hombre discreto, como el patrón al que gestiona sus negocios. Sucesor de Amancio Ortega, pocos saben que sus primeros pinitos en el mundo empresarial se dieron con la privatización de Telefónica. Abogado del Estado a los 24 años, con 32 fue nombrado por Rodrigo Rato director general de Patrimonio, lo que significaba ser el máximo responsable de Tabacalera y Telefónica en el Estado durante sus privatizaciones. En 2000, pasó a ser presidente de Tabacalera privatizada, renombrada como Altadis, y se mantuvo hasta 2005, cuando fue fichado por Amancio Ortega y ascendió a CEO y vicepresidente. Desde 2002 es consejero de Telefónica. Fue el empresario mejor pagado del Ibex35 en 2015, con 12,17 millones de euros, además de controlar la caja más saneada del grupo de empresas –5.300 millones a cierre del año fiscal de 2015–. Ese año, la revista Harvard Business Review clasificó a Isla como número tres en la lista de los mejores ejecutivos del mundo. A pesar de ser nombrado por Rato, el ejecutivo prefiere marcar las distancias con aquella época. Su responsabilidad no es menor en dos de las mayores empresas españolas en términos de trabajadores: en Telefónica, 130.000 empleados; en Inditex, 100.000 empleos entre directos e indirectos. Tras las revelaciones sobre las condiciones laborales de sus suministradores asiáticos, tras hechos como el incendio del edificio de Savar en 2013 en el que murieron 1.117 personas, en mayo de 2016 Pablo Isla firmó un contrato con el sindicato con sede en Ginebra Industrial Global, para “promover los derechos de los trabajadores, la libertad de sindicación y la negociación colectiva en sus fábricas proveedoras”.
Ministra de Competitividad: Baronesa Kingsmill.- Compañera de Pablo Isla, es consejera de Inditex y de IAG, parlamentaria en la Cámara de los Comunes y miembro vitalicio de la Cámara de los Lores. Lady Kingdmill forma parte del Partido Laborista y fue presidenta de la Comisión de Monopolios y Fusiones de la Cámara de los Lores hasta 2003. Ha vivido desde dentro y desde el Estado el mayor proceso de fusión entre dos aerolíneas: Iberia y British Airways –que controlaban América del norte y del sur–, y que dió como resultado la absorción de la aerolínea española, que acabaría convertida en filial de la británica. Todo ello tras haberse construido la terminal T4 de Madrid (6.200 millones de euros), que se puso en marcha con miras al aumento de rutas y vuelos de Iberia. Después de la reestructuración –desde 2004, Iberia no contrata pilotos– y de varios ERE que afectaron a 5.000 personas, la compañía planea un ERE voluntario para 1.000 empleados más este año. Una política de recortes que Willie Walsh (actual CEO de IAG) ha catalogado como “un poco cruel pero necesaria”. La plantilla y la renovación de la flota quedan subordinadas ahora a sus cuentas de resultados. Sin embargo, hoy en día no queda ningún accionista español en el grupo después de la salida de Bankia y El Corte Inglés. De ahí que Walsh no tenga razones para sentir especial inclinación por el territorio patrio y la vieja línea aérea de bandera: “El holding no tiene reservado ningún derecho especial de pertenencia al accionariado por el hecho de ser español o británico”, dijo en una entrevista a El Mundo.
Ministra de Poder Popular: Isabel Tocino.- Doctora en Derecho. Se sienta en los consejos de administración del Banco Santander y de Enagás, antes pública. Dos empresas del Ibex35 con sede en España, pero cuyo capital es mayoritariamente extranjero: en el caso de Enagás, su principal accionista es Bank of America; en el del Banco Santander es Chase Nominees, subsidiaria de JP Morgan. Fue mano derecha de Manuel Fraga, ostentó una de las seis vicepresidencias del recién bautizado Partido Popular de 1989, y consiguió escaño en el Congreso ese mismo año. Formó también parte de la ejecutiva nacional del PP en 1993 y sólo tres años después, en el primer Gobierno de Aznar, fue investida ministra de Medio Ambiente. Su estancia en la cartera coincide con los años en los que su Ministerio presuntamente arregló concursos para empresas implicadas en la trama Gürtel, según afirmó Francisco Correa en sede judicial. También fue consejera de la empresa Diagonal Gest, que se llevó el contrato para tramitar la venta del parque de vivienda social de la Comunidad de Madrid en 2012. 9.100 pisos, de los que solo se comercializaron 234 inmuebles. La empresa de Tocino cobró casi 390.000 euros en esta operación.
Ministra de Privatizaciones: Eva Castillo.- Al igual que Isabel Tocino, es una de las pocas mujeres que se sientan en los consejos de administración del Ibex35. Su trayectoria en banca de inversión abarca desde Merrill Lynch, a la que llegó en 1997 tras pasar cinco años en Goldman Sachs y otros cinco años en Beta Capital, cuando esta firma de valores estaba presidida por César Alierta, expresidente de Telefónica. En 2008 volvió con Alierta a Telefónica, donde se convirtió en la primera mujer en sentarse el Consejo de Administración de esa empresa. Fue presidenta de Telefónica Europa hasta 2014 y, en el momento del cese, recibió una indemnización de 2,4 millones de euros. Entró en Bankia en 2012, tras la intervención del banco y la defenestración del Consejo presidido por Rodrigo Rato. Según el Informe Anual de Gobierno Corporativo de 2015 de Bankia, su presencia tanto en el Consejo de Administración de la banca como en el de Telefónica no supondrá perjuicio en los acuerdos de financiación y de prestación de servicios entre ambas compañías. Telefónica tiene una de las deudas más abultadas de Europa –49.921 millones de euros–. Eva Castillo tendrá que afrontar la previsible fusión de Bankia con BMN y su privatización, fomentadas desde el Ministerio de Economía. Serán útiles sus relaciones con la banca de inversión, accionistas de referencia en BBVA y Santander, además de accionistas en Telefónica. Otro frente será el de los despidos, anunciados en el sector, y que en Bankia se han cobrado 5.000 trabajadores hasta la fecha.
Ministro de Información, Política Social y Universidades: Rodrigo Echenique Gordillo..- Abogado del Estado y consejero en Inditex y Santander, fue secretario general de Correos y Telecomunicaciones en 1976. Ese mismo año, con Manuel Fraga como Ministro del Interior el cual autorizó la publicación de El País. En 1984 pasa al Banco Santander y en 1988 es nombrado consejero delegado de la entidad. En 2001 fue nombrado presidente de Vallehermoso, la inmobiliaria del banco que posteriormente fue vendida a Sacyr. Entre 2014 y 2015 fue presidente del grupo de comunicación Vocento, que edita ABC y El Correo, entre otros. Es consejero de Universia holding S.L, sociedad del Banco Santander que presume de ser “la mayor red de cooperación universitaria centrada en Iberoamérica, que promueve el cambio y la innovación a través de una plataforma de productos y servicios para la comunidad universitaria y las empresas”. Junto con Telefónica fundó en 2013 Miríada X, una “plataforma de formación online que aspira a liderar este campo en el ámbito del castellano”.
Dentro de Universia está la Fundación Universia, dedicada a la cooperación universitaria y que desde 2012 está autorizada como “agencia de colocación”, para “gestionar ofertas de trabajo y solicitudes de empleo de todo el territorio español". Además, ofrece a las entidades públicas o privadas autorizadas la posibilidad de desarrollar actuaciones relacionadas con la búsqueda de empleo, tales como orientación e información profesional, y con la selección de personal. La fundación, entre otros proyectos, ha destinado, desde 2007, 1,2 millones de euros en becas para estudiantes discapacitados. Cuentan también con la Liga Santander, y con la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que ofrece libre acceso a más de 550 portales web y 200.000 registros bibliográficos. Quizá para compensar esta labor social, que deviene en importantes descuentos fiscales, Santander abrió 559 sociedades pantalla en Bahamas entre 1990 y 2015, según informó El Confidencial. El abogado del Estado, que empezó como asesor jurídico, ha vivido momentos difíciles de la familia Botín, desde la imputación de Emilio Botín por 38 delitos fiscales y falsedad documental a finales de los años ochenta –resuelta por la aplicación de la famosa doctrina del Supremo–, hasta la emisión de los Valores Santander (las preferentes del Grupo) y la falta de garantías reales de algunos de sus productos, como la cuenta 123.
Nota sobre el mapa interactivo:
La visualización muestra las conexiones que generan en las empresas del Ibex35 las personas con representación en dos o más consejos de administración:
-En verde, aquellas personas con carrera política –pasada o presente–.
-En amarillo, el resto de personas con presencia en dos o más consejos de administración. -Fuente: CNMV y páginas web de las empresas.
Autor
Rubén Juste de Ancos.- Doctor en Sociología. Amante del periodismo de Marx e Ida Tarbell. Esta decía que "no hay medicina más efectiva para llegar a los sentimientos de un público fervoroso que las figuras".
José Luis Marín (infografía)
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2016.06.07 03:19 ShaunaDorothy Del boicot electoral al pacto CNTE-AMLO - Trotskismo vs. populismo radical sobre la democracia burguesa ¡Defender a la CNTE! ¡Romper con AMLO! ¡Por un partido obrero! (Noviembre de 2015)

https://archive.is/gGFsh
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
La indignación masiva tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014 intersecó el descontento ante la creciente miseria, la enorme desigualdad, la represión constante y la sucesión de “reformas” dirigidas contra la clase obrera y todos los pobres —como la reforma educativa—. En los meses previos a las elecciones intermedias del 7 de junio, las acciones a tomar por parte de los opositores al gobierno fueron el centro del debate en asambleas de estudiantes y profesores, en la prensa burguesa e incluso en programas de televisión. Bajo estas circunstancias el llamado de la CNTE, los normalistas y los padres de los desaparecidos por el boicot electoral encontró eco.
Por su parte, el gobierno trataba de convencer a la población de que las elecciones son el único medio para efectuar un cambio. Pero mientras el INE emitía comunicados en los que se declaraba “por paz y libertad”, Peña Nieto despachaba a miles de elementos adicionales del ejército, la marina y la policía federal para ocupar Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán. El día de los comicios hubo decenas de detenidos entre los boicotistas. Un ataque contra manifestantes en Tlapa, Guerrero, dejó un maestro muerto y varios lesionados. La venganza contra el magisterio siguió con órdenes de aprehensión contra al menos 19 maestros.
Aun así, los combativos profesores llevaron a cabo un paro nacional magisterial a mediados de octubre contra la reforma educativa; la SEP anunció sanciones contra más de 85 mil maestros que se unieron al paro, y cuatro de ellos fueron detenidos el 29 de octubre mientras participaban en un plantón en Oaxaca y fueron enviados al penal de alta seguridad del Altiplano. Nosotros decimos: ¡Libertad inmediata a todos los maestros detenidos!
Varias de las protestas del último año en torno a Ayotzinapa han tenido un carácter masivo; sin embargo, en la medida en que se puede hablar de un movimiento, éste es extremadamente heterogéneo: desde organizaciones religiosas y elementos de la pequeña burguesía urbana acomodada hasta activistas izquierdistas, campesinos, maestros y estudiantes rurales pobres. La clase obrera no se ha movilizado sino como individuos atomizados, excepto por trabajadores universitarios (STUNAM, SITUAM) y ocasionales contingentes de telefonistas.
Impresionados por la magnitud de algunas de las movilizaciones, muchos activistas, dirigentes magisteriales y otros hablan continuamente de la “crisis política”. Al menos hasta hace unos meses, muchos discurrían sobre la inminente caída de Peña Nieto debido a su “ilegitimidad” y a la “descomposición del estado”. A pesar del descontento evidente y del llamado al boicot electoral de la CNTE y sus aliados, en las elecciones de junio —donde se eligieron nuevos diputados federales, nueve gobernadores y una miríada de cargos locales—, el PRI se consolidó como la primera fuerza política al nivel nacional; casi un tercio de quienes votaron lo hicieron por este partido. El PRI ganó el “carro completo” en varios estados.
En cuanto a las elecciones de diputados federales, en muchos de los principales centros industriales del país —como Cuautitlán Izcalli y Tultitlán en el Estado de México, todos los municipios de la zona conurbada de Monterrey, León y Silao en Guanajuato, Tepeapulco (Ciudad Sahagún) en Hidalgo, la zona conurbada de Puebla y la de Querétaro— ganaron el PAN o el PRI, en algunos casos arrasando en las votaciones.
El PRD burgués parece ir en picada, habiendo obtenido la segunda votación más baja de su historia con poco más del 10 por ciento de los votos. De manera significativa, el PRD pasó a ser segunda fuerza en su bastión histórico, la Ciudad de México, donde fue derrotado por el Morena de AMLO, que ha surgido como pieza de recambio del desacreditado PRD para mantener el descontento dentro de los límites de la democracia burguesa electorera.
Si bien se mostró cierto hartazgo con los partidos burgueses tradicionales (PRI, PAN, PRD), éste no necesariamente estuvo encaminado en una dirección izquierdista. En la competencia para la gubernatura de Nuevo León, por ejemplo, arrasó un candidato “independiente”, Jaime Rodríguez “El Bronco”, en realidad un priísta de carrera (más de tres décadas en el PRI) que renunció a su viejo partido apenas unos meses antes de la elección. “El Bronco” es un populista de derecha con una pose de macho en la “guerra contra el crimen”, que alardea una imagen de kulak (campesino rico) “emprendedor” —en pocas palabras, un Fox regio—.
Sin duda, muchos izquierdistas deben estar decepcionados por estos resultados y por el escaso efecto del movimiento por el boicot electoral. De hecho, el nivel de participación —alrededor del 48 por ciento— fue el más alto para elecciones intermedias en casi dos décadas, e incluso el voto nulo fue más bajo que en 2009. Si uno no sale del marco de la democracia burguesa, parecería que Peña Nieto y el PRI están perfectamente “legitimados”. Se necesita romper ese marco; el camino hacia delante se encuentra en los métodos de la lucha de clases, una perspectiva que depende del combate por un nuevo tipo de dirigencia obrera. En el curso de esa lucha, será posible forjar un partido obrero revolucionario, como los bolcheviques de Lenin y Trotsky, que sea el tribuno de todos los oprimidos en el camino hacia nuevas revoluciones de Octubre.
¡Romper con AMLO y el Morena burgués!
El principal obstáculo para la movilización del poder de la clase obrera en México es el populismo nacionalista burgués. Con López Obrador como su principal representante en México —o el difunto Hugo Chávez en Venezuela—, el populismo es simplemente una política alternativa para administrar el capitalismo. Con el objetivo de borrar toda distinción de clases, la ideología nacional-populista manipula la realidad del yugo imperialista sobre los países neocoloniales y la justa aspiración de las masas por la emancipación nacional. Así, el nacionalismo burgués sirve como el principal cemento ideológico para mantener al proletariado atado a la burguesía. El imperialismo es un sistema de dominación y explotación mundial; la economía mexicana entera está subordinada a los imperialistas, y ningún ala de la burguesía nacional es capaz de romper con ellos. Lo más que buscan los populistas burgueses es renegociar los términos de su propia subordinación con sus amos imperialistas, buscando apoyo en el proletariado local. A través de concesiones a obreros y oprimidos y mediante retórica “antineoliberal”, el populismo fortalece las ataduras de los explotados con sus explotadores en casa y ayuda a perpetuar este brutal régimen.
La perspectiva política de la mayoría de las organizaciones de la izquierda mexicana parte de la misma negación populista de la división fundamental de la sociedad en dos clases antagónicas con intereses irreconciliables: el proletariado y la burguesía. El populismo sustituye este entendimiento científico con una división simplista entre pobres y ricos, y oscurece el papel central de la clase obrera como el agente fundamental del cambio social. El programa populista se reduce pues a reformas democráticas dentro del marco capitalista y es nacionalmente estrecho. Así, independientemente de su combatividad e intenciones, los populistas radicales terminan orbitando inevitablemente en torno al PRD o, ahora, al Morena de AMLO.
Uno de los casos más ejemplíficos es el de la Sección XXII de la CNTE-SNTE en Oaxaca, que ha soportado estoicamente los embates gubernamentales y ha llevado a cabo múltiples paros y movilizaciones en la última década. En 2006, en el punto más álgido de la lucha de la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), organizada e impulsada por la Sección XXII, los maestros llamaron por un voto de castigo al PRI y al PAN en las elecciones federales, es decir (y no veladamente), un voto por el PRD y su candidato AMLO. Ahora, tras llamar por el boicot en las elecciones intermedias la Sección XXII ha concertado, según diversas fuentes, una alianza electoral con el Morena burgués para el 2016.
Los actuales dirigentes de la clase obrera —trátese de las grotescamente serviles burocracias priístas o las venales burocracias supuestamente “independientes” y en realidad atadas al PRD o al Morena burgueses— no buscan más, en el mejor de los casos, que mejorar las condiciones de explotación de la clase obrera bajo el capitalismo. Atando a los obreros a sus enemigos acérrimos, los falsos dirigentes sindicales malgastan el poder social del proletariado ante la ofensiva patronal.
La democracia burguesa, un engaño para explotados y oprimidos
La democracia capitalista es una de las formas políticas que asume la dictadura de la burguesía. Bajo este sistema, la clase obrera se ve reducida políticamente a individuos atomizados. La burguesía puede manipular eficazmente al electorado gracias a su control sobre los medios de comunicación, el sistema educativo y otras instituciones que forman la opinión pública. En todas las democracias capitalistas, los funcionarios del gobierno, elegidos o no, están esencialmente en el bolsillo de los bancos y las grandes corporaciones.
En 1888, Paul Lafargue, el yerno de Marx, definió así la “democracia” actual:
“El parlamentarismo es un sistema gubernamental que da al pueblo la ilusión de que rige por sí mismo los destinos del país, cuando realmente todo el poder está concentrado en manos de la burguesía, y ni siquiera de toda la burguesía, sino de algunas capas sociales ligadas a esa clase...
“En la sociedad burguesa, cuanto más considerable es el patrimonio social, menor es el número de los que se lo apropian. Lo mismo ocurre con el poder: a medida que crece la masa de ciudadanos que gozan de derechos políticos y de gobernantes nombrados por elección, el poder efectivo se concentra y llega a ser el monopolio de un grupo de personalidades cada vez más reducido”.
—citado en Trotsky, Terrorismo y comunismo (Anti-Kautsky), 1920
La democracia parlamentaria —que existe principalmente en los países imperialistas ricos y que en el Tercer Mundo es una delgada capa de revestimiento a la brutalidad policiaco-militar cotidiana— le da al grueso de la población la oportunidad de decidir cada cierto número de años qué representante de la clase dominante va a reprimirla. Como explicó Lenin en su polémica de 1918 La revolución proletaria y el renegado Kautsky:
“No hay ningún estado, ni siquiera el más democrático, cuya constitución no presente algún resquicio o salvedad que permita a la burguesía lanzar las tropas contra los obreros, declarar el estado de guerra, etc., ‘en caso de alteración del orden’ y, en realidad, en caso de que la clase explotada ‘altere’ su situación de esclava e intente hacer algo que no sea propio de esclavos”.
Estrategia y tácticas en torno a las elecciones
El entendimiento marxista de que la democracia tiene un carácter de clase no excluye que los comunistas tomen parte en elecciones. Sin embargo, nuestra actitud hacia éstas emana de nuestro fin estratégico: la conquista del poder estatal por el proletariado mediante la revolución socialista. Así, los espartaquistas apoyamos la participación de la clase obrera en la política, pero esto no significa escoger entre las candidaturas que nos presenta la burguesía. Nos oponemos por principio a votar por cualquier partido burgués —PRI, PAN, PRD, Morena y sus satélites—. Independientemente de las formas, sus candidatos defienden la propiedad privada de los medios de producción, y no actuarán contra sus propios intereses —la preservación de este sistema de explotación—. Estamos por la participa- ción independiente de los obreros. En este momento, no existe en México un partido obrero, ni un candidato que trace siquiera una tenue línea de clases. Bajo estas circunstancias no podemos más que hacer propaganda marxista en la lucha por quitar los obstáculos ideológicos en el camino al futuro partido independiente del proletariado.
Los comunistas podemos participar, como opositores, en los parlamentos y otros cuerpos legislativos como tribunos revolucionarios de la clase obrera, es decir, no con el fin del “trabajo práctico” legislativo reformista, sino para la agitación y la propaganda revolucionarias, para convencer a los obreros y campesinos de que el parlamento —esa institución hostil del enemigo de clase— merece ser disuelto por ellos mismos.
Por otro lado, nos oponemos a que los marxistas se postulen para puestos ejecutivos del estado capitalista —como presidente, gobernador, alcalde, etc.— y, evidentemente, a que los ocupen. A diferencia del parlamento, el poder ejecutivo no puede ofrecer ninguna tribuna para la agitación y la propaganda revolucionarias. La autoridad ejecutiva manda sobre los “destacamentos especiales de hombres armados” que conforman el núcleo del aparato estatal; la destrucción revolucionaria de ese estado implica necesariamente un ajuste de cuentas con el ejecutivo. El problema con postularse para puestos ejecutivos es que presta legitimidad a las concepciones dominantes y reformistas respecto al estado —la ilusión de que el estado burgués puede ponerse al servicio de la clase obrera—. Todo nuestro propósito es llevar a los obreros el entendimiento de que en cualquier revolución socialista el estado burgués debe ser destruido y remplazado por la dictadura del proletariado. Participar en elecciones para puestos ejecutivos representa, pues, un obstáculo a nuestra meta estratégica.
¡Por un gobierno obrero y campesino!
Lo que distingue a la clase obrera, independientemente de su nivel de vida, de otras capas de la sociedad, como los campesinos, es que los obreros son los agentes directos de la producción. La clase obrera produce la mayoría de los bienes y servicios que hacen funcionar a la sociedad, lo cual le da un enorme poder social. No siendo dueña más que de su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés alguno en la conservación del orden burgués. Así, el poder social obrero puede utilizarse no sólo para echar atrás ataques particulares, sino para poner fin a todo el sistema capitalista inhumano centrado en la búsqueda de ganancias.
En su lucha contra el capitalismo, el proletariado tiene un interés vivo en erigirse como el dirigente de todos los explotados y oprimidos —los campesinos pobres, la pequeña burguesía urbana arruinada, las mujeres, los indígenas, los homosexuales y otras minorías—, pero para que esto sea posible es necesario luchar por la independencia de clase del movimiento obrero frente a todas las alas de la burguesía nacional. Ésta es la esencia programática de la teoría de la revolución permanente, que explica que las aspiraciones de los obreros y campesinos —los derechos democráticos y nacionales y la emancipación social— sólo pueden conseguirse mediante una revolución proletaria que destruya al estado burgués y establezca la dictadura del proletariado apoyada por el campesinado —un gobierno obrero y campesino— sobre la base de la colectivización de los medios de producción. La revolución debe extenderse internacionalmente, especialmente a los países capitalistas avanzados, pues una economía planificada internacionalmente es el único medio a través del cual se podrá comenzar a eliminar realmente la escasez y la miseria que aquejan hoy al grueso aplastante de la humanidad.
Lo que escribió Trotsky en su artículo de 1939, “Tres concepciones de la Revolución Rusa”, tiene total vigencia para el mundo subdesarrollado hoy día:
“La victoria total de la revolución democrática en Rusia es inconcebible de otra manera que a través de la dictadura del proletariado apoyada en el campesinado. La dictadura del proletariado, que inevitablemente pondrá a la orden del día no sólo tareas democráticas sino también socialistas, dará al mismo tiempo un poderoso impulso a la revolución socialista internacional. Sólo el triunfo del proletariado en Occidente evitará la restauración burguesa y permitirá construir el socialismo hasta sus últimas consecuencias”.
Asamblea constituyente y “poder popular” vs. poder soviético
El llamado por el “poder popular” representa la perspectiva nacional-populista imperante entre quienes se han movilizado contra el gobierno en el último año, en tanto que borra la división de la sociedad en clases a favor de la abstracción del “pueblo”. Por otro lado, el renovado uso de la consigna por una asamblea constituyente da concreción al ansiado “poder popular”. Ésta es la terminología en boga para expresar la ilusión en la reforma democrática del estado capitalista.
Los espartaquistas nos oponemos, como cuestión de principios, al llamado por una asamblea constituyente; la razón fundamental es que se trata de un gobierno burgués. La noción de una “asamblea constituyente revolucionaria” tiene raíz en el periodo en que la burguesía era una clase revolucionaria enfrentada con el orden feudal, y evoca en particular a la Gran Revolución Francesa. Para finales del siglo XIX, el advenimiento del imperialismo significó que el periodo revolucionario de la burguesía había quedado atrás al nivel global. Dado el carácter reaccionario de la burguesía en nuestra época imperialista, no puede haber un parlamento burgués revolucionario.
Al imaginar que los explotados y oprimidos participarán efectivamente en la administración estatal —el “poder popular”— por medio de una asamblea constituyente, estos izquierdistas hacen abstracción del poder real en la sociedad burguesa, que no está en el parlamento, sino en la bolsa y en los bancos, con su ejército y su policía armados hasta los dientes —el núcleo del estado al lado de los tribunales y las cárceles—. Pasan por alto también una verdad innegable: la clase obrera y los pobres no tendrán ningún poder efectivo en tanto que se mantenga la dictadura del capital, en tanto que la economía entera esté destinada a engordar los bolsillos de unos cuantos capitalistas.
Sólo la revolución socialista integrará genuinamente a la clase obrera y sus aliados en la administración estatal. Los soviets o consejos —surgidos en Rusia en 1905 y de nuevo en 1917 como los organismos de lucha del proletariado y el campesinado— son los órganos de la democracia obrera, las asambleas donde los obreros y campesinos discuten y toman las decisiones de la política y la administración de los bienes del estado obrero. La democracia soviética es un tipo de democracia más elevado, una forma de la dictadura del proletariado, una forma de dirigir el estado sin la burguesía y contra la burguesía.
Corrigiendo nuestra posición sobre el boicot
El llamado por el boicot a las elecciones del 7 de junio tenía como demandas centrales la presentación con vida de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y la derogación de la reforma educativa. Dependiendo de las posibilidades percibidas y la perspectiva política propia, el boicot significaba para muchos un simple llamado a no votar o a anular su voto, en tanto que para otros, centrados en la CNTE de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, era un llamado explícito a impedir las elecciones. Tras la negativa de la CNTE a apoyar a AMLO en las elecciones, en un volante fechado el 30 de abril (“¡Ni un voto a los partidos de la burguesía!”), escribimos:
“El llamado por el boicot...es tanto una protesta contra la brutalidad estatal como una expresión del hastío con los partidos electoreros y el circo electoral entero... Los espartaquistas nos solidarizamos con el boicot. Para nosotros, el llamar a no votar en este país no es nada nuevo... Todos los partidos involucrados en la contienda electoral son partidos de la burguesía. Por esta razón fundamental, llamamos a la clase obrera y a todos los explotados y oprimidos a no votar”.
El problema fundamental con estas líneas es que confunden nuestra oposición principista a votar por partidos burgueses con el boicot electoral de la CNTE y sus aliados, una acción coyuntural basada en el hartazgo con la represión y corrupción del PRI, el PAN y el PRD. Ante la inmovilidad de los sindicatos más poderosos —dirigidos por burocracias perredistas o priístas— y el empeño del gobierno en imponer su reforma educativa cueste lo que cueste, las a menudo combativas acciones de la CNTE —que tiene un poder social sumamente escaso— son un reflejo no de un entendimiento clasista, sino de rabia muy justificada y desesperación. Nuestra perspectiva de lucha por la independencia política del movimiento obrero respecto de la burguesía y su estado está contrapuesta a la política dominante en la CNTE y el heterogéneo movimiento de Ayotzinapa; haberlas amalgamado significó embellecer la conciencia actual de las masas en lucha.
Por otro lado, para los marxistas el boicot electoral, entendido como una táctica activa, puede ser un método legítimo y a veces esencial de lucha. Pero, como sucede con cualquier otra táctica, su aplicabilidad debe buscarse en las condiciones objetivas. Para nosotros, el boicot activo significa una ofensiva obrera generalizada —incluyendo huelgas políticas, manifestaciones y otras acciones— contra las instituciones de la democracia burguesa; es una antesala y preparación consciente de la insurrección. Una táctica como ésa sólo tiene posibilidades de triunfar en el contexto de un nivel cualitativamente más alto de lucha de clases del que ha existido en México en muchas décadas, quizá en toda su historia.
En 1907, Lenin argumentó poderosamente contra la aplicación de la táctica del boicot electoral activo en Rusia, que estaba siendo impulsada, irónicamente, por el magisterio y sus dirigentes populistas del partido socialrevolucionario (eserista). La Revolución de 1905 había sido derrotada, y el movimiento obrero ruso luchaba por reagruparse y sobreponerse a la desmoralización en medio de la persecución policiaca, las ejecuciones y la pobreza agudizada por cierres patronales. El boicot, argumentó Lenin, es una negativa a reconocer el viejo régimen, no en palabras sino en hechos:
“Resulta, pues, evidente la relación entre el boicot y un amplio ascenso revolucionario. El boicot es un medio de lucha de lo más decidido, un medio de lucha que no niega las formas orgánicas de una institución determinada, sino la existencia misma de tal institución. El boicot es una franca declaración de guerra al viejo poder, un ataque directo contra él. No cabe ni hablar siquiera de éxito del boicot fuera de un amplio ascenso revolucionario, fuera de una agitación de masas que en todas partes desborde la vieja legalidad”.
—“Contra el boicot”, julio de 1907
Si bien la perspectiva de los maestros mexicanos se mantiene dentro del marco democrático-burgués, y sus objetivos al llamar por impedir las elecciones eran limitados, este intento significaba un enfrentamiento directo con las fuerzas represivas del estado capitalista. En las circunstancias del México actual, el llamado a impedir las elecciones no podía haber triunfado sin la movilización de la clase obrera. Las acciones contra las elecciones se redujeron a algunos municipios principalmente en tres estados rurales del país. Unas 600 casillas de votación no se instalaron o se cerraron por diversos motivos en todo México, de un total de cerca de 150 mil. El saldo, por otro lado, fue de decenas de detenidos y lesionados en enfrentamientos con la policía, además de un maestro asesinado. Correctamente defendimos —y defendemos hoy— a la CNTE contra la represión estatal y los plumíferos de la burguesía escandalizados por la injuria a la sacrosanta democracia, pero debimos haber argumentado y advertido francamente contra el uso de esta táctica bajo las condiciones actuales.
El cinismo “radical” del Grupo Internacionalista
El Grupo Internacionalista (GI) se dedica a ensalzar las luchas existentes, adaptándose al populismo radical y a la falsa conciencia actual de los trabajadores. A lo largo de sus casi 20 años de existencia, el GI ha procurado embellecer a la burocracia de la CNTE —y a las demás burocracias perredistas o del Morena— al inventar una distinción de clase entre esta dirigencia “genuina” y el resto del SNTE, el cual, debido a su subordinación al PRI, sería “el enemigo de clase”. Entusiasmado por el llamado al boicot de la CNTE, el GI veía en las movilizaciones heterogéneas y políticamente amorfas del último año, así como en las acciones del magisterio, “la peor crisis de ‘gobernabilidad’ burguesa del último medio siglo en México” (“México: ¡Repudiar las elecciones bajo la bota militar!”, internationalist.org, junio de 2015). Implicando que los maestros habían trascendido sus ilusiones en la reformabilidad de este sistema —y en particular cualquier ilusión en AMLO y cía.—, el artículo señala: “Como han podido comprobar los normalistas, profesores y trabajadores guerrerenses, todas las formaciones políticas burguesas son corresponsables de las matanzas y medidas de hambre”.
Eufórico, el GI llamaba por ir “del boicot electoral a la huelga nacional” y por generalizar la lucha “en una rebelión de los trabajadores del estado” de Oaxaca. El GI imagina que a fuerza de repetir sus llamados grandilocuentes, éstos se volverán realidad. La aproximación por encantamiento del GI recuerda la del viejo jefe galés Owen Glendower, según el recuento de Shakespeare en Enrique IV, durante una discusión con su joven primo Hotspur. Glendower aseguraba “Yo puedo evocar los espíritus del fondo del abismo”, a lo que Hotspur respondió: “También lo puedo yo y cualquier hombre puede hacerlo; falta saber si vienen, cuando los llamáis”.
Los espíritus del GI no vinieron. Ahora el GI descarga su decepción contra la dirección de la Sección XXII de la CNTE, a la cual culpa de todo y llega a calificar, sin mayor explicación, de “priísta” (“¡Derrotar la embestida contra la CNTE!”, internationalist.org, agosto de 2015) —¡pese a que acababa de concertar un pacto con AMLO!—. Lejos de tratar siquiera de analizar las razones del fiasco del boicot y la renovada ofensiva gubernamental, ¡el GI afirma de pasada que las elecciones del 7 de junio fueron “boicoteadas con gran efecto por los combativos profesores”! Al mismo tiempo, el GI se queja de que la Sección XXII retiró “los piquetes del aeropuerto, de las autopistas, de la refinería y la planta hidroeléctrica”; fustiga el “efecto desmovilizador” del repliegue magisterial y contrapone a los llamados de la CNTE por un paro nacional su propio y constante llamado por la “huelga nacional”.
Consideraciones como la cuestión de la dirigencia, el balance de fuerzas, la organización y la conciencia política de la clase obrera son de poca importancia para el fanfarrón y verbalmente aventurero GI, incluso al llamar por una “rebelión de los trabajadores” limitada a un solo estado abrumadoramente rural. Pero éstas son consideraciones cruciales para el magisterio o cualquier sindicato en lucha, y lo son para nosotros, dado que nuestro propósito es armar al proletariado con la conciencia y la dirección necesarias para librar una lucha victoriosa contra las fuerzas de la clase capitalista.
¡Forjar un partido obrero revolucionario!
Al nivel internacional, nos encontramos en un punto mínimo en la lucha de clases. La sociedad mexicana es históricamente volátil, ha habido lucha social muy significativa en el periodo reciente y el descontento es palpable. Por otro lado, salvo por algunas huelgas aisladas, la clase obrera industrial no ha flexionado sus músculos en mucho tiempo, y ha sufrido derrotas clave como la destrucción del otrora poderoso SME. No podemos saber cuándo estallará la lucha de clases ni cuál será la chispa que la detone. Al luchar por mantener nuestro programa completo y salvaguardar y cultivar las tradiciones revolucionarias del pasado, nos preparamos para el futuro estallido de lucha obrera. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, combatiendo para romper las ataduras ideológicas del proletariado con sus explotadores. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad a las masas con toda su complejidad.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/44/amlo.html
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2016.06.04 04:48 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez (Otoño de 2011)

https://archive.is/wVJfu
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/esclareciendo.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2016.06.04 03:15 ShaunaDorothy Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez - ¡Ninguna ilusión en el estado burgués! ¡Por un partido obrero tribuno del pueblo! (Primavera de 2011)

https://archive.is/Fsjfk
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
Mujer y Revolución
Marisela Escobedo inició su activismo tras el asesinato de su hija Rubí Frayre Escobedo, de 16 años de edad, en agosto de 2008. En busca de justicia, llevó a cabo una serie de protestas que resonaron internacionalmente, en especial tras la liberación en mayo pasado de quien confesó haber asesinado a su hija (La Jornada, 6 de julio de 2010). Instalada en protesta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, Marisela fue asesinada a quemarropa el 16 de diciembre.
Susana Chávez, activista autora de la consigna “Ni una muerta más” que creó en lucha por los derechos de las mujeres y contra los asesinatos en esa ciudad fronteriza, fue violada y después asesinada en enero pasado. La fiscalía estatal insistió en que los culpables de su muerte fueron tres varones menores de edad con quienes bebía, sosteniendo así que su asesinato no tenía nada que ver con su activismo.
No sabemos quién las mató. El hecho es que Susana Chávez y Marisela Escobedo se han sumado a las más de mil víctimas de los horrendos feminicidios que han hecho a Ciudad Juárez tristemente célebre desde los años 90. Desgraciadamente, como escribimos en “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino” (Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), “El simple hecho de buscar algo de justicia le puede convertir a uno en blanco de ataque”.
Militarización y terror estatal
En el contexto de desempleo y desesperación con el TLC y la crisis económica, el narcotráfico ha cobrado una relevancia económica crucial en el país. La horrenda realidad de la narcoviolencia —que se ha sumado a los infames feminicidios— ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre y la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. La narcoviolencia junto con la “guerra contra el narcotráfico” de Calderón han devorado a miles en el último trienio: en 2008 fueron contados más de mil 500 homicidios, en 2009 fueron más de 2 mil y en 2010 el número se elevó a más de 3 mil personas asesinadas tan sólo en Ciudad Juárez, lo que la ha convertido en una de las ciudades más violentas del planeta.
En la creciente militarización del país y la ola de terror estatal, el derechista PAN ha contado con el firme apoyo de los demás partidos burgueses, prominentemente el PRI y el PRD. Éste último, que a menudo se presenta como “amigo” de explotados y oprimidos, se ha sumado a la campaña de “No más sangre” mientras militariza los estados que gobierna —como Guerrero, donde las fuerzas estatales aterrorizan cotidianamente a la población principalmente campesina y en gran parte indígena—.
¡Ninguna ilusión en el estado burgués!
Nos solidarizamos plenamente con el anhelo de justicia de los familiares de las muertas de Juárez. Pero su desesperación e impotencia es a menudo canalizada hacia una de las más mortales ilusiones: la idea de que con la depuración de las fuerzas estatales y más presencia policiaca los crímenes antimujer terminarán. Así, las protestas contra los feminicidios han estado permeadas por llamados contra la impunidad y por el castigo a los culpables. Pero la solución no es presionar al estado capitalista —una maquinaria de represión sistemática contra los obreros y oprimidos para mantener a la burguesía como clase dominante—. Es necesario entender que el reforzamiento del aparato represivo estatal sólo significará más golpizas y asesinatos de sindicalistas y huelguistas, más feminicidios y mayor narcoviolencia.
Estas ilusiones en el estado son prominentemente impulsadas por la agrupación feminista Pan y Rosas, ligada a la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Pan y Rosas publica acríticamente en su blog un recuento de La Jornada de la marcha del 15 de enero —convocada por ellos mismos y la LTS, entre otros— en el que se dice que en la protesta se insistió en la exigencia de “remover a las autoridades incompetentes”. Escribe también que “los altos niveles de impunidad son la base de los feminicidios” y lanza el llamado por “¡Destitución, juicio y castigo a los jueces y autoridades implicados en negligencias en casos de feminicidios!” Pero no hace falta ser marxista para saber que, tanto en lo referente al terror misógino como a la narcoviolencia, la intersección entre autoridades estatales y criminales es enorme.
De manera más fundamental, los marxistas genuinos sabemos que el papel del estado burgués —en cuyo núcleo se encuentran el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles— es asegurar el dominio de la burguesía, y una parte clave de este dominio es la subyugación de la mujer. ¡No hay justicia en los tribunales capitalistas!
Reflejando nuestra perspectiva marxista de poner nuestra fe en la fuerza de la clase obrera y de combatir la ideología retrógrada entre los obreros, escribimos en nuestro artículo de 2003:
“Los militantes sindicales más conscientes deben luchar por movilizar el poder social de la clase obrera para combatir la opresión de la mujer, por organizarla en los sindicatos con salarios y derechos iguales a los de los hombres. Deben luchar por servicios médicos gratuitos y de calidad, por el derecho al aborto libre y gratuito, y por organizar destacamentos obreros para defender a las mujeres contra estos ataques. Pero las dirigencias sindicales actuales ni siquiera están interesadas en exigir camiones de transporte de personal —una prestación básica— mientras muchas obreras en Juárez son asesinadas andando por parajes solitarios camino al trabajo o de regreso a su casa. La situación de la mujer obrera es, por sí sola, una muestra de la total bancarrota, del rastrerismo y del machismo de la burocracia sindical”.
¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El marxismo difiere del feminismo centralmente sobre la cuestión de cuál es la división fundamental de la sociedad. Los feministas sostienen que es hombres vs. mujeres, mientras los marxistas entienden que es de clase, es decir, explotadores vs. explotados. Una mujer obrera tiene más en común con sus colegas hombres que con una patrona, y la emancipación de la mujer es la tarea de la clase obrera en su conjunto. El ingreso de las mujeres al proletariado les abre el camino a la liberación: su ubicación en el centro de producción les da el poder social, junto a sus compañeros hombres, para derrotar el sistema capitalista y sentar las bases para la liberación de la mujer.
La opresión especial de la mujer se origina en la sociedad de clases misma y sólo puede ser arrancada de raíz mediante la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción. Una de las ironías de la historia es que la opresión de la mujer está vinculada con uno de los primeros avances sociales: el desarrollo de la tecnología —la agricultura, el trabajo del metal y otros avances revolucionarios— creó la posibilidad de que existiera un excedente social, y una clase dominante ociosa se pudo desarrollar basándose en la apropiación privada de ese excedente, sacando así a la humanidad del igualitarismo primitivo de la Edad de Piedra. La centralidad de la familia se derivó de su papel en la sucesión de la propiedad, que exigía la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels llamó a esto “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La familia, la principal fuente para la opresión de la mujer en la sociedad de clases, no puede ser abolida, debe ser remplazada por la socialización del cuidado de los niños y el trabajo doméstico. La abundancia material necesaria para desarraigar la sociedad de clases y liberar a la mujer y la juventud de los embrutecedores confines de la institución de la familia requiere los más altos niveles tecnológicos y científicos sobre la base de una sociedad socialista planificada al nivel internacional.
La situación de la mujer en los países capitalistas avanzados, donde ha alcanzado cierta medida de igualdad formal, muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo. En los países de desarrollo capitalista atrasado como México, donde la aguda opresión de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso, condiciones que son reforzadas por la subyugación imperialista, esta lucha es una fuerza motriz particularmente poderosa para la revolución social. Para desatar el potencial revolucionario de la lucha por la emancipación de la mujer es necesaria la dirección de un partido de vanguardia proletario armado con una visión amplia y nueva de un orden social de igualdad y libertad.
¡Por un partido leninista-trotskista tribuno del pueblo! ¡Romper con el PRD burgués!
Un partido obrero de vanguardia que actúe como tribuno de todos los explotados y oprimidos deberá inscribir muy alto en sus banderas el llamado a la lucha contra la opresión de la mujer —una cuestión estratégica para la revolución socialista—. Los espartaquistas luchamos por la igualdad plena para las mujeres y su total integración a la fuerza de trabajo, por pago igual por trabajo igual. Defendemos las reformas aprobadas en años recientes en la capital que, aunque limitadas, legalizan el aborto durante los primeros tres meses del embarazo, al tiempo que luchamos destacadamente por el derecho democrático elemental al aborto libre —es decir, sin ninguna restricción— y gratuito; defendemos también las reformas que otorgan a los homosexuales el derecho al matrimonio y la adopción y luchamos por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
Quienes luchan por los derechos de la mujer y los oprimidos no deben tener ninguna ilusión en el PRD burgués. En el D.F. —una ciudad un tanto más cosmopolita y con cierta tradición laica— el PRD ha impulsado dichas reformas, en tanto que varios de sus diputados en los estados se han sumado a la oleada reaccionaria contra el aborto que ha endurecido las penas contra las mujeres y los médicos que se los practiquen en 18 de los 32 estados del país (ver Espartaco No. 32, otoño de 2010). Lo fundamental es entender que, siendo un partido del capital, el PRD es un enemigo de la genuina emancipación de la mujer, no menos que el PRI y el PAN.
Es necesario que la clase obrera en su conjunto haga suya la lucha por la emancipación de la mujer. Los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero revolucionario e internacionalista para poner alto a la explotación del hombre por el hombre, única manera de acabar con la brutal opresión de la mujer.
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/juarez.html
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2016.05.24 03:40 ShaunaDorothy Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN - Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista! (2 - 2) (Septiembre de 2006)

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La revolución permanente: Una perspectiva para la emancipación de explotados y oprimidos
Los sentidos anhelos democráticos de las masas, como la emancipación nacional y la democracia política, no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo. No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz siquiera de romper con los imperialistas. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado y, de hecho, son aquéllas una fuerza motriz para la revolución socialista.
En efecto, sólo la revolución socialista, es decir, la toma del poder por la clase obrera dirigida por el partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente, en particular y obviamente al coloso imperialista estadounidense. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla y una trampa para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y los oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos. La dictadura del proletariado apoyada por el campesinado significa pues la abolición de la propiedad privada, la colectivización y centralización de la economía entera, planificándola para satisfacer las necesidades de la población, bajo la hegemonía política de la clase obrera, y la formación de un estado obrero, es decir, en palabras de Engels, destacamentos especiales de hombres armados para defender este nuevo modo de producción contra la burguesía. La dictadura del proletariado sentaría las bases para el socialismo —que se basa en la abundancia generalizada— y para la emancipación de todos los oprimidos: las mujeres, los campesinos pobres, los homosexuales, los indígenas. Lenin explicó en 1916 (“Respuesta a P. Kíevski”):
“El socialismo conduce a la extinción de todo estado, por consiguiente, también de toda democracia; pero el socialismo puede realizarse solamente a través de la dictadura del proletariado, que combina la violencia contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población, con un desarrollo total de la democracia, es decir, la participación, verdaderamente igualitaria y verdaderamente universal de toda la masa de la población, en todos los asuntos del estado y en todos los complejos problemas referentes a la liquidación del capitalismo.”
¿Por qué es necesaria la hegemonía de la clase obrera? Es cierto que todos los pobres luchan, en uno u otro momento, contra depredaciones particulares ocasionadas por el capitalismo. Pero los campesinos, por ejemplo, luchan por tierra, por vender sus productos al mayor precio posible con el menor costo de producción, etc. En los excepcionales casos en que triunfan, se convierten en pequeños productores que explotan mano de obra. Su interés objetivo está pues en la propiedad privada de la tierra. Aisladas de la clase obrera, sus luchas, por más justas que puedan ser, no irán más allá de los marcos del capitalismo. En cambio, la clase obrera no lucha por conseguirle mercados al patrón, ni por su operación más “rentable”. Lucha colectivamente contra los patrones por mejores salarios, prestaciones y condiciones de trabajo. Los obreros no tienen más que su propia fuerza de trabajo para subsistir, y producen la riqueza de la sociedad colectivamente. Por ello, no tienen como clase ningún interés objetivo en el mantenimiento de la propiedad privada, y su posición estratégica en la industria moderna les da el inmenso poder social de paralizar la economía entera. Además, la clase obrera comparte intereses al nivel mundial. Así, la clase obrera es la única con el interés objetivo de destruir el capitalismo a través de las fronteras nacionales, y su emancipación de las cadenas del capitalismo lleva la semilla de la emancipación de la humanidad entera.
Ahora bien, la lucha económica de la clase obrera, por sí misma, tampoco va más allá de los marcos del capitalismo, sino que se limita a luchas contra patrones individuales para renegociar los términos de la explotación capitalista. Por ello, la conciencia sindical sigue siendo conciencia burguesa. Es necesario introducir la conciencia revolucionaria en la clase obrera: el entendimiento de su propia misión histórica de emancipación universal, y para ello se necesita un partido leninista-trotskista que, armado con la experiencia histórica de la lucha de clases, combata toda influencia ideológica de la burguesía en el proletariado y dirija a las masas en el derrocamiento del estado capitalista.
Para los revolucionarios mexicanos es de extrema importancia combatir la ideología del nacionalismo burgués: el mito de la “unidad” entre explotados y explotadores conacionales y la consecuente aberración chovinista a los extranjeros, como si más allá del Río Bravo no existieran las clases sociales. El futuro de un México obrero dependería, en un sentido muy inmediato, del apoyo de nuestros hermanos de clase estadounidenses, en especial de las doblemente oprimidas masas negras. El internacionalismo proletario no es una vacua declaración de buenas intenciones, sino un reflejo de la realidad económica del imperialismo y una necesidad política para el proletariado. Es fundamental combatir el chovinismo racista que impulsan los gobernantes capitalistas en México tanto como en EE.UU. para mantener enfrentados a los negros con los millones de inmigrantes latinoamericanos, que constituyen un puente humano clave para el proletariado. De ahí la importancia de nuestra campaña por la libertad de Mumia Abu-Jamal, ese activista estadounidense por los derechos de los negros, conocido como “la voz de los sin voz”, sentenciado a muerte en un proceso totalmente amañado y racista. Ésta, entre otras muchas causas, además de su justeza intrínseca, proporciona un vehículo concreto para combatir el chovinismo y estrechar los vínculos entre los obreros del mundo.
Los bolcheviques mostraron el camino
La Revolución de Octubre de 1917 —que confirmó plenamente la revolución permanente de Trotsky— es la experiencia fundamental para los revolucionarios. A principios del siglo XX había una discusión clave para comprender qué tipo de revolución sería la rusa. Las diferencias entre los distintos grupos llevarían al cabo del tiempo a que se enfrentaran, literalmente en las barricadas de la revolución, bolcheviques y mencheviques, mientras que Trotsky se unió a los primeros.
Los mencheviques contraponían las tareas democráticas de la venidera revolución en el atrasado imperio zarista con la revolución socialista en un esquema que se conoce como la “revolución por etapas”. En otras palabras, sostenían que la revolución debería conducir a la burguesía al poder y habría que esperar el pleno desarrollo del capitalismo para entonces hablar de revolución socialista, en algún futuro indeterminado; así, explícitamente subordinaban el proletariado a la burguesía liberal. Los bolcheviques de Lenin descartaban cualquier capacidad revolucionaria de la mezquina burguesía rusa y asignaban el papel dirigente al campesinado y el proletariado a través de una fórmula algebraica, la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”, que no preveía aún la relación entre estas dos clases, es decir, no afirmaba de antemano cuál de las dos sería hegemónica. Desde 1905, con base en la experiencia de esa primera Revolución Rusa, Trotsky señaló que toda la historia del desarrollo capitalista mostraba que el campesinado era incapaz de desempeñar un papel revolucionario independiente. Observó que, en las condiciones de la Rusia del siglo XX, sólo el proletariado podía desempeñar ese papel revolucionario dirigente. Que la revolución tendría fines democrático-burgueses nadie cuestionaba, pero la clase obrera no podría detenerse ante las tareas puramente democráticas, sino que tendría que pasar inmediatamente a las socialistas —esencialmente, la abolición de la propiedad privada y la planificación económica—, adquiriendo así la revolución su carácter “permanente”.
Esto fue exactamente lo que sucedió en 1917. Pero, por supuesto, no sucedió mecánicamente. Fue necesaria una lucha continua por parte del Partido Bolchevique en los soviets y, de hecho, incluso dentro del partido mismo, especialmente por parte de Lenin y de Trotsky, para resistir la presión de las capas más atrasadas del proletariado hacia la adaptación a la “democracia” burguesa y, finalmente, para movilizar a la clase obrera hacia el derrocamiento revolucionario del orden burgués. La Revolución de Febrero de 1917, llevada a cabo totalmente por la clase obrera, condujo a la abdicación del zar y a la formación de una república burguesa, comandada por el Gobierno Provisional, que cambió varias veces de dirigentes en el curso de apenas unos meses. La oposición tajante de Lenin al gobierno burgués, en contraste con el conciliacionismo de los mencheviques y populistas socialrevolucionarios (un partido basado en el campesinado), pavimentó el camino para la toma del poder.
Al principio, la dirigencia bolchevique en Rusia (Lenin estaba aún en el exilio) se adaptó al gobierno burgués, especialmente Stalin, quien sostenía en marzo de 1917:
“Es menester sostener la acción del Gobierno provisional, mientras éste dé satisfacción a las reivindicaciones de la clase obrera y de los campesinos revolucionarios en la revolución en curso.”
Este “apoyo crítico” a un gobierno burgués es esencialmente por lo que propugnan hoy quienes siguen al PRD “desde la izquierda”.
Al regresar a Rusia, Lenin llevó a cabo una lucha tajante dentro del Partido Bolchevique para cambiar radicalmente su orientación. Lenin explicó en sus “Tesis de Abril” de 1917:
“Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones [territoriales a raíz de la Primera Guerra Mundial interimperialista]. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista...
“No una república parlamentaria...sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.”
Aunque el Partido Bolchevique nunca adoptó formalmente la teoría de la revolución permanente, la perspectiva de Lenin, abandonando su vieja consigna de la “dictadura democrática de obreros y campesinos”, confluía exactamente con la de Trotsky.
Movilizando al campesinado pobre, que representaba un 80 por ciento de la población, tras el proletariado industrial, la Revolución de Octubre de 1917 abolió la propiedad privada, es decir, colectivizó la economía, centralizándola y planificándola bajo la democracia obrera, para avocarla a la satisfacción de las necesidades de la población. Estableció también el monopolio estatal del comercio exterior, para contrarrestar la rapiña económica de las potencias imperialistas. Sobre esta base proletaria, resolvió las cuestiones democráticas que ningún gobierno burgués hubiera podido resolver. El joven régimen soviético otorgó plenos derechos a las mujeres —incluido el aborto libre y gratuito—, abolió la propiedad privada sobre la tierra, desconoció la inmensa deuda externa zarista, otorgó plenos derechos a los homosexuales, etc. En breve, sentó las bases para la transformación de Rusia de un país atrasadísimo, baluarte histórico de la reacción, en una potencia económica, científica y militar y en un modelo a seguir para los explotados y oprimidos del mundo.
Los bolcheviques sabían que su revolución sólo podía sobrevivir con la ayuda del proletariado de Europa occidental, y veían la Revolución Rusa como un preludio de la revolución proletaria en Occidente. En 1919 lograron dar realidad organizativa a su lucha constante por el forjamiento de un partido mundial para la revolución socialista mediante la fundación de la Internacional Comunista o III Internacional. Pero la Revolución Rusa se vio aislada debido a la derrota de revoluciones en Europa occidental ante el sabotaje de la socialdemocracia y la inexperiencia de los jóvenes partidos comunistas. Además, la economía y la clase obrera rusa misma estaban devastadas tras la masacre imperialista de la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Civil, donde las intentonas burguesas e imperialistas por derrocar el régimen soviético fueron derrotadas al costo de millones de vidas de obreros y campesinos, incluyendo a gran parte del proletariado revolucionario que llevó a cabo la Revolución de Octubre. Esto dio pie al surgimiento y la consolidación de la casta burocrática estalinista, que abandonó el programa bolchevique e impuso en su lugar el mito reaccionario de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo y el dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, traicionando oportunidades revolucionarias alrededor del mundo. Al final, los herederos de Stalin regresaron la Unión Soviética a los imperialistas en la contrarrevolución de 1991-92. Los espartaquistas defendimos incondicionalmente contra el imperialismo y la contrarrevolución a la URSS y los estados obreros nacidos burocráticamente deformados de Europa oriental hasta el final, al tiempo que luchábamos por una revolución política proletaria que echara a las burocracias dirigentes e instaurara la genuina democracia obrera soviética. La misma política aplicamos hoy a los estados obreros deformados de Corea del Norte, Cuba, China y Vietnam.
La LTS: “Profundizar y extender” la lucha perredista
El nítido contraste entre nuestras posiciones y las de otros grupos de la izquierda ayudará a esclarecer el contenido del trotskismo genuino. La mayoría de los grupos que se reclaman marxistas se han adaptado, de una u otra forma, al perredismo, justificando su política con variaciones de la trillada frase de “acompañar a las masas en su experiencia”. Lo que la clase obrera necesita no es compañía, como si se tratara de un enamorado nostálgico; lo que necesita es una dirección revolucionaria.
Tomemos primero el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Para poner las cosas en su justo contexto, lo fundamental al discutir el programa de este grupo es recordar que apoyaron la contrarrevolución capitalista en la URSS y Europa oriental, y hoy sostienen que China es capitalista, desembarazándose así de la defensa de la Revolución de 1949. ¿Qué tipo de trotskistas apoyan una contrarrevolución capitalista? La respuesta es muy sencilla: ninguno. En México, la LTS se ha sumado a la campaña perredista por llevar a AMLO al poder. Esto no debería ser una sorpresa. Antes de las elecciones llamaban a no votar por AMLO ni por el PRD, pero, al mismo tiempo, se sumaron explícitamente a “la otra campaña” zapatista, cuyo programa no es más que una versión pequeñoburguesa del populismo nacionalista burgués del PRD, totalmente circunscrita a los marcos del capitalismo, y que trata de empujar a éste hacia la izquierda. Como escribimos en Espartaco No. 25 (primavera de 2006):
“Los espartaquistas nos solidarizamos con la lucha del campesinado indígena contra las ancestrales opresión y miseria y llamamos a los obreros a defender al EZ contra la represión estatal y paramilitar. Sin embargo, no abrazamos el zapatismo, sino el programa del marxismo revolucionario —dos perspectivas del mundo contrapuestas—.”
En el número más reciente de su periódico, Estrategia Obrera No. 52 (30 de julio de 2006), la LTS sostiene que “Como socialistas debemos hacernos parte de este movimiento democrático de las masas. Solo [sic] evitando toda posición sectaria podremos marcar sus limitaciones apostando a que tome un curso independiente del PRD.” Según ellos, es “sectario” no sumarse al movimiento perredista, es decir, burgués, por sentar a AMLO en la famosa silla. Y sin embargo, ¡balbucean sobre la “independencia política y organizativa del PRD y de AMLO”! Retomando el llamado perredista, afirman que “debemos ir más allá del llamado del PRD a conformar ‘comités de difusión’, ya que es insuficiente y limitado. Los comités deben darse como objetivo profundizar y extender la organización y la lucha concurriendo a las colonias, las fábricas y los centros de trabajo y de estudio...” ¡Pero el propósito de estos “comités de difusión” es extender la popularidad del caudillo López Obrador! En realidad, como los zapatistas, el objetivo de la LTS es imprimir un curso más “combativo” al PRD.
En una polémica contra el Partido Obrero Socialista (POS, que se dedicó durante el último par de años a juntar firmas para obtener su “registro”, es decir, un jugoso subsidio del estado capitalista, y, como era de esperarse, conservarlo es lo único que parece importarle), la LTS sostiene:
“Partimos de la definición de Trotsky, en cuanto a que las demandas democráticas pueden ser un motor de la movilización en tanto conserven su fuerza vital, lleven a confrontar con la dominación burguesa y no sean una trampa. Es por eso que, mientras apoyamos la justa demanda de conteo voto por voto, decimos que las instituciones del régimen no garantizarán una ‘institución electoral transparente’ favorable a los trabajadores, ni mucho menos comicios verdaderamente democráticos. Es por eso que luchamos por una Asamblea Constituyente libre y soberana...”
Esto es una vulgar tergiversación de la perspectiva trotskista de la revolución permanente. Las protestas recientes, por sí mismas, no “llevan a confrontar con la dominación burguesa”, sino que se basan totalmente en el apoyo al PRD burgués, lo cual es ciertamente una trampa. No se trata de combatir ilusiones en una “institución electoral transparente” (¡el IFE!), que en realidad ni siquiera los perredistas tienen (aunque tal vez el POS sí, habiendo adquirido gran aprecio por sus puntuales tortibonos), sino las ilusiones en el PRD. En realidad, las demandas democráticas de la población son una fuerza motriz para la revolución socialista sólo en la medida en que la vanguardia obrera logra oponer el proletariado a la burguesía en la lucha por las mismas.
La LTS termina su polémica:
“Lamentablemente, el POS no plantea que sólo una Asamblea Constituyente basada en la movilización revolucionaria de las masas democratizará el país y le adjudica a las instituciones la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos.”
Cual cura de pueblo, la LTS condena al infierno a sus feligreses por el pecado que ambos comparten; asignar a una asamblea constituyente, es decir, un parlamento burgués, la democratización del país en favor de los explotados y oprimidos significa precisamente adjudicarle al régimen capitalista “la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos”.
El GI: Centristas en un mundo raro
Mención aparte merece el Grupo Internacionalista (GI), formado hace una década por ex espartaquistas desertores del trotskismo. El GI vive, como dice la canción, en un mundo raro. Desorientado por la contrarrevolución en la URSS se ha dedicado fervorosamente a negar que la contrarrevolución haya tenido algún efecto significativo en la conciencia de la clase obrera, esencialmente, que nada ha cambiado en las luchas sociales desde los años 70 o incluso más atrás. Esto los ha llevado a adaptarse a fuerzas de clase ajenas al proletariado, buscando atajos a la construcción de un partido leninista-trotskista de la vanguardia obrera.
En México, la política del GI se caracteriza por su renuncia a la perspectiva de la revolución permanente y por su adaptación a la conciencia actual de la clase obrera. Según ellos, el principal obstáculo en México a la revolución obrera es un fantasmagórico “frente popular” en torno al PRD. El “frente popular” es un término acuñado por los estalinistas para encubrir la subordinación de los partidos comunistas alrededor del mundo a las burguesías nativas, siguiendo el esquema menchevique de la “revolución por etapas”. El frente popular no es una táctica, sino el mayor de los crímenes, que ha conducido a derrotas sangrientas de la clase obrera. Pero no es sinónimo de toda y cualquier forma de colaboración de clases. Se refiere a la subordinación política de los partidos de masas de la clase obrera a los capitalistas, generalmente con el propósito de administrar el estado burgués. En México nunca ha existido tal partido de la clase obrera, ni siquiera un partido obrero-burgués reformista al estilo del laborismo británico. La clase obrera mexicana, desde su etapa inicial en los años 20, ha estado atada a las alas nacional-populistas de la burguesía, y no ha llegado al entendimiento de la necesidad de su propio partido —es decir, a una conciencia de clase elemental—.
El GI invoca la existencia de un frente popular en torno al PRD para embellecer la conciencia actual de la clase obrera, negando el obstáculo ideológico fundamental del nacionalismo burgués y las ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista. El GI es incapaz de lidiar con el hecho de que los obreros ven al PRD burgués como su dirección.
Así, el ascenso del populismo y la polarización social en México han empujado al desorientado GI cada vez más lejos en su abandono del trotskismo. El GI rechaza la lucha por la defensa de derechos democráticos, renunciando así a la revolución permanente. En su más reciente publicación (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006), este grupo centra una polémica contra nosotros en el hecho de que nos opusimos al desafuero de López Obrador el año pasado. Ellos, en los hechos, apoyaron los designios de Fox, pues se oponen “al fuero ejecutivo, que exime a los gobernantes capitalistas de ser enjuiciados por sus actos oficiales (a diferencia del fuero parlamentario, que tiene el propósito [¡!] a [sic] proteger a los legisladores de la intimidación gubernamental).” Así, según la lógica del GI, al despojar al populista López Obrador del fuero, ¡el neocristero Fox estaba llevando a cabo una medida realmente democrática!
Nosotros no tomamos posición sobre tales preceptos de la legislación burguesa en abstracto, sino con base en los intereses de la clase obrera en cada caso concreto. Como explicamos en un volante del 7 de abril de 2005:
“Los comunistas...nos oponemos al desafuero de Andrés Manuel López Obrador, sin darle ningún apoyo político. El intento de Fox y sus cómplices del PRI por impedir que un candidato nacionalista burgués contienda en las elecciones es un golpe contra los derechos democráticos de la población... Al oponernos al desafuero defendemos el derecho de nuestra clase a organizarse y a luchar contra el conjunto de la clase capitalista.”
—“¡Abajo el desafuero de López Obrador! ¡Romper con el PRD y los demás partidos de la patronal! ¡Por la independencia política de la clase obrera!”
Los argumentos del GI respecto al fuero en sí mismo, abstraído de las condiciones reales del ataque foxista, no son más que una absurda excusa para justificar el hecho de que le dieron la espalda a la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población. La línea que pretende presentar como “archirradical” (presumiblemente para adaptarse a la política del medio estudiantil zapatista de la UNAM) es en realidad profundamente derechista, y no es coincidencia que las grotescas contorsiones que se ve obligado a hacer para justificarla acaben lavándole la cara a Fox mismo.
Un precedente fundamental para este tipo de ataques derechistas viene precisamente de la Revolución Rusa de 1917. El dirigente del último Gobierno Provisional burgués, el populista Aleksandr Kerensky, trató de fraguar un golpe de estado contra los soviets al lado del archirreaccionario general Kornílov. Ante la impotencia de aquél, en agosto-septiembre Kornílov terminó llevando a cabo su intentona no sólo sin Kerensky, sino de hecho contra él y contra los soviets. Los bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky contra Kornílov sin aflojar un milímetro su oposición al primero. Lenin argumentó dentro del Partido Bolchevique:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerensky, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerensky ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerensky. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
El GI niega vociferantemente que esta experiencia tenga alguna validez hoy día. En esencia, argumenta que la campaña del desafuero no era más que una rencilla interburguesa en la que la clase obrera no tenía lado y afirmaba hace más de un año de la manera más estúpida: “Cuando la LCI hoy dice defender los derechos democráticos al apoyar la inmunidad legal de López Obrador [¡!], cuando pretende que los imperialistas favorecen a Fox sobre AMLO, están repitiendo la propaganda electoral del PRD y participando en su campaña” (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005). Cuesta trabajo pensar que el GI cree sus propias palabras. En su nuevo artículo afirma:
“Pero si la lucha trasciende el ámbito del circo electoral, si el estado capitalista proclama a un ganador por medio de un fraude masivo, imponiendo al candidato de un régimen que sólo puede mantenerse en el poder mediante la represión de mano dura, si en lugar de gigantescas pejemarchas hay protestas masivas en contra de acciones que apunten en la dirección de una dictadura militar policíaca, los revolucionarios proletarios deben convocar a una movilización proletaria en contra de la amenaza bonapartista.”
Para este propósito, el GI lanza también llamados por “comités de defensa obrera” y por la preparación de una “huelga nacional contra el gobierno asesino” en antelación a lo que ven como una inminente “guerra civil”, al tiempo que señala con un dedo acusador a quienes llaman por “defender el voto”. Ciertamente, la profunda polarización actual y la división dentro de la burguesía misma plantean la amenaza de la represión generalizada. Al GI le ha tomado más de un año, con manifestaciones de millones de personas y constantes ataques y amenazas foxistas, reconocer este hecho. El punto es que la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población no se contrapone a la defensa de la clase obrera contra una amenaza bonapartista; en realidad, son una y la misma cosa. Los obreros mexicanos no son indiferentes al resultado de la presente disputa entre sus gobernantes. Si López Obrador ganó la elección, los comunistas defendemos su derecho democrático a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político perredista, sino que defendemos los derechos democráticos por medios proletarios.
En 1916, el bolchevique Iuri Piátakov (P. Kíevski) descartaba la lucha por demandas democráticas como una desviación de la lucha por el socialismo. Lenin le respondió:
“El capitalismo en general y el imperialismo en particular trasforman la democracia en una ilusión, y al mismo tiempo, el capitalismo engendra aspiraciones democráticas en las masas, crea instituciones democráticas, agudiza el antagonismo entre la negación imperialista de la democracia y la aspiración de las masas a la democracia. El capitalismo y el imperialismo pueden ser derrocados solamente por la revolución económica. No pueden ser derrocados por trasformaciones democráticas, aun las más ‘ideales’. Pero un proletariado, no educado en la lucha por la democracia, es incapaz de realizar una revolución económica.”
—“Respuesta a P. Kíevski”
Descartar las aspiraciones democráticas de las masas significa pues rechazar la revolución permanente y, por tanto, la lucha por el socialismo. En realidad, las posturas supuestamente “archirradicales” del GI son un mero artilugio para esconder su adaptación al PRD. En efecto, el GI necesita mucha desvergüenza para hablar de “comités de defensa obrera” que, según ellos, serían la generalización de las luchas de los obreros de Sicartsa y los maestros de Oaxaca: ¡el GI ni siquiera defendió al sindicato minero ante el ataque estatal! Acorde con su adaptación perredista, este grupo sostiene que los sindicatos afiliados al PRI —como el sindicato minero— no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001) —lo cual, por cierto, también atañería al SNTE y su Sección 22 en Oaxaca—. Por extraña coincidencia, según ellos los únicos sindicatos obreros en México son los sindicatos atados al PRD. Así, en sus publicaciones recientes han dedicado páginas y páginas a dos columnas a documentar las traiciones de las burocracias presentes y pasadas del sindicato minero para justificar el vergonzoso hecho de que ni siquiera fueron capaces de defenderlo en medio de una dura lucha de clases.
La política del GI es fundamentalmente impresionista, guiada por lo que es popular en el momento y encubriendo sus posturas derechistas con hueca fraseología “ortodoxa”. En noviembre de 2000, el GI retrataba al populista venezolano Hugo Chávez como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la federación sindical CTV con la burguesa Acción Democrática (AD) y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica. En aquel entonces, el GI no describía a la CTV como corporativista, a diferencia de su línea sobre los sindicatos afiliados al PRI en México. Durante más de dos años el GI mantuvo un silencio sepulcral ante los frecuentes “paros” patronales contra el gobierno de Chávez, e incluso ante el intento de golpe “made in USA” de abril de 2002. Finalmente, habiendo olfateado hacia dónde sopla el viento, a partir del otoño pasado el GI se ha apresurado a ubicarse en el flanco izquierdo del club de fans de la Revolución Bolivariana, y ahora embellecen a la UNT —una central sindical establecida bajo la tutela de Chávez— al tiempo que consignan a la CTV al basurero.
El GI nos acusa de que “la lógica de [nuestra] política del año pasado debería llevar al GEM a unirse a la LTS y otras organizaciones en la cauda del movimiento ‘antifraude’.” “La lógica de la política” del GEM está dictada por la perspectiva de la revolución permanente. No se puede decir lo mismo del GI. No es casualidad que este grupo se ha rehusado consistentemente, tanto en 2005 como en 2006, a distribuir su propaganda en las inmensas movilizaciones perredistas, a las que asistieron al menos decenas de miles de obreros y jóvenes. Las pretenciosas afirmaciones del GI de que ellos y sólo ellos han “nadado contra la corriente” ante la polarización social que vive el país son una triste broma. En realidad, son incapaces de combatir las ilusiones de la clase obrera en el populismo, invocando en cambio fantasmagóricos “frentes populares” y descartando a gran parte de los contingentes pesados del proletariado por estar afiliados al partido burgués equivocado.
¡Reforjar la IV Internacional!
El 30 de julio, un pequeño equipo de espartaquistas distribuía su prensa trotskista en el Hemiciclo a Juárez, entre dos millones de férreos partidarios de López Obrador. Cuando éste empezó a hablar (a través de las “megapantallas”), uno de los manifestantes, subido a un poste, gritó a los demás: “¡Cállense, que está hablando el jefe!” Siguió un silencio casi absoluto, interrumpido sólo por los vivas tras su discurso. Esto debería dar una idea de lo que significa en realidad “nadar contra la corriente”, en el curso de la lucha por ganar gente a la perspectiva del marxismo revolucionario. Aquel día distribuimos más de un centenar de ejemplares de Espartaco a los obreros y jóvenes más abiertos a la propaganda marxista.
La sociedad mexicana parece un polvorín a punto de estallar, pero he aquí el problema fundamental: el proletariado está fuertemente atado ideológicamente al PRD burgués. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper esas ataduras. Sólo así se podrá construir un partido leninista-trotskista para dirigir a la clase obrera al poder. A la que nos hemos comprometido es una tarea enorme. Romper las cadenas ideológicas que atan a la clase obrera a sus explotadores significará muchos años de trabajo arduo. Pero no hay otro camino.
Trotsky escribió en el documento de fundación de la IV Internacional:
“Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional.”
Tales son también las reglas que rigen el programa y el actuar de los espartaquistas. Como sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), luchamos por reforjar la IV Internacional de Trotsky sin otro interés, sin otro objetivo que dirigir al proletariado a la toma del poder estatal mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/pan.html
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2016.05.21 23:15 ShaunaDorothy Los ataques derechistas de Fox y las tareas de la clase obrera: ¡Romper con AMLO y el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (2 - 2) (verano de 2005)

https://archive.is/XBIt5
Un proyecto alternativo de subordinación
En su libro Un proyecto alternativo de nación, que en realidad es poco más que una gran colección de lugares comunes y sueños de opio sobre cómo México se convertirá en un paraíso de justicia social una vez que el PRD dirija sus destinos, AMLO presenta una serie de propuestas para resolver uno de los problemas más añejos y candentes del país: la tierra. Pero su programa para “reactivar el campo” es una burda broma. El objetivo es “armonizar y apoyar, al mismo tiempo, la producción de autoconsumo, la producción para el mercado interno y la producción para exportar”. ¿Cómo lograrlo?:
“Habría que promover el fortalecimiento de la economía de autoconsumo en las comunidades. El propósito es que, con pequeños apoyos, se fomenten las actividades productivas tradicionales...
“Hay casos excepcionales en comunidades indígenas donde todavía se produce casi todo lo que se consume. Está también, por ejemplo, lo que históricamente ha sucedido en pueblos como los de Tlaxcala donde los campesinos, en pequeñas porciones de tierra, cultivan maíz, con buena productividad, y tienen en sus patios borregos, chivos, vacas y el telar dentro de la casa.”
¡A los campesinos tlaxcaltecas les va tan bien que arriesgan su vida para emigrar en masa a EE.UU.! Además, AMLO dice: “La acción gubernamental que proponemos debe orientarse al otorgamiento de créditos a la palabra, para la compra de animales, granos y semillas, materiales de trabajo, insumos y todo aquello destinado a fortalecer las actividades productivas y las tecnologías tradicionales.” ¿Qué significa “tecnologías tradicionales”? ¿Bueyes famélicos para jalar arados? ¿Lodo para construir chinampas?
La agricultura mexicana, en gran parte de autoconsumo, no puede competir con las grandes plantaciones industrializadas estadounidenses, que además abarcan inmensas extensiones de tierra fértil que simplemente no existen en México. Para dar un ejemplo de las enormes diferencias, aquí hay un tractor por cada 100 personas involucradas en la agricultura, mientras que en Estados Unidos hay 1.5 tractores por cada trabajador rural. Hacer productivo al campo mexicano no requiere “tecnología tradicional” sino tecnología moderna: tractores, sistemas de riego, plantas procesadoras, fertilizantes y educación científica para los campesinos. Pero ésta es una meta imposible en el marco del capitalismo subdesarrollado; para hacerla realidad se necesita una revolución obrera apoyada por la guerra campesina, expropiando a la burguesía y a los latifundistas. Esta perspectiva no puede estar separada de la lucha por la extensión de la revolución al coloso del Norte, que haría posible obtener la tecnología necesaria para sacar al campo y sus habitantes del atraso y la miseria.
La emancipación nacional que las masas añoran y AMLO promete supone una economía industrial moderna. Pero el capitalismo mexicano no puede desembarazarse del imperialismo. En cuanto a la industria maquiladora, AMLO sostiene:
“Proponemos un trato directo con empresarios para detener la emigración de las maquiladoras. Es cierto que en China o en otras partes del mundo hay más ventajas comparativas, sobre todo por el bajo costo que representa la mano de obra, pero es posible ofrecer otros incentivos y revalorar la importancia que reviste la cercanía de nuestro país con el mercado más grande del mundo.”
La única forma de hacer competitiva la industria maquiladora es abaratar aún más la mano de obra, ofrecer mayores ventajas fiscales a los inversionistas chupasangre y continuar el régimen laboral draconiano establecido por los llamados “contratos de protección”.
¡Por la revolución obrera!
Las políticas reaccionarias del PRD no son el resultado de una traición encubierta ni de la corrupción de tal o cual dirigente, sino la consecuencia lógica e ineludible de su carácter de clase. En un país capitalista atrasado y dependiente como México —en el que la clase dominante nacional depende abrumadoramente de los créditos y la inversión de sus amos en Estados Unidos— toda alternativa política que, como el PRD, plantee la conservación del capitalismo mexicano, es decir, que defienda en última instancia el dominio y los intereses de algún ala de la burguesía nacional, se verá obligada a rechazar en los hechos las reivindicaciones democráticas que promete. Así, enfrentando en su propio territorio un proletariado moderno y socialmente poderoso y un vasto campesinado descontento, en última instancia la burguesía nacional es mucho más hostil a “sus propias” masas que a sus amos estadounidenses. Independientemente de su retórica, no existe un ala antiimperialista de la burguesía. Lo único que pueden plantear los nacionalistas burgueses es negociar de mejor manera los términos de su propia subordinación al imperialismo y de la consecuente cancelación de los derechos democráticos de su población. El PRD ni siquiera se opone al TLCAN, que por naturaleza es un “tratado” para la rapiña unilateral de la economía mexicana por los imperialistas, sino que sólo lo quiere “renegociar”.
La vinculación inseparable de las amplias reivindicaciones democráticas no resueltas con la lucha internacional y socialista del proletariado está en el centro de la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. En una de sus “Tesis Fundamentales” de la revolución permanente, explicó:
“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el Poder, como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”
El campesinado, sumido en las regiones más remotas y atrasadas, es parte de la heterogénea capa que los marxistas llamamos pequeña burguesía. Los campesinos sin tierras se encuentran reducidos, en el mejor de los casos, a la producción de autoconsumo y carecen de poder social. Los minifundistas compiten entre sí por colocar sus productos en el mercado. Su interés se encuentra en la propiedad privada de la tierra. Por ello, el campesinado es incapaz de reorganizar la sociedad, de desempeñar un papel revolucionario independiente. El campesinado actual es producto del rezago inherente al capitalismo tercermundista; lucha contra las grandes plantaciones mecanizadas, cuyo avance convierte a muchos campesinos en proletarios rurales. Los comunistas tomamos lado con los campesinos en sus luchas contra los latifundistas y el gobierno y buscamos ganar su apoyo a la revolución socialista, pero entendemos que, en tanto que lucha por mantener su existencia contra el capitalismo industrial moderno, el campesinado pretende echar atrás la rueda de la historia. El campesinado pobre, todavía compuesto por millones de personas, puede desempeñar un papel importante en la revolución, pero éste estará necesariamente subordinado a la dirección del proletariado industrial urbano.
La clase obrera o proletariado es la encargada de echar a andar, colectivamente, todos los engranajes de la economía industrial moderna —las fábricas, las comunicaciones, los transportes—. Al no poseer más que su propia fuerza de trabajo, la clase obrera no tiene interés en la continuidad del régimen de la propiedad privada; su interés histórico está en la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la cual pondría la economía entera al servicio de las necesidades humanas y sentaría la base fundamental para erradicar la explotación, la opresión y la miseria. Por ello, la clase obrera es la única clase genuinamente revolucionaria de nuestra época capaz de dirigir a los campesinos, las masas urbanas empobrecidas y todos los oprimidos en la lucha por su emancipación.
La Revolución Rusa señala el camino hacia adelante en México. En efecto, la perspectiva trotskista fue confirmada en la práctica por la Revolución Bolchevique de Octubre de 1917. En esa fecha la clase obrera rusa tomó en sus manos las tareas de la revolución democrática que el régimen burgués no había podido resolver: liberó a su país del yugo imperialista al desconocer la deuda externa contraída por el zar y la burguesía, sentó las bases para la emancipación de la mujer y dictó leyes prohibiendo todo tipo de discriminación contra homosexuales y minorías étnicas. También abolió la propiedad privada sobre la tierra y llamó al campesino pobre a emprender una revolución agraria que destruyera el latifundio y los restos del peonaje feudal. Pero para hacer esto realidad fue necesario emprender la expropiación de los medios de producción y establecer una economía colectivizada y planificada, así como el monopolio estatal del comercio exterior. En lugar del parlamentarismo burgués, la Revolución Rusa instauró la democracia obrera a través de los soviets, consejos de diputados obreros y soldados encargados de dirigir la economía y la sociedad entera. Esto es lo que significó un gobierno obrero: el gobierno basado en el proletariado y apoyado por el campesinado. Estas medidas sentaron las primeras bases para la reorganización socialista de la sociedad. Ciertamente, con el grado de interpenetración de la economía moderna, y como lo mostró el ejemplo de la Unión Soviética, ningún país puede crecer aislado del intercambio mundial. Así, desde su nacimiento mismo, un partido revolucionario victorioso en un país atrasado —y más en uno que comparte una frontera con EE.UU.— tendría que luchar, como parte de un solo partido internacional, por la revolución proletaria dentro del monstruo imperialista estadounidense y a escala internacional. De hecho, sólo el triunfo de la revolución obrera en EE.UU. podría asegurar la genuina emancipación nacional de México. La clase obrera multirracial estadounidense, en particular su estratégico componente negro, es potencialmente el aliado más poderoso de los obreros mexicanos. Como escribieron recientemente nuestros camaradas estadounidenses en un artículo denunciando las atrocidades racistas de los paramilitares “Minutemen” y exigiendo plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes:
“Una defensa efectiva de la clase obrera requiere un programa internacionalista que exprese los intereses de clase comunes en ambos lados de la frontera trazada cuando EE.UU. robó de México en 1848 gran parte del actual suroeste estadounidense. La lucha por los derechos de los inmigrantes debe verse como parte de la lucha contra todas las formas de opresión. En EE.UU. esto significa una lucha contra la opresión de los negros, la piedra angular del capitalismo estadounidense. Los obreros deben luchar contra los intentos de los gobernantes capitalistas de enfrentar a un grupo oprimido contra otro, como la reciente declaración grotesca del presidente derechista mexicano Vicente Fox de que los trabajadores mexicanos ‘hacen el trabajo que ni siquiera los negros quieren hacer en EE.UU.’”
Los millones de obreros y campesinos mexicanos y centroamericanos que emigran “ilegalmente” a EE.UU., sorteando toda clase de peligros, carecen de derechos y se ven obligados a tomar los trabajos más arduos y peor pagados. Pero al racista e hipócrita Fox no podrían importarle menos los trabajadores mexicanos y los negros. ¡Por lucha de clases conjunta en México y EE.UU. contra los gobernantes capitalistas!
La LTS: Reformismo “Libre y Soberano”
Dentro de los que se reclaman “trotskistas”, la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) se opuso a los ataques antidemocráticos del PAN y el PRI sin dejar de enfatizar correctamente su denuncia tanto del PRD como partido burgués como de los grupos “socialistas” que colaboran con éste (Estrategia Obrera No. 43, 16 de abril de 2005). Sin embargo, el fin estratégico al que la LTS vincula su posición sobre el desafuero es explícitamente reformista y no revolucionario: que las masas mexicanas se movilicen para “imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana en la que se discutan las grandes demandas de las mayorías obreras y campesinas del país”. Esta asamblea constituyente estaría abierta “no sólo al PRD y a AMLO sino también al conjunto de las organizaciones sociales, sindicales y de izquierda”, y “discutiría” cuestiones democráticas candentes como la “reforma agraria radical”, “empleo y salarios dignos”, el dejar de pagar la deuda externa y la cancelación de “todos los tratados, como el TLC, que nos subordinan al imperialismo norteamericano” (Ibíd.). La LTS asigna a una asamblea constituyente, es decir, un cuerpo parlamentario burgués —¡prometiendo de antemano que incluiría al PRD!—, la tarea de resolver las justas aspiraciones de las masas. Echando por la borda la revolución permanente, el plan de la LTS no menciona ni de pasada que la solución de estas cuestiones requiere la revolución socialista: la implantación de una economía colectivizada y planificada y la lucha por extender el poder obrero a nivel internacional.
Para los comunistas, el llamado por una asamblea constituyente —es decir, una asamblea legislativa dentro del marco de la democracia burguesa— se justifica en situaciones en las que las leyes vigentes no formalizan ni siquiera las libertades democráticas más básicas (como es el caso de las dictaduras militares o bajo gobiernos democrático-burgueses no consolidados como el “Gobierno Provisional” ruso de febrero de 1917). En esos casos, este llamado puede usarse para vincular las aspiraciones concretas e inmediatas de la gente con la necesidad de la lucha por la revolución socialista: es, pues, una “consigna de transición” de la conciencia espontánea de las masas a la conciencia revolucionaria. Sin embargo, si este llamado se usa, como lo hace la LTS, como un medio para simplemente “mejorar” la democracia capitalista existente en un país atrasado, funciona exactamente como lo opuesto, consolidando la ilusión de que la democracia capitalista es susceptible a mejorías cualitativas. Vincular las aspiraciones de las masas a una democracia más plena no con la lucha por la revolución socialista sino con una “Asamblea Constituyente Libre y Soberana” implica un programa “de transición” de la lucha espontánea de las masas...al reformismo consciente.
El GI: De la ruptura con el trotskismo a la ruptura con la realidad
Pero sin duda el más pintoresco de los grupos seudotrotskistas es el (mal) llamado Grupo Internacionalista (GI), cuyo núcleo dirigente está formado por antiguos miembros de nuestra organización. Durante años nos han acusado estridentemente de “abstencionismo” y “propagandismo abstracto”, mientras que ellos prometen encontrar el camino hacia las masas. Habiendo roto, en los hechos, con el marxismo revolucionario, para justificar su existencia el GI se deshizo primero de la honestidad básica, pero ahora también ha tenido que romper con la realidad.
En su más reciente publicación en español (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005) este grupúsculo se jacta de la más absoluta indiferencia frente a la campaña jurídica contra López Obrador. Lo extraordinario del caso es que, en el mismo artículo, el propio GI asegura que defiende “el elemental derecho democrático de que cualquier partido político se presente en las elecciones con los candidatos que decida” y reconoce que:
“Lo que [el gobierno de Fox y el PRI] quieren es que, una vez que esté sujeto a proceso penal, según Artículo [sic] 111 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, ‘AMLO’ carezca del derecho a participar en las elecciones.”
¿Cómo explican esa contradicción evidente? Pues con este absurdo argumento, que dan inmediatamente después:
“Pero pasarán meses hasta que esto se concrete. En este momento, [López Obrador] ni siquiera es candidato del PRD (hay otros, incluyendo el sempiterno candidato perredista Cuauhtémoc Cárdenas, que disputan la candidatura), y ningún partido ha presentado, ni mucho menos inscrito, a su abanderado... En caso de que Fox y el PRI se atrevan a realizar su locura...entonces defenderíamos el derecho de López Obrador a presentarse como candidato presidencial...
“...hasta ahora no se ha negado el derecho de AMLO de presentar su candidatura. Pretender lo contrario es entrar de plano en la jugada electorera del PRD...”
¿O sea que el GI sólo defendería los derechos democráticos de un candidato oficial del PRD? ¡Vaya criterio marxista! En realidad, la “locura” de Fox y el PRI que el artículo del GI situaba en un futuro hipotético (“en caso de que se atrevan...”) ya llevaba más de quince días de haber llegado a su punto culminante (el desafuero) para cuando el GI fechó este artículo (25 de abril de 2005). No deja de ser cómico que apenas dos días después de la fecha de este artículo, y tres días antes de la fecha del periódico en que aparece por primera vez, el propio Fox reconoció implícitamente que sí estaba atentando contra los derechos políticos de López Obrador, y dio marcha atrás. Al negar que el ataque a los derechos democráticos era ya una realidad vigente, los charlatanes del GI hubieran entrado en un bloque de facto con el gobierno foxista...de no ser porque llegaron demasiado tarde. Pero tal vez el depuesto procurador, el general Macedo de la Concha, todavía aprecie sus argumentos.
El GI nos regaña también por oponernos al desafuero de AMLO porque el fuero de funcionarios del poder ejecutivo, sostiene, es una “medida antidemocrática”. Para justificar su negativa a defender un derecho democrático elemental en lo concreto, el GI recurre a abstracciones democráticas. Nosotros tomamos posición contra el desafuero de López Obrador con base en los intereses de la clase obrera en el caso concreto, no en generalizaciones sobre formalidades de la ley burguesa tales como si debería o no la cámara de diputados votar para que se procese a un funcionario cualquiera con base en cualquier acusación. La cuestión es bastante simple: 1) expropiar un predio para construir un acceso a un hospital no es ningún crimen contra el proletariado; 2) la acusación no era más que una patraña antidemocrática del clerical Fox y cía. para deshacerse del nacionalista burgués AMLO como contendiente a la presidencia.
Entendiblemente, muchos jóvenes izquierdistas que están hartos del lodazal de la política capitalista sienten que los revolucionarios nunca deben tomar lado en rencillas “interburguesas” ni oponerse a las injusticias estatales cuando sus víctimas sean políticos capitalistas, ya que, desde el punto de vista moral, estos tipos “se lo merecen”. Estos son los sentimientos a los que el GI apela. Sin embargo, este criterio no ha sido nunca el del marxismo. La labor de los comunistas no es adaptarse a la conciencia existente, sino elevarla, diciendo la verdad con toda su complejidad. La polarización en la sociedad a raíz de la maniobra foxista planteó a quemarropa la aplicación concreta de la revolución permanente. El GI podrá citar al derecho y al revés los escritos de Trotsky pero, al rehusarse a oponerse al ataque de Fox, renuncia a la esencia de la perspectiva trotskista: la lucha por las demandas democráticas de la población en los países subdesarrollados es una fuerza motriz de la revolución socialista. En los hechos, este grupo le da la espalda a los millones de obreros que luchan por sus derechos democráticos.
El GI afirma: “Lejos de que la embestida contra AMLO sea resultado de un complot entre Fox y los imperialistas norteamericanos (como afirman falsamente los seudomarxistas de Militante), en su visita a principios de marzo la mismísima secretaria de estado de EE.UU., la halcona Condoleezza Rice, afirmó que el gobierno de EE.UU. aceptaría con beneplácito un gobierno de izquierda en México. Según reportó Reforma (10 de marzo), ‘Rice descartó que a Estados Unidos le generen preocupación los triunfos electorales y los gobiernos encabezados por políticos de izquierda.’” ¡Que fe tan conmovedora muestra el GI en las promesas del gobierno de Bush! No sabemos qué negociaciones secretas sucedieron entre Fox y sus amos imperialistas. Si por ahora los imperialistas estadounidenses encuentran expedito restringir a Fox por preocupación de que su campaña por el desafuero podría desestabilizar México, sólo alguien muy inocente concluiría que los imperialistas han renunciado a su práctica de muchas décadas de usar a la CIA y otras fuerzas para fomentar las intervenciones militares en América Latina contra regímenes que les displacen.
La poca importancia que el GI da a los muy reales peligros planteados por las provocaciones del gobierno derechista de Fox recuerdan el gentil trato que este grupo dio a los dirigentes de la federación sindical venezolana CTV, quienes están estrechamente ligados a la CIA y han desempeñado un papel activo en los fallidos golpes de estado patrocinados por los imperialistas contra el populista-bonapartista Hugo Chávez. En un artículo de noviembre de 2000, el GI minimizó los peligros de la intervención imperialista en Venezuela y las conexiones entre la CTV y los imperialistas. Su doble discurso es evidente en el hecho de que el GI considera que la corporativista CTV es una federación sindical genuina, mientras que afirma que la igualmente corporativista CTM mexicana (que en ocasiones lleva a cabo huelgas contra los patrones) “representa al enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México, mayo de 2001). Según las concepciones del GI, los únicos sindicatos verdaderos en México son los “independientes”, dirigidos por burócratas afines al PRD. (Ver “El Grupo Internacionalista sobre Venezuela: El oportunismo une las parejas más extrañas”, Espartaco No. 19, otoño-invierno de 2002.) Al tropezar a menudo con la línea de clases y oscilar entre la conciliación de nacionalistas burgueses de izquierda del PRD y la ceguera ante provocaciones derechistas, el GI es incapaz de defender la independencia de clase del proletariado.
El GI también nos acusa de repetir “la propaganda electoral del PRD y unirse a su campaña” por haber escrito en Workers Vanguard (No. 846, 15 de abril), en la introducción a una traducción de nuestro volante del 7 de abril, que Fox es un “añejo aliado de Bush y un favorito de los imperialistas estadounidenses”. El que el GI arremeta contra una afirmación tan obvia es un testimonio de su alejamiento de la realidad. No hace falta ser un marxista para darse cuenta de que Fox es un lamebotas del imperialismo estadounidense, y sus políticas económicas derechistas y atraso religioso oscurantista se identifican con los de la actual administración republicana. El PRD denuncia estos hechos demagógicamente para apuntalar su propia popularidad al tiempo que deja claro a sus amos en el norte que AMLO no es un “Chávez mexicano”, como sostienen sus oponentes en la derecha.
Polemizando contra nosotros, el GI también escribe:
“Tomar partido por López Obrador en contra del ataque de Fox, no importan las salvedades que añaden aparte, es darle apoyo político. Pensamos en casos paralelos: ‘¡Abajo con el ataque de los republicanos contra el presidente Clinton!’ durante el impeachment, por ejemplo. O, ‘¡Abajo con el ataque de Bush contra Gore!’ luego de las elecciones de 2000 cuando la presidencia de EE.UU. fue decidida por un derechista Tribunal Supremo. No importaría cuántas veces se dijera ‘Romper con el Partido Demócrata!’ [sic] esto habría implicado indiscutiblemente dar apoyo político a un sector de la burguesía.”
El GI implica, en retrospectiva, que fue indiferente al ataque derechista de los republicanos contra Clinton. En 1998 los republicanos sometieron a Clinton a un impeachment, similar a un juicio político, por haber mentido sobre sus relaciones sexuales con Monica Lewinsky. Este juicio fue parte de una cruzada moralista reaccionaria —que Clinton mismo había promovido ampliamente— para apuntalar los “valores familiares”. Como escribieron nuestros camaradas estadounidenses entonces en un artículo titulado “La campaña del impeachment amenaza el derecho de todos a la privacía”:
“La campaña para destituir a Bill Clinton de la presidencia por su relación sexual consensual con la antigua empleada de la Casa Blanca, Monica Lewinsky, plantea una amenaza para cada uno de nosotros. Lo que está en entredicho es uno de los más elementales derechos democráticos, el derecho a la privacía, que en la práctica se reduce al derecho a tener una vida sexual privada sin que las autoridades estatales y eclesiásticas se entrometan o espíen. Los políticos y medios de comunicación están persiguiendo a Clinton por la única cosa que ha hecho que no es un crimen desde el punto de vista de la clase obrera.”
—Workers Vanguard No. 697, 25 de septiembre de 1998
En general, una de las marcas más distintivas y únicas del comunismo es la capacidad de distinguir entre la oposición a ataques reaccionarios y el apoyo político a las víctimas de estos ataques. Pero el GI encuentra muy difícil hacer esta distinción.
Norden vs. Norden
El GI tiene en verdad mucho que explicar para justificar su línea. En julio de 1988, ante el evidente fraude electoral que llevó a Salinas a la presidencia por encima de Cuauhtémoc Cárdenas, incluso antes de que se diera a conocer el resultado de las elecciones escribimos en Workers Vanguard, cuyo editor era nada menos que Jan Norden, hoy el principal dirigente internacional del GI:
“Si Cárdenas fue elegido presidente, los marxistas defendemos su derecho a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político cardenista burgués, sino que defendemos los derechos democráticos de los obreros por medios proletarios.”
—“México: Erupción sobre elecciones”, Spartacist No. 21, octubre de 1988
Ésta fue una posición genuinamente trotskista en contradicción con la actual indiferencia del GI a los mismos derechos democráticos. Los pretextos absurdos que el GI presenta hoy para justificar su posición agnóstica respecto a la intentona de fraude foxista sólo sirven para ocultar deshonestamente su ruptura con esta tradición.
En un caso similar, en 1984 ofrecimos contribuir con un equipo de seguridad compuesto de sindicalistas y partidarios de la Spartacist League para defender la Convención Nacional Demócrata contra crecientes amenazas de ataques por parte de los republicanos del beligerante lunático Reagan. Entonces escribimos: “La profunda diferencia política y de clase entre la Spartacist League y el Partido Demócrata en ninguna manera contradice nuestra posición de que el Partido Demócrata tiene el derecho de reunirse y nominar a sus candidatos” (ver Workers Vanguard No. 358, 6 de julio de 1984). ¿Norden ha cambiado de parecer? Irónicamente, nuestros oponentes seudotrotskistas en aquel entonces nos acusaron de capitular a los demócratas al inventar una “amenaza ficticia” a la Convención Demócrata, como hoy el GI declara inexistente el ataque bonapartista de Fox.
Si bien el caso de AMLO se trata de un ataque jurídico y no un golpe militar, nuestra posición en defensa de derechos democráticos bajo un ataque derechista tiene un precedente fundamental en la lucha de los bolcheviques contra Kornílov en agosto-septiembre de 1917, en la víspera de la Revolución Rusa. En ese entonces Rusia era aún gobernada por el Gobierno Provisional burgués encabezado por Aleksandr Kerensky. El gobierno de Kerensky, carente de una base social, trataba de balancearse entre el proletariado y la burguesía autocrática. El descontento creciente entre los obreros y la oposición de los soviets obreros maniataba al Gobierno Provisional. La burguesía y los monarquistas estaban también hartos de la “inestabilidad” social y la debilidad del gobierno, incapaz de aplastar a los obreros. Bajo estas circunstancias, el general Kornílov —un Pinochet antiguo— se aventuró en un intento de golpe de estado para derrocar al gobierno de Kerensky y aplastar a los soviets. Lenin argumentó por un cambio de táctica: había que luchar con las tropas de Kerensky contra Kornílov, sin dar ningún apoyo político al primero y sin dejar de denunciar el carácter burgués de su gobierno, pues el ataque de Kornílov estaba dirigido, a fin de cuentas, contra las masas. Lenin escribió:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerenski. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerenski, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerenski ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerenski. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
Según la nueva línea del GI, Lenin estaba dándole apoyo político a Kerensky, “no importa las salvedades que añaden aparte”.
¡Por un partido obrero revolucionario!
Como lo demuestra toda la historia del movimiento obrero, ninguna generación aislada de militantes obreros puede, por sí sola, acumular en carne propia la experiencia suficiente para construir una política propia plenamente desarrollada, y por muy combativa que sea su conciencia espontánea no cuestionará el dominio social de la burguesía y necesariamente tenderá a buscar su complemento político en uno u otro partido capitalista.
Es urgentemente necesario que los obreros más avanzados y los intelectuales radicalizados dispuestos a tomar el lado del proletariado sobre la base de un programa marxista se organicen como tendencia independiente y disciplinada, es decir, como partido. Sólo así podrán combatir al colaboracionismo de clases, al nacionalismo y a todos los demás medios ideológicos con los que la clase dominante encadena y desarma al proletariado. Sólo el marxismo, que encarna la combinación de la más alta cultura de la humanidad con la experiencia de más de un siglo de lucha en el movimiento obrero, puede armar al proletariado con la capacidad de defender sus intereses históricos en el plano político. Por eso, hablar de independencia política de la clase obrera implica necesariamente hablar de forjar un partido obrero revolucionario.
Por ahora, las ilusiones en el burgués López Obrador son dominantes en las conciencias de las masas en lucha, incluyendo a la clase obrera, y mientras eso siga así, por masiva que sea su movilización, estarán condenadas a mantenerse dentro de los marcos estériles de una gigantesca campaña electoral. Sabemos que hoy en día nuestra política revolucionaria no será la más popular en el movimiento de masas, pero cuando en un futuro no tan lejano las masas obreras mexicanas, en lucha por sus propios intereses, encuentren frente a ellas la oposición clasista del PRD burgués y empiecen a considerar alternativas de izquierda, los obreros más conscientes recordarán quiénes defendieron sus derechos democráticos básicos cuando la derecha los tenía bajo ataque en 2005, pero también y sobre todo quiénes se atrevieron a denunciar la naturaleza reaccionaria de López Obrador cuando éste estaba en la cima de su popularidad. Por eso hoy invitamos a los jóvenes y a los trabajadores izquierdistas más conscientes a que consideren seriamente estos argumentos y a que se unan a la lucha del Grupo Espartaquista por construir un partido obrero y revolucionario.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/24/amlo.html
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2016.05.21 19:18 ShaunaDorothy Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez

https://archive.is/ny8po
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/juarez.htm
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2016.02.04 19:41 MVega43 ¡¡¡VÁYASE…, SR. GONZÁLEZ!!!..., QUE NO NECESITAMOS SUS CONSEJOS

Dice Felipe que hace estas declaraciones, porque estoy cansado de que interpreten lo que suponen que pienso o debería pensar. Felipe ignora que cuando uno habla, máxime cuando ese uno se cree investido de autoridad, y amplifica sus palabras en un “medio” (El País, 28-I-2016), del grupo PRISA, siempre presuroso en ponerse a su servicio, se expone a ser interpretado en función de los intereses, no siempre ecuánimes, de los intérpretes. Justo lo mismo que él hace con sus juicios de intenciones y conductas de los demás, sin aportar argumentos. Por lo tanto, el que habla desde esa tribuna, si sus razonamientos son objetivos y fundamentados en datos históricos-empíricos, no debería sentirse a disgusto con las interpretaciones ajenas; el tiempo y la “academia”, que suelen ser neutrales, pondrán las cosas en su debido lugar… Pero el sufrimiento de Gonzáles (a veces sufro) no debiera ser por lo que los demás piensan, ¡sólo faltaba!, sino porque estoy en desacuerdo con unos o con otros, incluso con unos y con otros, aunque dice, hipócritamente, que trato de ser prudente. Y digo hipócritamente, porque en estas frases pone de manifiesto, una vez más, su “gran ego”, que nunca consigue disimular. Desde que Pablo Iglesias, el de PODEMOS, dijo aquello de que le gustaría ser el Felipe González de los años ochenta, su ego no ha dejado de corroerle las entrañas. ¡Tan irrepetible se cree!. No se explica, si no, la bilis que resuma por su boca cuando se refiere al líder de PODEMOS. Debería, por el contrario, de enorgullecerse de que alguien le elija de modelo. También lo tuvo como icono Rodríguez Zapatero… El buen maestro debe sentirse sanamente orgulloso de la capacidad de superación de sus alumnos, Pero lo que realmente corroe el ego de Felipe es que sabe que ya no puede volver atrás, y que, por mucho que lo intente, nunca va a estar a la altura de P. Iglesias, que, con su edad actual, similar a la de Felipe en los ochenta, el joven Iglesias está mucho mejor preparado académicamente que aquél otro joven “de la chaqueta de pana”. Alguien ha catalogado esa especie de envidia que sufren algunos padres viejos respecto de sus hijos, cuando éstos intentan desalojarlos de la actividad, de “síndrome de Abraham”. No sé si el nombre de esa patología psíquica obedece al mito bíblico del frustrado sacrificio de Isaac por su padre Abraham… ¡Así es la vida!... ¡El pelo, Felipe, no se cae o blanquea con la gripe!... Deberías, pues, sentirte muy a gusto, como reivindicaste en un reciente mitín, de tu contribución cuando gobernabas. Y aún te sentirás más reconfortado, si olvidas el “rebufo” irónico que se ocultaba tras aquel “autobombo”… Al menos, Felipe, no caerías en las tremendas contradicciones, cuando no mentiras, de tu discurso, de las que vamos a dar cuenta seguidamente.
Y lo primero con lo que no estoy de acuerdo es con el anzuelo que su entrevistador, Antonio Caño, le pone, para “tirarle de la lengua”: su influencia dentro de su partido y en la sociedad no sólo no ha decrecido en este tiempo –dice-, sino que ha aumentado ahora que el país vive la zozobra de una crisis política de muy difícil solución y de consecuencias inciertas. ¡Por favor, no más salvadores! Ante ese anzuelo, el entrevistado se crece y se llena de falsa humildad, recordándonos su gobierno de hace más de veinte años, y los diecinueve que fue Secretario General del PSOE: que es prudente a la hora de decir lo que piensa a los líderes del partido…, ante los que, si me preguntan, respondo, pero intentando no entrometerme nunca…, y que no le toca decidir. ¿Alguien se cree tal cosa?... ¡Quizá, Susana Díaz!... Poco porvenir tendrá Pedro Sánchez si se lo cree…
Pero antes de desmenuzar el texto de esta larga entrevista, no me resisto a expresar mi intuición, a juzgar por lo incongruente y deshilvanado del mismo, que esta entrevista ha sido “tramada” y “convenida” con urgencia. Que me perdone Felipe por esta mi primera “malinterpretación”.
Para aclararnos qué “luminosas ideas” nos propone este “venerado” Oráculo de Delfos, para el bien de la Patria y el bienestar de los españolitos, más que una “glosa” a un pensamiento coherente, me veo obligado a hacer un “comentario de texto” a la manera que lo haría un aventajado alumno de bachillerato. Sirva, pues, el esfuerzo, al menos, para recordar aquellos años jóvenes, ya que la conclusión del mismo la tengo prefijada desde la primera lectura del texto: a fuer de querer decir mucho, NO DICE NADA. En esto coincido con algunos de los comentaristas que he oído o leído. Sobraba la misma entrevista sólo por inoportuna… Vayamos, pues, por partes:
Primero, ¿qué necesita España, según Gonzáles, para recuperar su identidad perdida y volver a retomar el rumbo adecuado? Un programa progresista y reformista, y, por tanto un Gobierno que se identifique con tal programa. Pero, ¿qué entiende Felipe por tal programa, más allá de eslóganes y frases manidas? Y ¿qué Gobierno será capaz de llevarlo a la práctica? Contestemos al primer interrogante. Después de muchos rodeos y divagaciones contradictorias, para empezar, ni siquiera utiliza la palabra cambio, para que ese Gobierno nos saque del statu quo al que la crisis financiera y sus consecuencias económicas y sociales han provocado: recortes y desigualdades, corrupción, a lo que hay que añadir el desafío secesionista (de Cataluña). Todos estos fenómenos sólo han originado y han acelerado la sensación (atención a la palabra) de que hacen falta cambios, además de que vivamos una especie de final de ciclo. Al contrario de lo que ocurría en los años ochenta, en que sabíamos dónde estábamos y qué queríamos ser. Ahora hemos perdido el rumbo y no sabemos ni a donde vamos ni quienes somos. ¡Vamos, que sin él, los españoles y hasta su mismo partido nos hemos quedado huérfanos!... Todo ello es lo que justifica un proyecto reformista para España. De ese proyecto sólo sabe él, pero no acierta o no quiere explicárnoslo. Habla de la “manida” reforma de la Constitución; de la reforma electoral, que él no hizo cuando la ley vigente le beneficiaba; de la educación y de la sanidad públicas, o, ¡atención que esto es nuevo!, de reformas en las relaciones industriales (¿?) ¡De las puertas giratorias, nada de nada! Pero, además tiene la desfachatez de decir que de nada de esto está hablando nadie. Y digo bien desfachatez, porque da la impresión de que el tiempo que tiene que dedicar a “sus negocios” le priva no sólo de leerse el programa de PODEMOS, sino también el de su propio partido. Este “sabio” no está en el mundo de la realidad…, y comienzo a dudar de si lo está en el de los negocios…
Pero, mira por donde, en todo ese “bla…,bla…,bla” deja vislumbrar su idea de reforma: no estoy hablando, dice, de derogar leyes pasadas, sino de propuestas reformistas (dale con la palabreja) y de los votos que éstas necesitan para salir adelante. Y, aunque “de boquilla” dice que el bipartidismo imperfecto ha quedado atrás, lo que esa lógica de contradicciones realmente oculta es su intención de que todo siga igual, aunque con cierta apariencia de cambio… Más claro se expresa en el Editorial, que parece lo ha escrito él, de El País ( 31-I-16).
De anuncio teatral considera la “huida” de P. Sánchez hacia los militantes ante la “presión” a la que le someten sus “barones”. Es contradictorio que el editorial considere una evidente falta de liderazgo acudir a las bases, cuando han sido éstas las que le eligieron en “primarias” como Secretario General. Y cuando menos, resulta coincidente con la opinión de El País que P. Sánchez hable menos de un programa de cambio y de izquierda, y en su discurso utilice cada vez más las palabras “reformista” y “progresista”. Es sintomático que Sánchez en su discurso, una vez que el Rey le nombrara “candidato”, no haya utilizado ni una sola vez la palabra izquierda para referirse a su futuro Gobierno. En la campaña electoral decía que el único partido que podía aglutinar a toda la izquierda era el PSOE, e, incluso, criticaban a PODEMOS de ser “populista” y no definirse en cuál de esos dos topismos (derecha-izquierda) se situaba. ¿Por qué este giro? Porque eso es lo que le indica el “portavoz” del grupo Prisa: el líder socialista no debe jugar al equívoco de decir que va a reunir una imposible mayoría progresista y de izquierda. Las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas. A ello nos referiremos en la respuesta al segundo interrogante. El entrevistador no queda satisfecho con las “explicaciones” de en qué debe consistir un proyecto progresista, viéndose obligado a repetir la pregunta hacia el final de la entrevista. Y, de nuevo, encuentra como respuesta un torrente de palabras huecas y frases vacías: necesitamos una economía social de mercado, …que es parte de la identidad fundamental de Europa… Se cree que incluyendo el término “social” entre los de “economía” y “mercado”, puede ocultar la Europa de los “paraísos fiscales” de Holanda y Suiza; la del expresidente del Eurogrupo y ministro de finanzas, el socialdemócrata J. Dijsselbloem, o la de J-Claude Juncker, actual Presidente de la Comisión Europea que, siendo ministro de finanzas en Luxemburgo, igual que su colega, facilitaron enormes recortes de impuestos a empresas multinacionales ficticiamente radicadas en sus respectivos países, al mismo tiempo que obligaban a Grecia o España a recortar y recortar el gasto en servicios sociales con tal de disminuir el “déficit público”, para garantizar a los mercaderes acreedores el cobro de sus inversiones (Aconsejo la lectura del artículo de Vicent Navarro, Público, 2-II-16). Una Europa muy preocupada por la “libre circulación de capitales”, mientras en sus fronteras diariamente mueren decenas de fugitivos del hambre y de la guerra con sus hijos en brazo. Parece que Felipe tranquiliza su conciencia con sólo decir que esos desajustes, provocados por los “excedentes” de riqueza que genera tal modelo económico, se pueden corregir sólo con frases manidas como la distribución justa de aquéllos, tenemos que dignificar el trabajo, superando la precariedad, mejorando los salarios y relacionándolos con la productividad. Este “visionario” no es consciente de que tales desajustes son estructurales del propio sistema capitalista, y no quiere ver que el pensamiento político que lo sustenta, el “ultraliberalismo”, que, antaño, tanto criticaba de los “chicago-bois”, se ha implantado como una doctrina dogmática y de “pensamiento único”, con el que se ha venido a identificar la “socialdemocracia” europea. ¡Es pura desvergüenza no querer aceptar, por muy “vida muelle” que se lleve, lo que la experiencia diaria “gime y grita” en los que la padecen!... ¡Y ya van muchos años de ese tipo de política y de meras “recetas cosméticas”!...
Del problema añadido que representa el “secesionismo catalán”, por no alargarme, remito al lector a lo que ya tengo escrito en varios trabajos anteriores. Así que vamos a la contestación del segundo interrogante.
¿Qué Gobierno podrá llevar a cabo ese programa “progresista y reformista”? De la cantidad de combinaciones que el “pactódromo” puede facilitarnos, voy a liberar al lector, aunque en el borrador me había hecho algunas, para resaltar las contradicciones de las que hace Felipe. Así que, sólo algunos comentarios al respecto. Comenzaré por uno general. Habla del orden lógico de las consultas del Rey de cara a la “investidura”, y critica como lo podría hacer cualquiera con un mínimo de sentido común, el “esperpento” montado por Rajoy. Pero obvia la gran crítica que un “montaje” así merece. Porque un “personaje”, todavía Presidente en funciones, no debería haber pisado la Zarzuela, con la “mochila” de corrupción que lleva a sus espaldas. En ese mismo día le habían metido en ella la “imputación” de su enésima tesorera, la de su partido como tal, y toda la corrupción valenciana, empezando por ACUAMED… ¿Es esa la forma de respetar la Jefatura del Estado, la Constitución, el Parlamento, etc.? ¿Es esa la ejemplaridad con la que pueden exigir al resto de los ciudadanos respetar y cumplir las Leyes? ¿Qué “papelito”, pues, se le reserva a P. Sánchez? El consejo del “gurú” no puede ser más pertinente: Sánchez debe cumplir con el mandato de los electores y del Comité Federal del Partido,… y debe intentarlo (formar Gobierno), si fracasa el PP. ¿Con quién y cómo? Y, a medida que el entrevistador concreta más sus preguntas, el entrevistado aumenta sus contradicciones. Calcula que, aunque con enormes dificultades, la aritmética parlamentaria le dará para llevar adelante una tarea de Gobierno reformista y progresista. Lo conseguirá hablando con todos y en base a un programa. ¿Por qué obvia de “izquierda”? Porque para ello tendría que contar con PODEMOS y otros como IU o ERC. ¡Y eso sería como “nombrar la soga en casa del ahorcado”!... Los de Iglesias y sus plataformas, que son los únicos y primeros que pusieron su programa sobre la mesa, quedan excluidos de ese todos; pues, el comportamiento arrogante (¿?) de los líderes de Podemos, con humillaciones que ponen al descubierto cuáles son sus verdaderas intenciones, no se debe aceptar. Pero el “amigo del de “el caracazo” no desaprovecha la oportunidad de hacer un “guiño hipócrita” a los votantes de PODEMOS, para explicar a sus votantes las verdaderas intenciones de Iglesias y los suyos… ¿Y cuáles son esas intenciones? Los recurrentes “topicazos”: Venezuela, Gracia, añadiendo uno más: son puro leninismo 3.0. ¡¡¡Lí-ne-a!!! Porque, para cantar ¡bingo!, le ha faltado dos numeritos más: lo del “oro de Moscú”; y algo más actual: “la financiación de Irán”. Y su amnesia, cercana al “alzhéimer”, le impide recordar la lluvia de marcos alemanes, facilitada por su padre adoptivo, Willy Brand, Filesa, etc. Pero a los que tenemos su edad no se nos olvida. También ha olvidado sus históricos e “histéricos” esfuerzos para desalojar del poder a Suárez y su tambaleante UCD. ¿Recuerda, al menos, cómo un tal “Isidoro” y un tal “Andrés”, con ese “oro alemán”, intentaron hacer casi desaparecer al PCE y a sus votantes y militantes, por cuya monumental lucha y sacrificios se pudo restaurar la Democracia, y aquéllos “tapados” pudieran darse a conocer, embadurnando los muros y paredes del país con retratos de chicos melenudos, chupitas de cuero y chaquetas de pana? No me resisto a recordarle, por si no ha leído o visto, el espantoso ridículo que han hecho sus “correligionarios” Matteo Renzi y Hollande ante la visita a Italia y Francia del Presidente iraní, Hasan Rohani. Ante la expectativa de los miles de millones de euros a invertir, hasta las Venus que adornan la plaza del Campidoglio se han visto obligadas a cubrirse sus “partes pudendas”, para no herir la mirada hipócrita del presidente de un régimen, que todos sabemos cómo trata a las mujeres… ¡Menos mal que el invierno no está demasiado frio!... Y nuestro ministro Margallo ya estaba camino de Melilla por si “el persa”, a su regreso, quería ver los terrenos donde instalar su ansiada refinería de petróleo… En fin, ¡que cuando el dinero, de color negro o amarillo, “cae” a raudales, sus beneficiarios, con el pretexto de crear puestos de trabajo, olvidan los principios más elementales, sus culturas y sus más ricas tradiciones artísticas!... ¡Ay, sr. González, cómo algunos cambian de chaqueta con el escaso tiempo transcurrido desde entonces! ¡Otros, en cambio, siguen igual o peor!...
Pero retomemos el hilo (de araña) de la entrevista. Es novedad que ahora Felipe abandone la “gran coalición” (PP+PSOE+C´s) que tenía en mente antes de las elecciones. Quizá fuera por las buenas perspectivas que los sondeos daban entonces a Ciudadanos. Pero tampoco le vale la del Gobierno del Ibex-35, ya que esa combinación podría hacerle (al PSOE) una “pinza”, ¡cómo la recuerda!, ayudando la subida de Podemos, y dejando a éste el espacio de la oposición. Pero, ¡aclárese sr. González!, ¿cuál es el mejor Gobierno posible? Es inútil; de nuevo nos encontramos con la táctica disuasoria de “echar balones fuera”, como respuesta: es mucho pedir(me) en una entrevista como esta, pero creo que ha llegado el momento de mirar a los ciudadanos y abandonar estrategias de trileros como la que hemos visto el viernes pasado. A nadie le extrañaría que a estas alturas de mi vida prefiriera que haya un Gobierno con programa acordado para España, por lo que necesitamos, incluso si no es el Gobierno que más me guste personalmente (¿?) Me va a permitir el lector la osadía de, más que de comentar, sacar a la luz lo que oculta este “galimatías”: nadie, a estas alturas, sabiéndose lo “forrado” que estoy, se escandalizaría que yo prefiriera un Gobierno a la medida de mis intereses, porque lo necesito para ganar tiempo, aunque no fuera todo lo de derecha que le gustara a mis socios…
Y acto seguido, entra en el análisis “engorroso” de la aritmética parlamentaria. Pero de tal engorro voy a librar al lector, aunque prometí un comentario más literal del texto. Me lo agradecerá, porque, si bien acusa a otros de “trileros”, cuando este “alquimista” hace uso de la “magia” y el “conjuro”, deja en pañales al propio Pitágoras. Su editorial en El País del día siguiente, lo explica más claro: las urnas no alumbraron ninguna mayoría de izquierdas, ni siquiera aceptando la hipótesis extremadamente generosa de que Podemos sea considerado como tal; sus diputados, junto con los de IU y los socialistas, suman 161 escaños. ¿Y los de ERC y otros del Grupo Mixto? ¿No adivina el lector en este texto el “alambique” desde el que el “ilustre Mago”, con su “abracadabra”, pretende hacer desaparecer a los parlamentarios de PODEMOS, mandándolos al “gallinero del hemiciclo”?
Dice ver posible un Gobierno PSOE+C´s, pues, según él, podría haber base parlamentaria para las reformas que necesitamos, aunque, de momento, no dice cuáles son esas bases y cuáles las reformas. Sólo que la ve factibles, si el PP no practica la vetocracia… ¡Así se las ponían a Felipe, pero el otro! ¿Ha sacado el lector alguna conclusión clara? No se desanime; que tampoco el entrevistador, que le sigue preguntando en qué basa sus preferencias por un Gobierno progre sista y reformista. Pero la respuesta vuelve a ser “etérea”: haciendo frente al inmovilismo y al liquidacionismo. Dos males que pretende conjurar recurriendo al consenso de la Transición. En ese recurso fácil al espíritu de la Transición, Felipe olvida detalles importantes. Bien está que esos detalles los ignore el “piquito de oro” de A. Rivera, citando al propio Felipe, a Fraga, S. Carrillo y sus papeles en la elaboración de la Constitución y en los Pactos de la Moncloa. Pero de ninguna manera debe ignorarlos el que estuvo presente en tales eventos: aquél consenso fue impuesto por los “poderes fácticos”, y los que más se beneficiaron del mismo fueron los “restos del franquismos”, que, aprovechando la “derechización” del PSOE, intentaron liquidar las fuerzas que realmente lucharon contra la dictadura, que, ingenuas, creyeron que tiempo tendrían de recuperar lo perdido, una vez instaurada la Democracia. Pero tales esperanzas fueron frustradas por ese bipartidismo imperfecto, que ahora denuncia Gonzáles hipócritamente.
Lo que sí tiene claro Felipe en todas sus “maquinaciones” es la exclusión de PODEMOS. La desconfianza que él presume en esta fuerza emergente hacia un Gobierno monocolor del PSOE, quiere revertirla en confianza hacia sus palabras y hacia las promesas de su partido. Pero eso sería tanto como confiar en las “nuevas” promesas del PP, después de lo visto en la legislatura que acaba. No sé, pues, de qué se asusta Felipe y la “vieja guardia”, de que PODEMOS exija garantías del cumplimiento del programa, participando en el posible Gobierno presidido por Pedro Sánchez. Intentar deslegitimar esa exigencia con el fútil argumento de que lo que desea Iglesias son “poltronas”, más bien alimenta esa desconfianza, como presagian las primeras decisiones tomadas en el Parlamento, perjudicando a PODEMOS, cuyos sesenta y nueve diputados representan a más de cinco millones de españoles. Pero, es que, además, se olvida de que la ejecución de cualquier programa político de gobierno, no se hace desde las “tribunas” del Parlamento, sino en los despachos ministeriales, detrás de una mesa y en una silla… ¿O es que Felipe y los que piensan como él confían más en un pacto con el PP, que sigue reclamando el primer “sillón”, o de éste con su “marca blanca”, C´s, cuyo líder siempre dijo que no apoyaría ni a Rajoy ni a Sánchez, ni participaría en un Gobierno que él no presidiera? Ahora que el resultado electoral le “ha bajado los humos”, no quiere perder su trozo de la tarta, presentándose como un “hombre de Estado” conciliador, haciendo de “celestina” ante los que, no ha mucho, casi desairaba… Por cierto, ¿de dónde saca este “aprendiz de trilero” los 17 millones de votantes que, dice, están detrás de su proyecto?...(Al Rojo Vivo, 3-2-16). Y una pregunta más a este “hombrecito de Estado”: si en estos días se muestra tan atareado en su ir y venir a la Moncloa y Ferraz con la “salvífica” misión de convencer a PP y PSOE para que retiren el veto que, mutuamente, se tienen, ¿por qué no hace lo mismo con el círculo rojo en el que él y los suyos pretenden confinar a PODEMOS?...
Ante la insistencia del periodista, Felipe no encuentra una Ariadna que le ayude, como a Teseo, a salir del “laberinto” en que se ha metido. Conoce de sobra el NO del PSOE a negociar con el PP; igualmente sabe de la negación de C´s de apoyar al PSOE, si pacta con PODEMOS… Entonces, ¿En qué queda ese Gobierno reformista y progresista preferido por él? ¿Cómo ha de considerarse, si no de hipócrita, de marrullera, habida cuenta de la aritmética parlamentaria, su respuesta: creo que ni el PSOE ni el PP ni otros deberían negar la posibilidad de un Gobierno para España, si no están en condiciones de hacerlo ellos con sus formulaciones y programas? Sólo encuentro una consideración: la de “respuesta escapatoria”.
Por último, la UE y Europa como excusa. Ha echado de menos en la “campaña” que no se hablara del tema. ¿No ha participado él en algunos mítines? ¿Es que sólo le dejaron tiempo para “denigrar” a PODEMOS? ¿Dedica algo de su tiempo para preocuparse por el gravísimo problema de los refugiados, que puede “dejar en pañales” a la Europa de los Derechos Humanos? Por otra parte, es tremendamente hipócrita, cuando dice: No soy partidario de esas campañas que tratan de meter miedo a los ciudadanos, para condicionar su libre voluntad, inclusive la presión que pueda venir de la Comisión Europea… ¡Como si él y los suyos estuvieran al margen de tales presiones, de la que esta misma entrevista no es más que una prueba evidente! ¿Qué pensar, además, de las reuniones y “comilonas” de la “vieja guardia”, para agitar a su “quinta columna” del Comité Federal?
Por fin termina esta larga interviú con un poco de “peloteo”, pues como no sea por la veneración que el periodista profesa por el “líder”, ignoro en qué escenarios potenciales se esté especulando con su nombre como una especie de solución ideal…, o por qué cree que se echa tanto en falta un Felipe González en España… (¿?) Y la respuesta no puede ser más de “beata piadosa”: porque ha dado tiempo a olvidarse de los errores que cometí…, y porque reconocen que siempre puse por delante los intereses de España, y eso se echa de menos ahora… ¡AHÍ QUEDA ESO!...
Y ya que me he alargado más de lo previsto, no importa un poco más para reconocer a Pedro Sánchez su habilidad en recurrir a las bases, intentando fortalecerse frente a sus detractores internos. Si de verdad pone en práctica todo lo que ayer le oí decir en una entrevista en TV-5 con Piqueras (3-2-16), y mantiene el “talante” que le observé, en las dificultades que tiene por delante, saldrá fortalecido como líder del PSOE, fortaleciendo a la vez a su partido. Alguien tiene que relegar a los libros de historia a personajes como Felipe Gonzáles. Pero, Pedrito, para todo ello no puede dejar pasar la oportunidad que te brinda el “leninista 3.0” de formar un Gobierno de Izquierda…
Manuel Vega Marín. Madrid, 4 de Febrero de 2016. Solicitoopinar.blogspot.com.es @ElmismotalVega
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2015.06.06 14:36 PabloOlmos Resumen de la actividad política de la semana. Hacia la Asamblea Legislativa

Estamos en los pasos previos a la constitución del parlamento regional con la nueva configuración emanada de la representatividad que la gente otorgó a cada partido político en las elecciones autonómicas de 24 de mayo.
Nunca antes, desde el inicio de nuestro régimen autonómico, se había dado una composición del parlamento en la que uno de los dos componentes del bipartidismo no hubiese obtenido mayoría absoluta para gobernar. Con la actual representación parlamentaria, gracias a la irrupción de PODEMOS forzando el inicio de la ruptura del bipartidismo, ningún partido ha obtenido mayoría suficiente para formar gobierno sin el apoyo de otros partidos de la cámara.
Estamos pues inmersos en el proceso de diálogo para ver qué formación puede alcanzar ese gobierno, en qué condiciones y con qué apoyos. En este juego de propuestas y negociaciones en PODEMOS tenemos un importante papel que desempeñar para llevar adelante nuestro compromiso con la gente.
Como ya dijimos en nuestra anterior carta sobre valoración y política de negociación pos electoral y como hemos hecho público reiteradamente en medios de comunicación, PODEMOS no entrará a formar parte de algún gobierno, y buscará acuerdos para imposibilitar el gobierno del PP y para aplicar las medidas de regeneración democrática y participación ciudadana, transparencia y de rescate ciudadano contenidas en el programa electoral.
Diálogos y conversaciones para los que siempre exigiremos que se realicen con la máxima transparencia, con luz y taquigrafía de la ciudadanía y los medios de comunicación.
Durante esta semana se han dado algunos pasos en estos diálogos, como la primera reunión o toma de contacto con el PSOE, que tuvo lugar el pasado martes en dos niveles; viéndose en primer lugar, y a petición del propio Rafael Gonzalez Tovar, él mismo con nuestro Secretario General Oscar Urralburu; seguidamente se reunieron las delegaciones de negociación designadas por ambas formaciones, Mariángeles García, Andrés Pedreño y Javier Sánchez, por la parte de PODEMOS y Presen López, Alberto Requena y Francisco Oñate, por el PSOE.
Al aceptar la reunión, se trasladó claramente al PSOE que hablaríamos de regeneración democrática y de transparencia; ya que hablar de medidas o apoyos de gobierno sólo tendría sentido si estaba presente la otra fuerza necesaria para que cualquier propuesta de gobierno contase con el respaldo necesario. Proponiendo una reunión a tres bandas para hablar de estos temas.
Así, se les trasladó el documento que podrás ver en este enlace. En el que concretábamos medidas de regeneración democrática y participación ciudadana y de transparencia:
  1. Como la necesidad de finalizar con el monopolio del PP sobre la Asamblea, evitando que controlara el Hemiciclo a la vez que se asegurara la pluraridad democrática de la mesa con representación de todas las fuerzas políticas parlamentarias.
  2. Exigiendo como primera medida legislativa, sin esperar a la constitución de gobierno, se inicie la tramitación de Reforma de la Ley Electoral.
  3. Como tercer punto consideramos fundamental crear comisiones que investigen todos los asuntos turbios y sospechosos de corrupción que están quebrando el desarrollo de la Región: Aeropuerto de Corvera, Dessaladora de Escombreras, Deuda Pública, Sanidad…
  4. Facilitar la participación de la sociedad civil y democratizar la asamblea con la creación de una Comisión de participación y asuntos con la sociedad civil incluyendo sus demandas en la vida parlamentaria.
  5. Estabecimiento de un canal de participación directa de la ciudadanía que traslade las propuestas e iniciativas políticas ciudadanas a una votación abierta para su aprobación por la ciudadanía.
Por su parte el PSOE nos trasladó sus propuestas, que sí incluían medidas que presumen gobierno, basadas en tres ejes:
  1. Limpiar la corrupción de las instituciones públicas: No imputados; eliminación del aforamiento; reforma de la Ley Electoral; revisión de contratos en vigor, Consejo Participación Ciudadana, modificaicón Ley de Transparencia.
  2. Crear empleos dignos y estables: Acuerdo por el empleo de calidad y con derechos; plan de choque para creación de empleo jóvenes, mayores de 45 y parados de larga duración; fondo de ocho millones de euros para apoyo a las PIMES; programa F para avanzar en la igualdad en derechos de las mujeres; pacto de educación…
  3. Medidas que aseguren el gobierno para las personas: Aplicación inmediata de la Ley de Dependencia, cumplimiento pacto contra la pobreza; recuperación asistencia sanitaria para personas excluidas por el RDL 16/2012.
El análisis que el Consejo de Coordinación hace de este encuentro es que debemos hacer hincapié en la necesidad de asegurar la representatividad de todas las fuerzas parlamentarias en la mesa de la Asamblea — la mesa es la que organiza y decide cómo y cuando se realiza un trámite o iniciativa legislativa, de ahí la importancia de su democratización— de modo que se le quite la hegemonía en la misma al PP y se puedan iniciar inmediatamente, en cuanto se constituya la nueva legislatura, la reforma de la ley electoral y el inicio de las comisiones de investigación de los probables casos de corrupción. Más si consideramos que uno de los escenarios posibles sea el adelanto de elecciones promovido por un posible gobierno en minoría del PP
También la necesidad de publicitar la gran cantidad de de altos cargos del PP en casos de corrupción que aflora cada día y la más que posible imputación del candidato del PP Pedro Antonio Sánchez, con el fin de que ninguna fuerza política sienta que apoyar un gobierno del PP está libre de apoyar a un gobierno con imputados. El PP sólo se regenera a golpe de auto judicial, no por voluntad política. Algo que siendo obvio hay que recordar a aquellos partidos que se sientan tentados de dar ese apoyo a la gobernabilidad del PP.
El siguiente movimiento ha sido la invitación trasladada a Ciudadanos (C’s) para afrontar la regeneración democrática y libre de corrupción que la ciudadanía expresó en las pasadas elecciones. En esta carta se agregó un punto para abrir el diálogo y debate sobre el posible acuerdo de investidura y las condiciones programáticas mínimas que se puedan compartir entre ambas organizaciones para garantizar un gobierno regional de cambio y libre de corrupción (enlace)
Como consecuencia de estos movimientos para la próxima semana hay ya anunciado un encuentro a tres entre PSOE, C’s y PODEMOS. Nuestra actividad no ha estado limitada a planificar y abordar los diálogos con las fuerzas parlamentarias, entre otras actividades destacamos el refuerzo de las denuncia sobre la corrupción del PP, evidenciando que la imputación y dimisión de Juan Carlos Ruiz es sólo una muestra más de que la regeneración del PP sólo puede pasar por su salida de las instituciones.
El miércoles nuestra gente electa recogió en la Junta Electoral Provincial el acta que acredita su condición de diputada por elección popular, en un acto protocolario, sencillo, pero de gran emotividad por lo que significa de reconocimiento de que la fuerza del cambio está entrando en las instituciones.
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2014.08.30 15:18 rvr34 Alguna propuesta de enmienda para el debate de los documentos etico y organizativo

Soy Rafael Velasco Rodriguez, partticipe de Podemos Xixon, y os propongo una serie de enmiendas personales a los documentos etico y organizativo, por si se ven discutir, valorar etc...A la luz del debate que pueda surgir ire argumentando, si lo veis oportuno, el porque de cada una de ellas
A- COMPRIMISO ETICO:
1- En el Aparado I, sustituir y dejar: “---Defender el respeto y la aplicación efectiva de los derechos humanos, tanto los individuales como los sociales y políticos, en todos los ámbitos de nuestra sociedad…”.
2- En el apartado VI, modificar y dejar: “…..se lleve a cabo mediante elecciones primarias abiertas a toda la ciudadanía, con sistema electoral de listas abiertas y formula electoral absolutamente proporcional, que tenga en cuenta como factores de corrección tanto los criterios de géneros como los de la territorialidad, federalidad y pluninacionalidad del estado español…”
3- En el apartado IX, modificar y dajar:
• Apartado c: “…La renuncia a cualquier privilegio jurídico o materia, salvo los derivados de la inmunidad parlamentaria, derivado de forma directa o indirecta de la condición de representante…”.
• Apartado e: “..El compromiso de inhibirse o abstenenerse de participar en cualquier cargo o decisión que tenga o pueda tener relación estrictamente directa con el desempeño de su actividad laboral o profesional presente, pasada o futura”..
B- PRINCIPIOS ORGANIZATIVOS:
1º- ENMIENDA GENERAL: “…La elección de todos los órganos de dirección de la organización, a todos los niveles, y la de la elección de candidaturas electorales, también en todos los niveles, se elegirán siempre mediante un sistema electoral de carácter proporcional y con listas electorales abiertas, que pueda tener en cuenta como factores de corrección tanto los criterios de géneros como los de la territorialidad, federalidad y pluninacionalidad del estado español…”.
Podría tener encaje como un principio organizativo más.
2º ENMIENDA GENERAL, CAPITULO 3, CONSEJO CIUDADANO:
“….El Consejo Ciudadano estará compuesto por 100 miembros, de los cuales 66 serán elegidos de forma directa por la Asamblea Ciudadana, por un sistema electoral de listas abiertas y con formula electoral proporcional, y los otros 34, por las organizaciones territoriales de cada una de las comunidades autónomas, a razón de 2 representantes por cada una de ellos, garantizando una representación global de 50% de mujeres y 50% de hombres, en cada una de las formas de elección…”
3º- ENMIENDA GENERAL CAPITULO 4 Y 5, PORTAVOCIA Y CONSEJO DE COORDINACION: “…Tanto la Portavocía como el Consejo de Coordinación será elegido por el Consejo Ciudadano, el cual los podrá revocar en cualquier momento, garantizándose también para la elección del Consejo de Coordinación el sistema de paridad de genero y la elección a través de listas abiertas y proporcionales..”
4º ENMIENDA GENERAL, SISTEMA REVOCATORIO: Sea cual sea el numero de avales que se exija para promover un revocatorio, el mismo podrá ser para revocación de responsabilidades personales, como para revocación de órganos colectivos en su globalidad, es decir, promoviendo la convocatoria de un nuevo proceso electoral.
5º- ENMIENDA GENERAL, LIMITACION DE MANDATOS Y DE ACUMULACION DE RESPONSABILIDADES, PRINCIPIO GENERAL:
“---a- Ninguna persona podrá desempeñar un cargo publico o una responsabilidad orgánica en Podemos por más de dos años consecutivos, o doce alternos, no pudiendo volver a presentarse a nuevas elecciones para las mismas responsabilidades, hasta transcurrido ocho años desde la finalización de los señalados mandatos, ni ocupar ninguna otra responsabilidad que implique cualquier remuneración publica o de la organización, sea parcial o en exclusividad, hasta transcurrido ese periodo de 8 años, desde el ultimo cargo o responsabilidad por la cual halla recibido dicha remuneración…”
6º- ENMIENDA GENERAL, PRINCIPIO GENERAL:
“… El Consejo Ciudadano en un plazo no superior a seis meses desde su elección elaborará un Reglamento Interno, para someter a debate y votación abierta de la ciudadanía, por los mecanismos más adecuados posibles, donde se contemplen por lo menos los siguientes aspectos:
1º- Incompatibilidad de cargos públicos, responsabilidades y actividades publicas o privadas.
2º- Tipificación de infracciones que vulneren los estatutos y principios de Podemos, así como catalogo de sanciones y procedimiento sancionador adecuado, dentro del respeto de los principios de presunción de inocencia, tipicidad, proporcionalidad y vocación de reinserción social.
3º- Medidas cautelares y definitivas a tomar en caso de imputaciones y condenas penales de cualquiera de los miembros de Podemos a todos los niveles.
4º- Reglamento de funcionamiento y de funciones de la Comisión de Derechos y Garantías, que garantice su papel, los diversos niveles, tanto como órgano con capacidad de propuesta de aspectos y orientaciones generales en los tres apartados anteriores como órgano de recuso máximo de carácter interno, en los señalados apartados, para el caso que a ellos recurra en defensa de sus legítimos derechos e intereses cualquiera de los adscritos a Podemos.…”
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